viernes, 19 de junio de 2026

19 de Junio: El Natalicio Continental de José Gervasio Artigas y su Matriz Paraguaya

 Ensayo histórico - genealogico del hombre que eligió fundirse con la tierra de sus mayores, en sus raìces.


El escudo invisible de la soberanía y la memoria de la tierra
19 de Junio de 2026

El escudo invisible de la soberanía y la memoria de la tierra

Hoy, 19 de junio de 2026, al conmemorarse el 262.º aniversario del nacimiento de José Gervasio Artigas, la historia continental nos convoca a desmontar los relatos fragmentados del nacionalismo decimonónico. La historiografía tradicional ha insistido en encapsular al Protector de los Pueblos Libres en un rol estrictamente oriental, ignorando la densa red política, militar y genealógica que lo unía umbilicalmente al Paraguay.

Hay una señal providencial en su propio bautismo: el nombre proviene del santoral cristiano del 19 de junio, que conmemora a los mártires San Gervasio y San Protasio, hermanos gemelos de origen itálico que sufrieron el martirio en Milán. Pero hay otra marca del destino en su apellido: Artigas proviene etimológicamente del catalán/aragonés artiga, que significa literalmente tierra roturada, arada o labrada. Hay una profunda y hermosa ironía poética en el hombre cuyo nombre significaba "labrar la tierra" y que terminó sus días con la azada en la mano en el Paraguay profundo.

La "paraguayidad" de Artigas no fue el fruto fortuito de su repliegue en 1820. En el plano político, Artigas y el indómito Andrés Guasurarí —Andresito— constituyeron el verdadero muro de contención y el "aguante" militar de la región. Al absorber en el Litoral los embates combinados de las fuerzas lusitanas y los ejércitos centralistas porteños, las milicias artiguistas actuaron como un escudo real. Esta resistencia periférica permitió que la República del Paraguay, que carecía de armamento suficiente para sostener una guerra abierta en múltiples frentes (origen de las conocidas tensiones del Dr. Francia con las pretensiones de Rondeau), preservara su aislamiento estratégico y consolidara su independencia sin desgastar sus recursos.

Artigas encarna al gran defensor de la democracia y la soberanía americana. A diferencia de otras figuras prominentes como Simón Bolívar o José de San Martín, quienes terminaron sus días en el exilio europeo, o de rechazar la invitación formal de la administración del presidente James Monroe para refugiarse en los Estados Unidos, el Protector eligió fundirse con el suelo profundo de América. Decidió pasar sus últimas tres décadas de vida labrando la tierra paraguaya, conviviendo con sus comunidades y protegiendo a los más humildes. Su mando no emanaba solo de la interpretación de las masas o de su carisma, sino de una "memoria de la sangre" que lo vinculaba con los fundadores y pilotos que trazaron el mapa de Sudamérica. Su "paraguayidad" no fue un accidente, sino el motor de su origen, y aquí se los voy a contar.


EL DISCUTIDO NACIMIENTO

No solo se hurgó en su ascendencia, también se salió a buscar datos precisos y preciosos, cuando la historiografía consagró a José Artigas como el "hacedor de la nacionalidad". Uno de ellos fue su lugar de nacimiento. Montevideo, el Sauce, Casupá —que entonces integraba la jurisdicción de Las Piedras— y la zona de Carrasco, fueron indistintamente señalados como el lugar natal. A pesar de contar con un certificado de bautismo, por ahora o debido a ciertas tradiciones locales, algunos historiadores afirman que nació en Sauce, sosteniendo que el clima adverso de aquellos días dificultó el traslado inmediato de la familia y que su bautismo fue anotado años después.

