Ensayo histórico - genealogico del hombre que eligió fundirse con la tierra de sus mayores, en sus raìces.
El escudo invisible de la soberanía y la memoria de la tierra
Hoy, 19 de junio de 2026, al conmemorarse el 262.º aniversario del nacimiento de José Gervasio Artigas, la historia continental nos convoca a desmontar los relatos fragmentados del nacionalismo decimonónico. La historiografía tradicional ha insistido en encapsular al Protector de los Pueblos Libres en un rol estrictamente oriental, ignorando la densa red política, militar y genealógica que lo unía umbilicalmente al Paraguay.
Hay una señal providencial en su propio bautismo: el nombre proviene del santoral cristiano del 19 de junio, que conmemora a los mártires San Gervasio y San Protasio, hermanos gemelos de origen itálico que sufrieron el martirio en Milán. Pero hay otra marca del destino en su apellido: Artigas proviene etimológicamente del catalán/aragonés artiga, que significa literalmente tierra roturada, arada o labrada. Hay una profunda y hermosa ironía poética en el hombre cuyo nombre significaba "labrar la tierra" y que terminó sus días con la azada en la mano en el Paraguay profundo.
La "paraguayidad" de Artigas no fue el fruto fortuito de su repliegue en 1820. En el plano político, Artigas y el indómito Andrés Guasurarí —Andresito— constituyeron el verdadero muro de contención y el "aguante" militar de la región. Al absorber en el Litoral los embates combinados de las fuerzas lusitanas y los ejércitos centralistas porteños, las milicias artiguistas actuaron como un escudo real. Esta resistencia periférica permitió que la República del Paraguay, que carecía de armamento suficiente para sostener una guerra abierta en múltiples frentes (origen de las conocidas tensiones del Dr. Francia con las pretensiones de Rondeau), preservara su aislamiento estratégico y consolidara su independencia sin desgastar sus recursos.
Artigas encarna al gran defensor de la democracia y la soberanía americana. A diferencia de otras figuras prominentes como Simón Bolívar o José de San Martín, quienes terminaron sus días en el exilio europeo, o de rechazar la invitación formal de la administración del presidente James Monroe para refugiarse en los Estados Unidos, el Protector eligió fundirse con el suelo profundo de América. Decidió pasar sus últimas tres décadas de vida labrando la tierra paraguaya, conviviendo con sus comunidades y protegiendo a los más humildes. Su mando no emanaba solo de la interpretación de las masas o de su carisma, sino de una "memoria de la sangre" que lo vinculaba con los fundadores y pilotos que trazaron el mapa de Sudamérica. Su "paraguayidad" no fue un accidente, sino el motor de su origen, y aquí se los voy a contar.
EL DISCUTIDO NACIMIENTO
No solo se hurgó en su ascendencia, también se salió a buscar datos precisos y preciosos, cuando la historiografía consagró a José Artigas como el "hacedor de la nacionalidad". Uno de ellos fue su lugar de nacimiento. Montevideo, el Sauce, Casupá —que entonces integraba la jurisdicción de Las Piedras— y la zona de Carrasco, fueron indistintamente señalados como el lugar natal. A pesar de contar con un certificado de bautismo, por ahora o debido a ciertas tradiciones locales, algunos historiadores afirman que nació en Sauce, sosteniendo que el clima adverso de aquellos días dificultó el traslado inmediato de la familia y que su bautismo fue anotado años después.
Aunque es Montevideo el sitio más documentado como tal ("Montevideo su patria", dice el mediador Larrobla cuando procuraba reconciliar al caudillo con la españolista capital), la partida de bautismo asentada fuera de fecha dio lugar a dudas varias. Al respecto señala el genealogista Alejandro Apolant:
"Las partidas de aquellos tiempos no fueron asentadas inmediatamente en los libros parroquiales, sino apuntadas primeramente en borradores (cuadernos u hojas sueltas), y pasadas en oportunidad a los libros, ya sea semanal o mensualmente, o poco antes de una anunciada visita del obispo, visita que incluyó usualmente, también una inspección de esos libros. Muchos de esos borradores se han perdido, lo que explica la falta de un gran número de partidas, tanto de bautismos, como de matrimonios, como de defunciones, a veces por meses y hasta años enteros, y no solo en los libros de la Matriz de Montevideo, sino en los de todas las parroquias de este y del otro lado del Río de la Plata. Algunas de esas anotaciones provisorias fueron encontradas más adelante, sea por los mismos párrocos actuantes, sea por uno de sus sucesores, y esas partidas fueron asentadas entonces a posteriori, unas intercaladas o al margen de la página en la que hubieran tenido que estar, o en cualquiera de aquellas páginas que quedaron —por motivos desconocidos— al principio en blanco. Otras partidas fueron 'reconstruidas' a base de declaraciones de testigos, en la mayoría de las veces padrinos de los bautizados, y asentadas como 'certificaciones de lo actuado' en forma similar".
