15 de agosto de 1820
El epicentro de la tragedia: ¿Dónde quedaba Asunción del Cambay?
Para comprender el dramatismo de este día, hay que mirar el mapa de la Misiones devastada. Tras la brutal invasión luso-brasileña de 1817 que redujo a cenizas los pueblos históricos, el comandante guaraní Andrés Guacurarí ("Andresito"), bajo las directivas explícitas de José Gervasio Artigas, fundó Nuestra Señora de la Asunción del Cambay.
Ubicada estratégicamente en la confluencia del río Miriñay con el río Uruguay (en el actual departamento de Monte Caseros, Corrientes), Cambay nació para cumplir un rol vital: servir como la última capital de la provincia de Misiones. En ese reducto costero de barro, paja y dignidad guaraní, se jugaría el último acto de la contienda militar del Protector de los Pueblos Libres.
Tras la captura de Andresito en 1819 y la heroica muerte del comandante Pantaleón Sotelo en la Batalla de Tacuarembó (enero de 1820), el mando militar misionero recayó en Francisco Javier Sití. Aunque en abril Sití firmó el Pacto de Ábalos reconfirmando su lealtad a Artigas, la realidad social era insostenible: miseria, hambre y la amenaza constante de exterminio.
Acorralado, Sití tomó una decisión drástica: el 28 de julio de 1820, a orillas del río Mocoretá, firmó el Pacto de Mocoretá con el Supremo Entrerriano, Francisco Ramírez. Mediante este acuerdo, Sití rompió definitivamente con Artigas y puso a Misiones bajo la protección y órbita de Entre Ríos a cambio de víveres y auxilio militar.
La correspondencia oficial preservada en el Archivo General de Corrientes y recopilada en los tomos de la Colección Archivo Artigas, 'especialmente los oficios despachados desde el Campamento General de Miriñay entre julio y agosto de 1820', revela la trágica trastienda de la ruptura. Sití argumentaba que la presencia de un golpeado ejército artiguista arrastraba a Misiones a una guerra fratricida e inútil contra Entre Ríos.
Tras sufrir durísimas derrotas consecutivas contra las fuerzas de Ramírez en Entre Ríos y el sur correntino (como en Las Guachas o Abalos), Artigas se retiró hacia el norte golpeado pero no vencido. Refugiado temporalmente en la zona de Curuzú Cuatiá y en los márgenes de los Esteros del Iberá, logró reagrupar a contrarreloj un último contingente de unos 800 hombres, en su gran mayoría indígenas guaraníes leales a su figura.
A pesar de la adversidad, el carisma del Protector se mantenía intacto. El coronel Ramón de Cáceres dejó grabado en sus memorias el ambiente de aquellos días dramáticos:
"Era tal el prestigio de Artigas que, destruido en Ávalos y cuando creíamos que ya no podía rehacerse, salían los indios a pedirle la bendición y lo seguían como en procesión..."
Enterado de la alianza entre Sití y Ramírez, Artigas marchó decididamente desde el centro-norte correntino hacia el sureste para recuperar la capital misionera. Al llegar a las inmediaciones de Asunción del Cambay, dispuso sus fuerzas rodeando la población:
- Adentro del pueblo: Se atrincheró el capitán Dionicio Alarcón con los efectivos locales leales a Sití, ya subordinados a Ramírez, convirtiendo la plaza en un bastión de resistencia.
- Afuera del pueblo: Artigas estableció su campamento y tendió la línea de cerco para rendir el lugar por la fuerza y recuperar el control de Misiones.
La madrugada del 15 de agosto de 1820, la maniobra táctica de la guerra se cerró trágicamente sobre la línea de asedio artiguista.
Una columna de caballería entrerriana comandada por el comandante Gregorio Piris (enviada por Ramírez) avanzó en absoluto silencio desde el sur y apareció de golpe por la retaguardia de Artigas. En ese preciso instante, Dionicio Alarcón abrió las puertas de Cambay y atacó desde el interior del pueblo de forma coordinada.