Aunque es Montevideo el sitio más documentado como tal ("Montevideo su patria", dice el mediador Larrobla cuando procuraba reconciliar al caudillo con la españolista capital), la partida de bautismo asentada fuera de fecha dio lugar a dudas varias. Al respecto señala el genealogista Alejandro Apolant:

"Las partidas de aquellos tiempos no fueron asentadas inmediatamente en los libros parroquiales, sino apuntadas primeramente en borradores (cuadernos u hojas sueltas), y pasadas en oportunidad a los libros, ya sea semanal o mensualmente, o poco antes de una anunciada visita del obispo, visita que incluyó usualmente, también una inspección de esos libros. Muchos de esos borradores se han perdido, lo que explica la falta de un gran número de partidas, tanto de bautismos, como de matrimonios, como de defunciones, a veces por meses y hasta años enteros, y no solo en los libros de la Matriz de Montevideo, sino en los de todas las parroquias de este y del otro lado del Río de la Plata. Algunas de esas anotaciones provisorias fueron encontradas más adelante, sea por los mismos párrocos actuantes, sea por uno de sus sucesores, y esas partidas fueron asentadas entonces a posteriori, unas intercaladas o al margen de la página en la que hubieran tenido que estar, o en cualquiera de aquellas páginas que quedaron —por motivos desconocidos— al principio en blanco. Otras partidas fueron 'reconstruidas' a base de declaraciones de testigos, en la mayoría de las veces padrinos de los bautizados, y asentadas como 'certificaciones de lo actuado' en forma similar".

Por eso, al investigar aseguramos que no hay dudas de que José Gervasio Artigas nació realmente el 19 de junio de 1764 (coincidiendo con el día de los mártires San Gervasio y San Protasio) y que fue bautizado en la Iglesia Matriz de Montevideo el 21 del mismo mes, pese a que la partida conservada no es una matriz original, sino una reconstrucción posterior de un apunte perdido, sin que mediarán circunstancias especiales de ocultamiento. Añadir este debate nos obliga a recordar un dato geopolítico fundamental: al nacer en 1764, Artigas nació formalmente bajo la jurisdicción administrativa del Virreinato del Perú, perteneciente al Reino de España, ya que el Virreinato del Río de la Plata no sería erigido por la Corona sino hasta 1776. Su cuna, por tanto, poseía una naturaleza jurídica marcadamente continental mucho antes de las divisiones de las fronteras republicanas.



I. LA RED GENEALÓGICA BICONTINENTAL  (LOS ESLABONES ANCESTRALES)

Para sostener este articulo desde el rigor científico, es indispensable analizar su árbol genealógico a través del principio del ius sanguinis (derecho de la sangre). Lejos de las suposiciones que vinculaban su estirpe con uniones dudosas de Juan de Salazar y Espinosa, las investigaciones modernas han blindado un tronco familiar incontestable. La clave de este linaje no proviene de su rama materna como erróneamente se repitió (su abuela materna fue María Rodríguez Camejo, a quien algunas fuentes citan como Rodríguez Arnal o de la Cruz) debido a confusiones documentales, variantes en los apellidos compuestos de la época o al segundo nombre de su esposo y el apellido (Pascual Arnal), sumado al uso de patronímicos tradicionales. El verdadero puente de oro americano es su abuela paterna: Ignacia Javiera Carrasco y Melo-Coutiño.

A través de esta línea, la sangre de Artigas une los nodos imperiales y fundacionales más potentes de América del Sur, entrelazando en un solo cauce a los conquistadores del Paraguay, los dueños de los solares porteños y los fundadores de la Banda Oriental en una secuencia exacta de ocho eslabones:

  • La Unión en el Cusco (Siglo XVI): El origen de este ramal se remonta al capitán español Pedro Álvarez Holguín de Ulloa, quien se une a la princesa inca Beatriz Túpac Yupanqui (hija del emperador Túpac Yupanqui). De ellos nace Constanza Holguín de Orellana.
  • El Linaje del Alto Perú: Constanza Holguín de Orellana contrae matrimonio con el general Martín de Almendras y Ulloa. De esta unión nace Juana Holguín de Ulloa (Juana de Almendras), quien posteriormente se casa en Chuquisaca con el hidalgo luso-brasileño Juan de Melo-Coutiño (pobladores de la frontera rioplatense vinculados a los Donatarios de Espíritu Santo en Brasil), asentándose en Buenos Aires. De ellos nace Francisco de Melo-Coutiño y Holguín.
  • Primer Eslabón (De Cumbres Mayores a la Madre de Ciudades): En paralelo, el conquistador Garci Gómez Dotón (hijo), oriundo de la villa de Cumbres Mayores (Huelva, España) e hijo de padres homónimos, arribó al Río de la Plata en 1536 en la expedición del Adelantado Pedro de Mendoza. Tras el fracaso y posterior abandono del primer asentamiento de Buenos Aires, el gobernador Domingo Martínez de Irala trasladó a la hueste a Asunción, donde Garci Gómez Dotón se erigió en un activo vecino de la matriz paraguaya. En dicha tierra, ante la práctica ausencia de mujeres europeas en los albores de la conquista, concibió en una mujer indígena a dos "hijos de la tierra" (mestizos): Antón Gómez Dotor (quien migró al norte, a Santa Cruz de la Sierra) y Miguel Gómez de la Puerta.
  • Segundo Eslabón (El "Mancebo de la Tierra" y el lote de Ana Díaz): De aquel tronco nace en Asunción, hacia 1542, el citado Miguel Gómez de la Puerta, un auténtico "mancebo de la tierra" que contrajo matrimonio con Beatriz Luyz de Figueroa y Hernández de los Reyes. En 1580, Miguel descendió el río con Juan de Garay para la refundación de Buenos Aires, figurando en los primeros registros de reparto de tierras inscrito de manera llana como "Miguel Gómez". Sin embargo, tras consolidar su prestigio político y económico como Regidor del Cabildo y funcionario de la Real Hacienda hacia el 1600, adoptó formalmente el compuesto "de la Puerta" para rescatar y honrar el apellido de su abuela paterna peninsular, Catalina de la Puerta, dotando de estatus noble a su linaje criollo ante las autoridades de la Corona. Su vivienda se estableció en el estratégico lote N.º 7, lindando directamente con el de Ana Díaz, la primera mujer paraguaya fundadora de Buenos Aires. Cabe destacar que Miguel jamás usó en vida el apellido Saravia, falleciò en 1606
  • Tercer Eslabón (La dote territorial, la mutación a Saravia y el nacimiento de Palermo): La hija de este matrimonio, María Isabel Gómez de Saravia, adoptó este apellido compuesto por la asimilación e intercambio comercial con la rama de su tío carnal Antón Gómez Dotor, cuyos descendientes en Santa Cruz de la Sierra habían deformado el apellido original agnático hacia las variantes "Sanabria" o "Saravia". María Isabel se unió en primeras nupcias en 1595 al capitán italo-americano Juan Domínguez de Palermo. A través de este casamiento, el capitán de origen italiano recibió una inmensa dote territorial como obsequio de bodas. Tras una separación legal y posteriores sucesiones ligadas al fallecimiento de los padres de María Isabel, este patrimonio se amplió notablemente, consolidándose bajo su nombre las vastas tierras que constituyeron la base geográfica y el origen histórico del actual e icónico barrio de Palermo en Buenos Aires, un hito enteramente asunceno en su raíz. El conocimiento sobre la vecindad de Ana Díaz y la raíz de este territorio sobrevive gracias a los mapas coloniales y, de manera específica, al testamento de este eslabón.