Por eso, al investigar aseguramos que no hay dudas de que José Gervasio Artigas nació realmente el 19 de junio de 1764 (coincidiendo con el día de los mártires San Gervasio y San Protasio) y que fue bautizado en la Iglesia Matriz de Montevideo el 21 del mismo mes, pese a que la partida conservada no es una matriz original, sino una reconstrucción posterior de un apunte perdido, sin que mediarán circunstancias especiales de ocultamiento. Añadir este debate nos obliga a recordar un dato geopolítico fundamental: al nacer en 1764, Artigas nació formalmente bajo la jurisdicción administrativa del Virreinato del Perú, perteneciente al Reino de España, ya que el Virreinato del Río de la Plata no sería erigido por la Corona sino hasta 1776. Su cuna, por tanto, poseía una naturaleza jurídica marcadamente continental mucho antes de las divisiones de las fronteras republicanas.
I. LA RED GENEALÓGICA BICONTINENTAL (LOS ESLABONES ANCESTRALES)
Para sostener este articulo desde el rigor científico, es indispensable analizar su árbol genealógico a través del principio del ius sanguinis (derecho de la sangre). Lejos de las suposiciones que vinculaban su estirpe con uniones dudosas de Juan de Salazar y Espinosa, las investigaciones modernas han blindado un tronco familiar incontestable. La clave de este linaje no proviene de su rama materna como erróneamente se repitió (su abuela materna fue María Rodríguez Camejo, a quien algunas fuentes citan como Rodríguez Arnal o de la Cruz) debido a confusiones documentales, variantes en los apellidos compuestos de la época o al segundo nombre de su esposo y el apellido (Pascual Arnal), sumado al uso de patronímicos tradicionales. El verdadero puente de oro americano es su abuela paterna: Ignacia Javiera Carrasco y Melo-Coutiño.
A través de esta línea, la sangre de Artigas une los nodos imperiales y fundacionales más potentes de América del Sur, entrelazando en un solo cauce a los conquistadores del Paraguay, los dueños de los solares porteños y los fundadores de la Banda Oriental en una secuencia exacta de ocho eslabones:
- La Unión en el Cusco (Siglo XVI): El origen de este ramal se remonta al capitán español Pedro Álvarez Holguín de Ulloa, quien se une a la princesa inca Beatriz Túpac Yupanqui (hija del emperador Túpac Yupanqui). De ellos nace Constanza Holguín de Orellana.
- El Linaje del Alto Perú: Constanza Holguín de Orellana contrae matrimonio con el general Martín de Almendras y Ulloa. De esta unión nace Juana Holguín de Ulloa (Juana de Almendras), quien posteriormente se casa en Chuquisaca con el hidalgo luso-brasileño Juan de Melo-Coutiño (pobladores de la frontera rioplatense vinculados a los Donatarios de Espíritu Santo en Brasil), asentándose en Buenos Aires. De ellos nace Francisco de Melo-Coutiño y Holguín.
- Primer Eslabón (De Cumbres Mayores a la Madre de Ciudades): En paralelo, el conquistador Garci Gómez Dotón (hijo), oriundo de la villa de Cumbres Mayores (Huelva, España) e hijo de padres homónimos, arribó al Río de la Plata en 1536 en la expedición del Adelantado Pedro de Mendoza. Tras el fracaso y posterior abandono del primer asentamiento de Buenos Aires, el gobernador Domingo Martínez de Irala trasladó a la hueste a Asunción, donde Garci Gómez Dotón se erigió en un activo vecino de la matriz paraguaya. En dicha tierra, ante la práctica ausencia de mujeres europeas en los albores de la conquista, concibió en una mujer indígena a dos "hijos de la tierra" (mestizos): Antón Gómez Dotor (quien migró al norte, a Santa Cruz de la Sierra) y Miguel Gómez de la Puerta.