Atrapado en una tenaza mortal entre los dos frentes, el ejército artiguista sufrió la dispersión casi inmediata. Sin embargo, en medio del caos, la figura del comandante apostoleño Matías Abucú emergió con talla heroica. Al mando de sus veteranos Dragones Guaraníes, Abucú organizó un muro defensivo desesperado a punta de chuza y machete. La encarnizada resistencia de los hombres de Abucú contuvo el avance del enemigo el tiempo suficiente para evitar la matanza total y abrir una brecha entre los montes, permitiendo a Artigas salvar la vida y emprender la retirada hacia el norte.
El Combate de Asunción del Cambay quebró definitivamente la capacidad militar del Protector. Tres semanas después, el 5 de septiembre de 1820, José Gervasio Artigas, custodiado fielmente por Matías Abucú y un reducido grupo de unos doscientos soldados guaraníes y morenos, (de los cuales solo 80) cruzaban el río Paraná por el paso de Candelaria, internándose para siempre en el exilio paraguayo.
¿Qué pasó con Francisco Sití tras la jornada de Cambay?
La ilusión de paz duró apenas unos meses. Para diciembre de 1820, Francisco Ramírez desconoció la autonomía misionera e invadió el territorio para apoderarse del monopolio de la yerba mate.
En la sangrienta Batalla de Santo Tomé (diciembre de 1820), las fuerzas de Ramírez aplastaron a Sití. Derrotado y acorralado, el ex lugarteniente debió encabezar un dramático éxodo de más de 7.000 guaraníes cruzando el río Uruguay para buscar asilo en las Misiones Orientales, bajo el dominio portugués.
A 206 años de aquella jornada trágica en la desembocadura del Miriñay, la historia recuerda que allí no solo cayeron las últimas chuzas de Artigas y Abucú: allí comenzó a dispersarse el sueño libertario del pueblo que hoy los recuerda.
Luego de 6 meses muy difíciles, llegamos al mes de Julio de 1820...
-Ramírez partió de Paraná con 1000 jinetes y 300 infantes a las órdenes de Mansilla en dirección al campamento de Artigas en Sauce de Luna, derrotando el 17 de julio en el combate de Sauce de Luna, cerca del río Gualeguay, a las fuerzas correntinas al mando de López "Chico"; y el 22 de julio logró derrotar al misionero Perú Cutí, quien contaba con 300 hombres en el Combate del Rincón de los Yuquerís. Pocos días después batió al misionero Matías Abucú en el combate de Mandisoví el 23 de Julio, Artigas pasó el río Mocoretá perseguido por Ramírez. El 25 de julio Francisco Javier Sití, quien fuera lugarteniente de Andrés Guazurary y desde el 5 de marzo de 1820 era el comandante general interino de la provincia de Misiones, se pasó al bando de Ramírez, firmando el 28 de julio el Acuerdo de Mocoretá, donde reconoció a Ramírez la dirección de la provincia de Misiones, incluyendo a Mandisoví, que desde agosto de 1819 tenía un alcalde guaraní dependiente del comandante de Misiones y un comandante militar para los criollos dependiente de Entre Ríos. El 27 de julio, Ramírez derrotó una vez más a Artigas en la batalla de "Bajada del Paraná" cerca de Las Tunas, en la que hizo un inteligente uso de la artillería al mando del comandante Mansilla. El propio Artigas escapó en ancas de su primogénito Manuel, siendo derrotado al día siguiente en el combate de Osamentas. Ramírez atacó el propio campamento de Artigas en Abalos, cerca de Curuzú Cuatiá. Allí, el caudillo oriental estaba al frente aún de 600 hombres, y con apoyo del ex gobernador Juan Bautista Méndez, intentó un último combate. Pero fue derrotado completamente el 29 de julio por Ramírez, Piris, Casco y el cacique Sití, que habían sido hombres suyos, ( esta fue la última vez que se vieron las caras con Ramirez ) en la batalla de Abalos cayeron prisioneros sus mejores oficiales y su secretario y pariente José Benito Monterroso, a quien Ramírez obligó a cumplir idénticas funciones a su servicio. Artigas salió de allí con solo 12 hombres. También pasaron a poder de Ramírez