  • Cuarto Eslabón (El cruce con la línea imperial del Perú): Del matrimonio de Palermo nace Juana Gómez de Saravia y de la Puerta. El 24 de noviembre de 1611, en Buenos Aires, Juana se enlaza con Francisco de Melo-Coutiño y Holguín (el hijo de Juan de Melo-Coutiño y la descendiente inca Juana Holguín). De este modo, la rama asuncena y de Palermo se conecta de forma directa con la realeza incaica y el Alto Perú.
  • Quinto Eslabón (El doble entronque, endogamia y la sangre de Juan de Salazar): Del matrimonio Melo-Coutiño y Gómez de Saravia nace Simón de Melo-Coutiño y Gómez de Saravia. El 28 de enero de 1662, en Buenos Aires, Simón contrae nupcias con Juana de Melo Ribera de Linares (o de Rivera). Este matrimonio representó un doble entronque (endogamia colonial) de la familia Melo-Coutiño. Estas uniones recurrentes entre parientes (Simón y Juana eran primos segundos) no eran casuales: constituían el mecanismo social y político de la élite hispano-criolla para preservar las encomiendas, las tierras, las jefaturas militares y el estatus en el eje Asunción-Buenos Aires. Este cruce fue el canal definitivo por el cual ingresa la sangre del capitán Juan de Salazar y Espinosa, fundador de Asunción en 1537. Juana de Melo Ribera era hija del capitán Antonio Hurtado de Melo-Coutiño y Ávila Salazar (nacido en Asunción en 1605) y de Leonor de Rivera y Linares. Por esta línea, Antonio era hijo de Domingo de Melo-Coutiño y de María de Ávila y Salazar; esta última era nieta del fundador Juan de Salazar y Espinosa a través de la unión de su hija natural con una mujer guaraní, Isabel de Salazar, con el conquistador Gervacio de Ávila. Esta rama arrastraba consigo el linaje paraguayo de los Hurtado de Mendoza y el linaje luso del hidalgo Antonio Hurtado de Melo, apodado "Raposo", consolidando una masiva concentración de linajes fundacionales en Buenos Aires.
  • Sexto Eslabón (El camino fundacional a Montevideo): De la unión de Simón y Juana nace Leonor de Melo Coutiño y Ribera, quien el 7 de marzo de 1681 sella el desplazamiento de la estirpe al contraer matrimonio con el capitán malagueño Salvador Carrasco Fernández (cuyo nombre bautizaría el famoso balneario y actual barrio de Carrasco en Montevideo y playa en Asunciòn). Ambos se trasladan a la Banda Oriental y se consolidan en el núcleo de las familias fundadoras civiles de Montevideo.
  • Séptimo Eslabón (Los Abuelos Paternos y la hegemonía de Montevideo): Del matrimonio Carrasco-Melo nace en Buenos Aires Ignacia Xaviera Carrasco y Melo, quien viaja con sus padres y se casa en la nueva ciudad de San Felipe y Santiago con el aragonés Juan Antonio Artigas Ordovás. Como testimonio de su arraigo fundacional y de la densa red de poder que tejieron, Ignacia era hermana directa de María Martina Carrasco y Melo. Martina estaba casada con Jorge Burgues Pozansa (hidalgo nacido en Génova), reconocido históricamente como el primer habitante civil en asentarse en Montevideo. Esta red familiar dominaba el Cabildo, las primeras estancias orientales y controlaba resortes clave como las aguaterías de la nueva ciudad. La proyección americana de esta red se evidencia en la hija de Martina y Jorge, Margarita Josefa Burgues Carrasco (prima hermana del padre de Artigas), quien contrajo matrimonio con Melchor Colmán Notaro, un paraguayo nacido un 6 de enero. Los Colmán-Burgues administraban de manera directa los solares de la Ciudadela y sus alrededores, uniendo el control territorial con las dinámicas de la frontera rioplatense.
  • Octavo Eslabón (Los Padres del Prócer): Del matrimonio de Juan Antonio e Ignacia nace el capitán Martín José Artigas Carrasco, quien se une en matrimonio con Francisca Antonia Arnal Rodríguez Camejo.
  • El Natalicio Continental: Fruto de este impecable y laberíntico cruce de linajes imperiales y fundacionales, el 19 de junio de 1764, nace JOSÉ GERVASIO ARTIGAS ARNAL, legítimo heredero material y espiritual de Asunción, Buenos Aires y Montevideo.