- Segundo Eslabón (El "Mancebo de la Tierra" y el lote de Ana Díaz): De aquel tronco nace en Asunción, hacia 1542, el citado Miguel Gómez de la Puerta, un auténtico "mancebo de la tierra" que contrajo matrimonio con Beatriz Luyz de Figueroa y Hernández de los Reyes. En 1580, Miguel descendió el río con Juan de Garay para la refundación de Buenos Aires, figurando en los primeros registros de reparto de tierras inscrito de manera llana como "Miguel Gómez". Sin embargo, tras consolidar su prestigio político y económico como Regidor del Cabildo y funcionario de la Real Hacienda hacia el 1600, adoptó formalmente el compuesto "de la Puerta" para rescatar y honrar el apellido de su abuela paterna peninsular, Catalina de la Puerta, dotando de estatus noble a su linaje criollo ante las autoridades de la Corona. Su vivienda se estableció en el estratégico lote N.º 7, lindando directamente con el de Ana Díaz, la primera mujer paraguaya fundadora de Buenos Aires. Cabe destacar que Miguel jamás usó en vida el apellido Saravia, falleciò en 1606
- Tercer Eslabón (La dote territorial, la mutación a Saravia y el nacimiento de Palermo): La hija de este matrimonio, María Isabel Gómez de Saravia, adoptó este apellido compuesto por la asimilación e intercambio comercial con la rama de su tío carnal Antón Gómez Dotor, cuyos descendientes en Santa Cruz de la Sierra habían deformado el apellido original agnático hacia las variantes "Sanabria" o "Saravia". María Isabel se unió en primeras nupcias en 1595 al capitán italo-americano Juan Domínguez de Palermo. A través de este casamiento, el capitán de origen italiano recibió una inmensa dote territorial como obsequio de bodas. Tras una separación legal y posteriores sucesiones ligadas al fallecimiento de los padres de María Isabel, este patrimonio se amplió notablemente, consolidándose bajo su nombre las vastas tierras que constituyeron la base geográfica y el origen histórico del actual e icónico barrio de Palermo en Buenos Aires, un hito enteramente asunceno en su raíz. El conocimiento sobre la vecindad de Ana Díaz y la raíz de este territorio sobrevive gracias a los mapas coloniales y, de manera específica, al testamento de este eslabón.
- Cuarto Eslabón (El cruce con la línea imperial del Perú): Del matrimonio de Palermo nace Juana Gómez de Saravia y de la Puerta. El 24 de noviembre de 1611, en Buenos Aires, Juana se enlaza con Francisco de Melo-Coutiño y Holguín (el hijo de Juan de Melo-Coutiño y la descendiente inca Juana Holguín). De este modo, la rama asuncena y de Palermo se conecta de forma directa con la realeza incaica y el Alto Perú.
- Quinto Eslabón (El doble entronque, endogamia y la sangre de Juan de Salazar): Del matrimonio Melo-Coutiño y Gómez de Saravia nace Simón de Melo-Coutiño y Gómez de Saravia. El 28 de enero de 1662, en Buenos Aires, Simón contrae nupcias con Juana de Melo Ribera de Linares (o de Rivera). Este matrimonio representó un doble entronque (endogamia colonial) de la familia Melo-Coutiño. Estas uniones recurrentes entre parientes (Simón y Juana eran primos segundos) no eran casuales: constituían el mecanismo social y político de la élite hispano-criolla para preservar las encomiendas, las tierras, las jefaturas militares y el estatus en el eje Asunción-Buenos Aires. Este cruce fue el canal definitivo por el cual ingresa la sangre del capitán Juan de Salazar y Espinosa, fundador de Asunción en 1537. Juana de Melo Ribera era hija del capitán Antonio Hurtado de Melo-Coutiño y Ávila Salazar (nacido en Asunción en 1605) y de Leonor de Rivera y Linares. Por esta línea, Antonio era hijo de Domingo de Melo-Coutiño y de María de Ávila y Salazar; esta última era nieta del fundador Juan de Salazar y Espinosa a través de la unión de su hija natural con una mujer guaraní, Isabel de Salazar, con el conquistador Gervacio de Ávila. Esta rama arrastraba consigo el linaje paraguayo de los Hurtado de Mendoza y el linaje luso del hidalgo Antonio Hurtado de Melo, apodado "Raposo", consolidando una masiva concentración de linajes fundacionales en Buenos Aires.