toda la artillería de Artigas, armas y municiones, 25 carretas y 500 bueyes. A fines de julio había iniciado su avance por el río Paraná la flotilla que Sarratea le había suministrado a Ramírez, al mando del comandante Manuel Monteverde, que logró evadir un bombardeo frente a Esquina y tomó el puerto de Goya. Entre el 30 y 3 de agosto la escuadra se apoderó en el río Corrientes de los lanchones y buques de Pedro Campbell, que se llamaban: Carmen, Victoria, Correntina, y Esperanza. El capitán irlandés se vio obligado a retirarse a pie hasta Corrientes, en donde fue detenido y posteriormente deportado al Paraguay. Artigas se posesiona en Curuzú Cuatiá el 11 de Agosto. El 15 de Agosto de 1820, a las 10:00, Artigas, que se encontraba sitiando Cambay, es sorprendido en su retaguardia por las fuerzas combinadas de Sití y Piris. Al encontrarse entre dos fuegos se produce el desbande y la dispersión de las fuerzas artigueñas. Por la comunicación de Piris a Ramírez sabemos que los únicos que ofrecieron heroica resistencia fueron los dragones de Matías Abucú. Esta fue la última acción militar de Artigas: Derrotadas y dispersas sus tropas, con muy pocos caminos que tenía para elegir, iImposibilitado de volver a Entre Ríos y menos a la Banda Oriental, también le estaba vedado tratar de reunirse con el grupo de blandengues y guaycurúes que se encontraban en la costa del Paraná, más abajo de Goya; tampoco podía refugiarse en Yaguareté Corá o San Miguel, hacia donde se dirigía Francisco Ramírez. Eligió el único camino que le quedaba, el de los antiguos y abandonados pueblos misioneros. Matías Abucú le acompañaba; el fiel apostoleño conocía esos parajes y, además, no descartaba la esperanza de un último intento de acercamiento con los paraguayos, máxime teniendo en cuenta que dentro de los planes de Ramírez estaba el de continuar la guerra en ese territorio. Ese mismo día, Ramírez -ya en San Miguel- informaba al Cabildo correntino sobre lo que, sin lugar a dudas, fue el último encuentro con fuerzas artigueñas, el combate de San Miguel, el 17 de agosto de 1820. Ramírez no continuó más adelante puesto que el 19 estaba ya de regreso en Yaguareté Corá. Tampoco Sití enviará partidas en su persecución; quedará “reuniendo su fuerza y apaciguando el territorio de su pertenencia”....El 8 de Septiembre de 1820 se tienen noticias más concretas sobre el paradero de Artigas. Esta información sobre el lugar en que había establecido Artigas su último campamento, antes de su cruce por Candelaria al Paraguay, fue corroborada por el francés Aime Bonpland, casi un año después. Ese 8 de Septiembre de 1820, el comandante de Yaguareté Corá, (hoy el pueblo de Concepción en Corrientes), llamado don Saturnino Blanco Nardo comunicaba a Francisco Ramírez que José Artigas había cruzado el Paraná el 5 de Septiembre, embarcándose en Candelaria (esta carta se encuentra en los archivos del ANA en Asunción y se puede visualizar online) Saludos queridos hermanos - as Artigueños y Artiguistas.
(1) El combate resultó recio y pujante, “por la bravura de los contendientes”, y, a pesar de la inferioridad de las fuerzas del General Don Ramírez, “no tuvo una definición categórica” y fue así que éste informó al General Ricardo López Jordán, diciéndole: “Después que Artigas asoló completamente el pueblo del Arroyo la China, con sus infernales tropas, se avanzó el 13 de junio hasta Las Guachas, costa del Gualeguay, donde tuve con él un encuentro sangrientísimo. Quedando indecisa la acción por haber caído la noche y siéndome necesario retirarme a Paraná”.
(2)Las tropas de Ramírez, ubicadas estratégicamente, atacaron a las fuerzas de Artigas, que intentaban cruzar el arroyo Las Tunas La superioridad de la artillería y la caballería de Ramírez causó numerosas bajas en las filas orientales, forzando su retirada.





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