Una Paradoja Ganadera, Territorial e Imperial

A través de esta formidable red que costura las venas de América del Sur, la biografía de José Gervasio Artigas deja de ser una sucesión de hechos aislados para revelarse como una concatenación de asombrosas coincidencias históricas. Estos ocho eslabones documentados demuestran que el control de los solares fundacionales de Asunción, las dotes territoriales que originaron el Buenos Aires porteño y las redes civiles que dominaron el Cabildo y las primeras estancias de Montevideo le pertenecían por memoria familiar.

No hay accidentes en la historia: cuando el Protector de los Pueblos Libres lideraba a los gauchos, paisanos, indios y blandengues en la campaña oriental, o cuando decidió pasar sus últimas tres décadas de vida labrando la tierra paraguaya con la azada en la mano y conviviendo con los mboriahu, no hacía más que responder a una mística de la sangre y a un mandato atávico. Por lo tanto, el Paraguay no fue para él un accidente geográfico, ni una tierra de confinamiento o un exilio forzoso; era, por estricto derecho de herencia, linaje y descendencia material, retornar físicamente a la casa de sus abuelos.


II. EL CONOCIMIENTO ARCANO, EL TERRITORIO Y LA LENGUA DE LA TIERRA

La Ciencia Náutica de Jácome Luyz de Paiva

La pericia técnica de la familia proviene de Jácome Luyz de Paiva, natural de Tavira y Piloto Mayor en la expedición de Pedro de Mendoza (1536). Como depositario de la ciencia náutica hispano-portuguesa, era el encargado de descifrar las corrientes de los ríos Paraná y Paraguay. Esta herencia se filtró en las generaciones: cuando Artigas dominaba el Litoral o disponía flotas defensivas fluviales, actuaba con la seguridad atávica de quien desciende de los hombres que mapearon las venas de agua del continente.

El Solar de Tacumbú

Los registros coloniales sitúan las tierras de los Figueroa y Paiva (antepasados directos de Artigas) en el solar de Tacumbú, Asunción. Al ser la atalaya natural sobre el río Paraguay, su posesión implicaba la jerarquía militar de defender el puerto y vigilar los accesos. Artigas poseía el estatus de "vecino feudatario" de Asunción por estricto derecho de sangre; su ida al Paraguay en 1820 fue el retorno físico a la tierra defendida por sus mayores.

La voz de la campaña: El amparo de los Mboriahu

Criado en la rigurosidad del campo y en constante contacto con las poblaciones nativas, la fisonomía política y el mando de Artigas no habrían sido posibles sin su asombrosa asimilación cultural. Su convivencia con paisanos, originarios (indios) y gauchos estuvo signada por el dominio de las lenguas de la tierra: hablaba con fluidez el guaraní —idioma cotidiano del pueblo de la campaña y de sus milicias misioneras comandadas por Andresito Guasurarí—, el charrúa, y con certeza otras lenguas nativas americanas. Un ejemplo incontestable de este entramado políglota fue la mítica Villa de Purificación, el corazón estratégico de su protectorado, donde residieron de forma permanente sus leales aliados guaicurúes. Este profundo lazo de empatía cultural y lingüística determinó su modo de vida en San Isidro Labrador de Curuguaty, donde la memoria de nuestra tierra lo consagró bajo el alma protectora de los más humildes, los mboriahu.


III. LA EVIDENCIA DOCUMENTAL CRONOLÓGICA DEL ARCHIVO ARTIGAS

El cruce entre la genealogía y la acción política y militar de la revolución se consolida de forma nítida en las actas de su Archivo:

1. El Pacto de Sangre: El Reskate de Fulgencio Yegros (Enero de 1807)

Durante el combate del Buceo en las Invasiones Inglesas, el joven oficial paraguayo Fulgencio Yegros cae herido. José Gervasio Artigas lo auxilia y lo rescata bajo fuego. Historiadores como Wisner de Morgenstern y Julio César Chaves sugieren que este encuentro fue el reconocimiento instintivo de dos herederos de la Provincia Gigante, sellando una lealtad personalísima. Como testimonio de gratitud, Yegros le compuso un poema que se transformo en canción patriótica al Protector; un himno de fraternidad por el cual, en 1819, varias personas fueron detenidas en una manifestation pública en Asunción por cantarla en desafío al centralismo, aludiendo a que "su tropa viene arreglada".