- Sexto Eslabón (El camino fundacional a Montevideo): De la unión de Simón y Juana nace Leonor de Melo Coutiño y Ribera, quien el 7 de marzo de 1681 sella el desplazamiento de la estirpe al contraer matrimonio con el capitán malagueño Salvador Carrasco Fernández (cuyo nombre bautizaría el famoso balneario y actual barrio de Carrasco en Montevideo y playa en Asunciòn). Ambos se trasladan a la Banda Oriental y se consolidan en el núcleo de las familias fundadoras civiles de Montevideo.
- Séptimo Eslabón (Los Abuelos Paternos y la hegemonía de Montevideo): Del matrimonio Carrasco-Melo nace en Buenos Aires Ignacia Xaviera Carrasco y Melo, quien viaja con sus padres y se casa en la nueva ciudad de San Felipe y Santiago con el aragonés Juan Antonio Artigas Ordovás. Como testimonio de su arraigo fundacional y de la densa red de poder que tejieron, Ignacia era hermana directa de María Martina Carrasco y Melo. Martina estaba casada con Jorge Burgues Pozansa (hidalgo nacido en Génova), reconocido históricamente como el primer habitante civil en asentarse en Montevideo. Esta red familiar dominaba el Cabildo, las primeras estancias orientales y controlaba resortes clave como las aguaterías de la nueva ciudad. La proyección americana de esta red se evidencia en la hija de Martina y Jorge, Margarita Josefa Burgues Carrasco (prima hermana del padre de Artigas), quien contrajo matrimonio con Melchor Colmán Notaro, un paraguayo nacido un 6 de enero. Los Colmán-Burgues administraban de manera directa los solares de la Ciudadela y sus alrededores, uniendo el control territorial con las dinámicas de la frontera rioplatense.
- Octavo Eslabón (Los Padres del Prócer): Del matrimonio de Juan Antonio e Ignacia nace el capitán Martín José Artigas Carrasco, quien se une en matrimonio con Francisca Antonia Arnal Rodríguez Camejo.
- El Natalicio Continental: Fruto de este impecable y laberíntico cruce de linajes imperiales y fundacionales, el 19 de junio de 1764, nace JOSÉ GERVASIO ARTIGAS ARNAL, legítimo heredero material y espiritual de Asunción, Buenos Aires y Montevideo.
Una Paradoja Ganadera, Territorial e Imperial
A través de esta formidable red que costura las venas de América del Sur, la biografía de José Gervasio Artigas deja de ser una sucesión de hechos aislados para revelarse como una concatenación de asombrosas coincidencias históricas. Estos ocho eslabones documentados demuestran que el control de los solares fundacionales de Asunción, las dotes territoriales que originaron el Buenos Aires porteño y las redes civiles que dominaron el Cabildo y las primeras estancias de Montevideo le pertenecían por memoria familiar.
No hay accidentes en la historia: cuando el Protector de los Pueblos Libres lideraba a los gauchos, paisanos, indios y blandengues en la campaña oriental, o cuando decidió pasar sus últimas tres décadas de vida labrando la tierra paraguaya con la azada en la mano y conviviendo con los mboriahu, no hacía más que responder a una mística de la sangre y a un mandato atávico. Por lo tanto, el Paraguay no fue para él un accidente geográfico, ni una tierra de confinamiento o un exilio forzoso; era, por estricto derecho de herencia, linaje y descendencia material, retornar físicamente a la casa de sus abuelos.
II. EL CONOCIMIENTO ARCANO, EL TERRITORIO Y LA LENGUA DE LA TIERRA
La Ciencia Náutica de Jácome Luyz de Paiva
La pericia técnica de la familia proviene de Jácome Luyz de Paiva, natural de Tavira y Piloto Mayor en la expedición de Pedro de Mendoza (1536). Como depositario de la ciencia náutica hispano-portuguesa, era el encargado de descifrar las corrientes de los ríos Paraná y Paraguay. Esta herencia se filtró en las generaciones: cuando Artigas dominaba el Litoral o disponía flotas defensivas fluviales, actuaba con la seguridad atávica de quien desciende de los hombres que mapearon las venas de agua del continente.
El Solar de Tacumbú
Los registros coloniales sitúan las tierras de los Figueroa y Paiva (antepasados directos de Artigas) en el solar de Tacumbú, Asunción. Al ser la atalaya natural sobre el río Paraguay, su posesión implicaba la jerarquía militar de defender el puerto y vigilar los accesos. Artigas poseía el estatus de "vecino feudatario" de Asunción por estricto derecho de sangre; su ida al Paraguay en 1820 fue el retorno físico a la tierra defendida por sus mayores.
La voz de la campaña: El amparo de los Mboriahu
Criado en la rigurosidad del campo y en constante contacto con las poblaciones nativas, la fisonomía política y el mando de Artigas no habrían sido posibles sin su asombrosa asimilación cultural. Su convivencia con paisanos, originarios (indios) y gauchos estuvo signada por el dominio de las lenguas de la tierra: hablaba con fluidez el guaraní —idioma cotidiano del pueblo de la campaña y de sus milicias misioneras comandadas por Andresito Guasurarí—, el charrúa, y con certeza otras lenguas nativas americanas. Un ejemplo incontestable de este entramado políglota fue la mítica Villa de Purificación, el corazón estratégico de su protectorado, donde residieron de forma permanente sus leales aliados guaicurúes. Este profundo lazo de empatía cultural y lingüística determinó su modo de vida en San Isidro Labrador de Curuguaty, donde la memoria de nuestra tierra lo consagró bajo el alma protectora de los más humildes, los mboriahu.
III. LA EVIDENCIA DOCUMENTAL CRONOLÓGICA DEL ARCHIVO ARTIGAS
El cruce entre la genealogía y la acción política y militar de la revolución se consolida de forma nítida en las actas de su Archivo:
1. El Pacto de Sangre: El Reskate de Fulgencio Yegros (Enero de 1807)
Durante el combate del Buceo en las Invasiones Inglesas, el joven oficial paraguayo Fulgencio Yegros cae herido. José Gervasio Artigas lo auxilia y lo rescata bajo fuego. Historiadores como Wisner de Morgenstern y Julio César Chaves sugieren que este encuentro fue el reconocimiento instintivo de dos herederos de la Provincia Gigante, sellando una lealtad personalísima. Como testimonio de gratitud, Yegros le compuso un poema que se transformo en canción patriótica al Protector; un himno de fraternidad por el cual, en 1819, varias personas fueron detenidas en una manifestation pública en Asunción por cantarla en desafío al centralismo, aludiendo a que "su tropa viene arreglada".
2. Las Notas de Beneplácito y el Informe Laguardia (1811–1812)
- Oficio de José Artigas a la Junta de Asunción (7 de diciembre de 1811 - AA, Tomo VI): Escrito por el propio caudillo desde su campamento en el río Daymán, este documento detalla a las autoridades paraguayas los pormenores del levantamiento oriental y las vicisitudes del doloroso Éxodo del Pueblo Oriental, buscando tender un puente formal de comunicación.
- Respuesta de la Junta de Asunción (16 de diciembre de 1811): La Junta Superior Gubernativa paraguaya (integrada por Fulgencio Yegros, Pedro Juan Caballero y con la pluma del Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia) responde manifestando su profunda simpatía. La redacción trasluce una calidez y fraternidad doctrinaria que el gobierno asunceno le negaba sistemáticamente a las pretensiones centralistas de Buenos Aires.
- Carta de Artigas desde el Ayuí (3 de abril de 1812 - AA, Tomo VII, pág. 142): Redactada desde el campamento del Ayuí, Artigas agradece formalmente el auxilio material remitido por el Paraguay. No obstante, el tono adquiere un matiz agridulce y profético; el jefe oriental advierte con firmeza a la Junta que su política de neutralidad aislacionista frente a Buenos Aires entraña un grave peligro para el continente, sentenciando: "Si la acción general se pierde... ¿de qué le servirá a la provincia del Paraguay haberse mantenido a la defensiva? El gemido y el llanto llenarán toda la América...".
- Informes del Comisionado Francisco Bartolomé Laguardia (AA, Tomo VII): El capitán de la guardia paraguaya, enviado en misión diplomática y logística, transportó carretas con auxilios estatales (tabaco, yerba mate y licores) hasta el campamento artiguista. En sus reportes oficiales enviados a Asunción, Laguardia elogia la franqueza y moral del Protector, confirmando textualmente que el jefe oriental operaba bajo la misma sintonía autonomista y se hallaba "animado de los mismos sentimientos que cualquier buen paraguayo"-"El general es un hombre de entera probidad, paraguayo en su sistema y pensamiento"".