2. Las Notas de Beneplácito y el Informe Laguardia (1811–1812)

  • Oficio de José Artigas a la Junta de Asunción (7 de diciembre de 1811 - AA, Tomo VI): Escrito por el propio caudillo desde su campamento en el río Daymán, este documento detalla a las autoridades paraguayas los pormenores del levantamiento oriental y las vicisitudes del doloroso Éxodo del Pueblo Oriental, buscando tender un puente formal de comunicación.
  • Respuesta de la Junta de Asunción (16 de diciembre de 1811): La Junta Superior Gubernativa paraguaya (integrada por Fulgencio Yegros, Pedro Juan Caballero y con la pluma del Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia) responde manifestando su profunda simpatía. La redacción trasluce una calidez y fraternidad doctrinaria que el gobierno asunceno le negaba sistemáticamente a las pretensiones centralistas de Buenos Aires.
  • Carta de Artigas desde el Ayuí (3 de abril de 1812 - AA, Tomo VII, pág. 142): Redactada desde el campamento del Ayuí, Artigas agradece formalmente el auxilio material remitido por el Paraguay. No obstante, el tono adquiere un matiz agridulce y profético; el jefe oriental advierte con firmeza a la Junta que su política de neutralidad aislacionista frente a Buenos Aires entraña un grave peligro para el continente, sentenciando: "Si la acción general se pierde... ¿de qué le servirá a la provincia del Paraguay haberse mantenido a la defensiva? El gemido y el llanto llenarán toda la América...".
  • Informes del Comisionado Francisco Bartolomé Laguardia (AA, Tomo VII): El capitán de la guardia paraguaya, enviado en misión diplomática y logística, transportó carretas con auxilios estatales (tabaco, yerba mate y licores) hasta el campamento artiguista. En sus reportes oficiales enviados a Asunción, Laguardia elogia la franqueza y moral del Protector, confirmando textualmente que el jefe oriental operaba bajo la misma sintonía autonomista y se hallaba "animado de los mismos sentimientos que cualquier buen paraguayo"-"El general es un hombre de entera probidad, paraguayo en su sistema y pensamiento"".

3. El Blindaje Jurídico del Ingreso (Octubre de 1812 - Archivo Artigas, Tomo X, Doc. 506)

Un hallazgo documental de valor supremo desmitifica la idea de que Artigas entró a Paraguay desamparado o de forma improvisada en 1820. En las actas del Tomo X (Documento N.º 506), que recopilan el oficio del gobernador de Corrientes Toribio de Luzuriaga y la declaración jurada de Fray Hipólito Soler del 26 de octubre de 1812, se constata el pacto formal establecido entre la Junta de Asunción y el Jefe de los Orientales a través de su enviado Gregorio Tadeo de la Cerda. Ante la posibilidad de que Artigas se viera cercado por Buenos Aires, la Junta paraguaya —cuyo vocal Pedro Juan Caballero exhibió el trasunto original de esta resolución— resolvió formalmente admitirlo con sus fuerzas bajo dos condiciones estrictas:

  1. Que sus tropas entrasen estrictamente desarmadas para resguardar la neutralidad de la provincia.
  2. Que a su persona se le reconocería y conservaría formalmente el rango de General.

Su entrada en 1820 no fue una transgresión fronteriza o un acto de caridad improvisado; fue la ejecución de una doctrina de Estado pactada y firmada en los papeles de 1812. El Dr. Francia, como archivero minucioso de la Junta de la cual formó parte, aplicó a rajatabla la ley preexistente.

4. El Reconocimiento de la República (1813)

Al proclamarse la República del Paraguay en octubre de 1813 bajo el Consulado de Yegros y Francia, Artigas saluda el hito con júbilo. Por su parte, los informes del capitán Vicente Antonio Matiauda - "Oficial Paraguayo de Artigas" (AA, Tomo XIII, pág. 52) constatan que Artigas protegía el libre tránsito de los barcos comerciales paraguayos en el Paraná frente a las trabas porteñas, ordenando tratarlos como "ciudadanos de su propia jurisdicción". Frente al mito de que Artigas miraba a Montevideo como su centro político, la Villa de Purificación, a orillas del río Uruguay, era el corazón geográfico y estratégico desde donde irradiaba su ideal federal de los Pueblos Libres, funcionando como el eje de una Confederación de hecho de la cual Paraguay participaba mediante alianzas de principios, o sea de hecho no de derecho.

5. El Amor en la Capital de los Pueblos Libres (1815)

En ese mismo entorno de la Villa de Purificación, el Protector contrae matrimonio con la paraguaya Melchora Cuenca (reconocida en el Diccionario de la Mujer Guaraní-Paraguaya). Este enlace terrenal consolidó de manera definitiva su ligazón afectiva y cultural con la matriz guaraní-paraguaya.


IV. EL "PADRE DE LOS POBRES" ANTE EL CONTRASTE CON "EL SUPREMO" (1824–1828)

A través del cruce con la obra de Julio César Chaves (biografía de José Gaspar Rodríguez de Francia), se constata el posterior nudo dramático entre la "Federación de los Pueblos" de Artigas y la "Razón de Estado" del Dictador Francia a partir de 1814. Mientras Francia impone el enclaustramiento defensivo para salvaguardar la independencia paraguaya, respeta la estatura de Artigas como el único contrapeso válido contra el centralismo porteño. El otorgamiento definitivo del asilo en 1820 honró los lazos familiares y el pacto de origen con la Madre de Ciudades.

Frente a la narrativa oficial porteña que pretendía presentar al Artigas de Curuguaty como un caudillo confinado, olvidado o violentado (hasta se le diò por muerto), los médicos suizos Johann Rudolph Rengger y Marcelino Longchamps ofrecieron una mirada objetiva de su vida tras visitarlo en 1824. En su obra (Ensayo histórico sobre la revolución del Paraguay), publicada originalmente en francés en 1827 y traducida hacia 1828, dejaron un testimonio directo y conmovedor:

  • La vida en el campo: Describieron a un Artigas plenamente integrado a la vida rural paraguaya, dedicado por entero a la labranza de la tierra con sus propias manos y viviendo con una austeridad franciscana, coherente con su apellido artiga.
  • El conflicto de la caridad: El Protector recibía una asignación o salario económico por parte del Estado paraguayo. Sin embargo, fiel a su espíritu protector de los mboriahu, su arraigada compasión lo llevaba a entregar la totalidad de su salario a los más necesitados de Curuguaty.
  • La reacción del Dr. Francia: Al enterarse el Dictador Perpetuo de que los recursos estatales no eran utilizados para el sustento personal del General, sino que se diluían en obras de caridad comunitaria, ordenó retirarle la asignación. Lejos de mermar su influencia o doblegarlo, este acto no hizo más que agigantar su leyenda mística y consolidar su estatus ante la población local, que lo consagró definitivamente en su memoria colectiva como el "Padre de los Pobres".

V. EL MAESTRO DE SOBERANÍA, EL NO AL RETORNO Y EL OBITUARIO DE 1850

Tras la muerte del Dr. Francia en 1840, los cónsules Carlos Antonio López y Mariano Roque Alonso liberaron a Artigas de la reclusión preventiva que el Dictador Perpetuo había dejado ordenada por escrito, dignificando de inmediato su figura pública. El Protector —quien siempre se autoidentificó como oriental y jamás como "uruguayo", al ser el alma de la Liga Federal— fue ratificado en los hechos como un paraguayo más por opción, afecto y vivencia profunda. Este lazo vital con la matriz guaraní no era nuevo: ya en 1815 se había unido a la paraguaya Melchora Cuenca —hija de un comerciante de nuestra tierra—, con quien tuvo a sus hijos Santiago y María, enraizando su propio árbol familiar a esta sangre. Lejos de actuar como un refugiado político de oficina, Artigas se integró plenamente a la vida rural en Curuguaty; trabajó la tierra, cultivó y crio ganado con sus propias manos, ganándose el amor devoto de los lugareños que lo inmortalizaron con respeto reverencial como el Karaí de los mboriahu, el "Padre de los Pobres". Su arraigo definitivo con el suelo paraguayo caló tan hondo que, cuando el ya independiente gobierno de Uruguay le ofreció regresar con honores y una pensión, el viejo león la rechazó sin dudar para quedarse a morir en su patria adoptiva, pasando su última etapa en la quinta Ybyray de Asunción. En conclusión, aunque el Congreso de 1842 no emitiera una ley formal de "nacionalidad", en el plano sagrado de los hechos, de sus afectos, de su sudor diario y de su descendencia, Artigas se fundió para siempre con el Paraguay. Esta conmovedora tradición humanitaria de tres décadas es la que hoy, con justa razón histórica, reconoce y homenajea internacionalmente la propia ACNUR como el primer antecedente emblemático de asilo en el continente.(Aunque ya Fernando de Otorgues habia estrenado esta instancia en 1814.)