3. El Blindaje Jurídico del Ingreso (Octubre de 1812 - Archivo Artigas, Tomo X, Doc. 506)
Un hallazgo documental de valor supremo desmitifica la idea de que Artigas entró a Paraguay desamparado o de forma improvisada en 1820. En las actas del Tomo X (Documento N.º 506), que recopilan el oficio del gobernador de Corrientes Toribio de Luzuriaga y la declaración jurada de Fray Hipólito Soler del 26 de octubre de 1812, se constata el pacto formal establecido entre la Junta de Asunción y el Jefe de los Orientales a través de su enviado Gregorio Tadeo de la Cerda. Ante la posibilidad de que Artigas se viera cercado por Buenos Aires, la Junta paraguaya —cuyo vocal Pedro Juan Caballero exhibió el trasunto original de esta resolución— resolvió formalmente admitirlo con sus fuerzas bajo dos condiciones estrictas:
- Que sus tropas entrasen estrictamente desarmadas para resguardar la neutralidad de la provincia.
- Que a su persona se le reconocería y conservaría formalmente el rango de General.
Su entrada en 1820 no fue una transgresión fronteriza o un acto de caridad improvisado; fue la ejecución de una doctrina de Estado pactada y firmada en los papeles de 1812. El Dr. Francia, como archivero minucioso de la Junta de la cual formó parte, aplicó a rajatabla la ley preexistente.
4. El Reconocimiento de la República (1813)
Al proclamarse la República del Paraguay en octubre de 1813 bajo el Consulado de Yegros y Francia, Artigas saluda el hito con júbilo. Por su parte, los informes del capitán Vicente Antonio Matiauda - "Oficial Paraguayo de Artigas" (AA, Tomo XIII, pág. 52) constatan que Artigas protegía el libre tránsito de los barcos comerciales paraguayos en el Paraná frente a las trabas porteñas, ordenando tratarlos como "ciudadanos de su propia jurisdicción". Frente al mito de que Artigas miraba a Montevideo como su centro político, la Villa de Purificación, a orillas del río Uruguay, era el corazón geográfico y estratégico desde donde irradiaba su ideal federal de los Pueblos Libres, funcionando como el eje de una Confederación de hecho de la cual Paraguay participaba mediante alianzas de principios, o sea de hecho no de derecho.
5. El Amor en la Capital de los Pueblos Libres (1815)
En ese mismo entorno de la Villa de Purificación, el Protector contrae matrimonio con la paraguaya Melchora Cuenca (reconocida en el Diccionario de la Mujer Guaraní-Paraguaya). Este enlace terrenal consolidó de manera definitiva su ligazón afectiva y cultural con la matriz guaraní-paraguaya.
IV. EL "PADRE DE LOS POBRES" ANTE EL CONTRASTE CON "EL SUPREMO" (1824–1828)
A través del cruce con la obra de Julio César Chaves (biografía de José Gaspar Rodríguez de Francia), se constata el posterior nudo dramático entre la "Federación de los Pueblos" de Artigas y la "Razón de Estado" del Dictador Francia a partir de 1814. Mientras Francia impone el enclaustramiento defensivo para salvaguardar la independencia paraguaya, respeta la estatura de Artigas como el único contrapeso válido contra el centralismo porteño. El otorgamiento definitivo del asilo en 1820 honró los lazos familiares y el pacto de origen con la Madre de Ciudades.
Frente a la narrativa oficial porteña que pretendía presentar al Artigas de Curuguaty como un caudillo confinado, olvidado o violentado (hasta se le diò por muerto), los médicos suizos Johann Rudolph Rengger y Marcelino Longchamps ofrecieron una mirada objetiva de su vida tras visitarlo en 1824. En su obra (Ensayo histórico sobre la revolución del Paraguay), publicada originalmente en francés en 1827 y traducida hacia 1828, dejaron un testimonio directo y conmovedor:
- La vida en el campo: Describieron a un Artigas plenamente integrado a la vida rural paraguaya, dedicado por entero a la labranza de la tierra con sus propias manos y viviendo con una austeridad franciscana, coherente con su apellido artiga.
- El conflicto de la caridad: El Protector recibía una asignación o salario económico por parte del Estado paraguayo. Sin embargo, fiel a su espíritu protector de los mboriahu, su arraigada compasión lo llevaba a entregar la totalidad de su salario a los más necesitados de Curuguaty.
- La reacción del Dr. Francia: Al enterarse el Dictador Perpetuo de que los recursos estatales no eran utilizados para el sustento personal del General, sino que se diluían en obras de caridad comunitaria, ordenó retirarle la asignación. Lejos de mermar su influencia o doblegarlo, este acto no hizo más que agigantar su leyenda mística y consolidar su estatus ante la población local, que lo consagró definitivamente en su memoria colectiva como el "Padre de los Pobres".
V. EL MAESTRO DE SOBERANÍA, EL NO AL RETORNO Y EL OBITUARIO DE 1850
Tras la muerte del Dr. Francia en 1840, los cónsules Carlos Antonio López y Mariano Roque Alonso liberaron a Artigas de la reclusión preventiva que el Dictador Perpetuo había dejado ordenada por escrito, dignificando de inmediato su figura pública. El Protector —quien siempre se autoidentificó como oriental y jamás como "uruguayo", al ser el alma de la Liga Federal— fue ratificado en los hechos como un paraguayo más por opción, afecto y vivencia profunda. Este lazo vital con la matriz guaraní no era nuevo: ya en 1815 se había unido a la paraguaya Melchora Cuenca —hija de un comerciante de nuestra tierra—, con quien tuvo a sus hijos Santiago y María, enraizando su propio árbol familiar a esta sangre. Lejos de actuar como un refugiado político de oficina, Artigas se integró plenamente a la vida rural en Curuguaty; trabajó la tierra, cultivó y crio ganado con sus propias manos, ganándose el amor devoto de los lugareños que lo inmortalizaron con respeto reverencial como el Karaí de los mboriahu, el "Padre de los Pobres". Su arraigo definitivo con el suelo paraguayo caló tan hondo que, cuando el ya independiente gobierno de Uruguay le ofreció regresar con honores y una pensión, el viejo león la rechazó sin dudar para quedarse a morir en su patria adoptiva, pasando su última etapa en la quinta Ybyray de Asunción. En conclusión, aunque el Congreso de 1842 no emitiera una ley formal de "nacionalidad", en el plano sagrado de los hechos, de sus afectos, de su sudor diario y de su descendencia, Artigas se fundió para siempre con el Paraguay. Esta conmovedora tradición humanitaria de tres décadas es la que hoy, con justa razón histórica, reconoce y homenajea internacionalmente la propia ACNUR como el primer antecedente emblemático de asilo en el continente.(Aunque ya Fernando de Otorgues habia estrenado esta instancia en 1814.)
El 7 de diciembre de 1841, el comandante de Curuguaty, Juan Manuel Gauto, eleva una comunicación al gobierno central. Al ser consultado sobre la posibilidad de facilitarle pasaportes o recursos para regresar a Uruguay con honores y pensiones, la comunicación dirigida a Carlos Antonio López deja constancia de la firme y categórica respuesta del Protector. El viejo león se negó rotundamente, manifestando su deseo inquebrantable de permanecer y morir en el Paraguay, la patria que lo había adoptado.
El punto culmen de esta integración ocurre cuando el Presidente Carlos Antonio López le extiende una invitación formal de alta relevancia estratégica el 21 de marzo de 1845: lo convoca a Asunción para hacerse cargo de la instrucción y organización como Instructor General del Ejército Paraguayo. Debido a sus achaques y avanzada edad, el Protector declina el cargo operativo, pero la posta doctrinal e ideológica fue inmediata: quien asumió el comando y la instrucción militar con apenas 18 años fue un joven Francisco Solano López. La íntima confianza entre Don Carlos Antonio y el viejo General selló un traspaso generacional de ideas; la firmeza soberana que nutrió las páginas de El Paraguayo Independiente germinó en esos diálogos fluviales de la quinta de Ibiray.
Fiel a esa voluntad, tras su fallecimiento el 23 (22) de septiembre de 1850, el propio periódico oficial del Estado, El Paraguayo Independiente, en su edición del 28 de septiembre de 1850, publicó una sentida nota necrológica redactada bajo la influencia directa del Presidente Carlos Antonio López. En ella se destacaba que el ilustre General pasó sus últimas décadas disfrutando de la sencillez republicana y la tranquilidad de los paisajes paraguayos, prefiriendo la azada y la labranza a las glorias efímeras de la guerra civil rioplatense.
VI. EL CRITERIO DEL IUS SANGUINIS (DERECHO DE LA SANGRE)
Si analizamos la figura de José Gervasio Artigas bajo el lente del derecho internacional tradicional y el principio del ius sanguinis (la ley de la consanguinidad, arraigada profundamente en las legislaciones europeas como la italiana o la española), la conclusión histórica es incontestable.
Mientras que el ius soli (derecho del suelo) pretende encasillarlo en los límites geográficos de Montevideo por el simple hecho de su nacimiento físico, la consanguinidad demuestra que su árbol genealógico completo es un río cuyas vertientes principales nacen directamente en la Provincia Gigante de las Indias, con Asunción como Madre de Ciudades. Artigas pertenece a la matriz paraguaya por linaje fundacional, por la defensa de los territorios de sus antepasados, por la palabra empeñada en el pacto de 1812 y por su propia elección de vida.
Bien podriamos definir que existe una profunda y hermosa ironía poética en el ocaso del Protector. Fue su decisión, eligió quedarse en el Paraguay. Sin ser plenamente consciente de la precisión exacta de sus papeles parroquiales, Don Josè terminó su viaje en la misma "Madre de Ciudades" de donde, siglos antes, había partido la sangre imperial quechua de sus abuelas y el ímpetu fundacional de sus abuelos. Artigas no murió en tierra extraña; murió en el hogar originario de su propio linaje americano. Que este aniversario sirva para redescubrir al Protector no como un visitante ilustre, sino como un verdadero abuelo de nuestra propia patria grande.
ESQUEMA DEL ÁRBOL GENEALÓGICO CONTINENTAL (1536–1764)
[EXPEDICIÓN ADELANTADO MENDOZA - 1536]
│
├──> Garci Gómez Dotón (Hijo - Llegó en 1536 / Cumbres Mayores, España -> Asunción)
│ └─> Miguel Gómez de la Puerta (Nacido en Asunción ~1546 / Fundador de Bs. As. 1580 / Regidor ~1600)
│ ├─> Vecino de lote de Ana Díaz (Lote N.º 7 / Primera fundadora paraguaya)
│ └─> María Isabel Gómez de Saravia (Mutación del apellido / Casada con Juan Domínguez de Palermo)
│ └─> Dote Territorial Asuncena: Base fundacional del Barrio de Palermo (Bs. As.)
│
├──> Jácome Luyz de Paiva (Piloto Mayor 1536 - Ciencia Náutica / Solar de Tacumbú, Asunción)
│
└──> [LÍNEA IMPERIAL Y CONTINENTAL]
Ascendencia de la unión de la nobleza Incaica con los conquistadores.
├─> Entronque Cusco: Pedro Álvarez Holguín + Princesa Inca Beatriz Túpac Yupanqui
│ └─> Constanza Holguín de Orellana ──> Juana Holguín (Chuquisaca) + Juan de Melo-Coutiño
│ └─> Francisco de Melo-Coutiño y Holguín (Casado con Juana Gómez de Saravia en 1611)
│ └─> Simón de Melo-Coutiño (Casado en 1662 con Juana de Melo Ribera)
│ │ [ENDOGAMIA COLONIAL DE PODER: Juntura de Ramas Bs. As. - Asunción]
│ ├─> Ingreso de la sangre de Juan de Salazar y Espinosa (Fundador de Asunción, 1537)
│ │ vía Isabel de Salazar (Hija mestiza guaraní) y María de Ávila y Salazar
│ ▼
└─> Leonor de Melo Coutiño y Ribera (Casada en 1681 con Salvador Carrasco - Fundadores de Montevideo)
└─> Ignacia Xaviera Carrasco y Melo (Hermana de Martina Carrasco + Jorge Burgues Pozansa)
│ [Red Civil de Montevideo: Control de Cabildos, Solares y Aguaterías]
│ [Entronque: Margarita Burgues + Melchor Colmán Notaro, paraguayo nacido un 6 de enero]
▼
Martín José Artigas Carrasco
│
▼
JOSÉ GERVASIO ARTIGAS (1764-1850)
[Heredero de Asunción, Buenos Aires y Montevideo / Protector de los Mboriahu]