El 7 de diciembre de 1841, el comandante de Curuguaty, Juan Manuel Gauto, eleva una comunicación al gobierno central. Al ser consultado sobre la posibilidad de facilitarle pasaportes o recursos para regresar a Uruguay con honores y pensiones, la comunicación dirigida a Carlos Antonio López deja constancia de la firme y categórica respuesta del Protector. El viejo león se negó rotundamente, manifestando su deseo inquebrantable de permanecer y morir en el Paraguay, la patria que lo había adoptado.

El punto culmen de esta integración ocurre cuando el Presidente Carlos Antonio López le extiende una invitación formal de alta relevancia estratégica el 21 de marzo de 1845: lo convoca a Asunción para hacerse cargo de la instrucción y organización como Instructor General del Ejército Paraguayo. Debido a sus achaques y avanzada edad, el Protector declina el cargo operativo, pero la posta doctrinal e ideológica fue inmediata: quien asumió el comando y la instrucción militar con apenas 18 años fue un joven Francisco Solano López. La íntima confianza entre Don Carlos Antonio y el viejo General selló un traspaso generacional de ideas; la firmeza soberana que nutrió las páginas de El Paraguayo Independiente germinó en esos diálogos fluviales de la quinta de Ibiray.

Fiel a esa voluntad, tras su fallecimiento el 23 (22) de septiembre de 1850, el propio periódico oficial del Estado, El Paraguayo Independiente, en su edición del 28 de septiembre de 1850, publicó una sentida nota necrológica redactada bajo la influencia directa del Presidente Carlos Antonio López. En ella se destacaba que el ilustre General pasó sus últimas décadas disfrutando de la sencillez republicana y la tranquilidad de los paisajes paraguayos, prefiriendo la azada y la labranza a las glorias efímeras de la guerra civil rioplatense.


VI. EL CRITERIO DEL IUS SANGUINIS (DERECHO DE LA SANGRE)

Si analizamos la figura de José Gervasio Artigas bajo el lente del derecho internacional tradicional y el principio del ius sanguinis (la ley de la consanguinidad, arraigada profundamente en las legislaciones europeas como la italiana o la española), la conclusión histórica es incontestable.

Mientras que el ius soli (derecho del suelo) pretende encasillarlo en los límites geográficos de Montevideo por el simple hecho de su nacimiento físico, la consanguinidad demuestra que su árbol genealógico completo es un río cuyas vertientes principales nacen directamente en la Provincia Gigante de las Indias, con Asunción como Madre de Ciudades. Artigas pertenece a la matriz paraguaya por linaje fundacional, por la defensa de los territorios de sus antepasados, por la palabra empeñada en el pacto de 1812 y por su propia elección de vida.

Bien podriamos definir que existe una profunda y hermosa ironía poética en el ocaso del Protector. Fue su decisión, eligió quedarse en el Paraguay. Sin ser plenamente consciente de la precisión exacta de sus papeles parroquiales, Don Josè terminó su viaje en la misma "Madre de Ciudades" de donde, siglos antes, había partido la sangre imperial quechua de sus abuelas y el ímpetu fundacional de sus abuelos. Artigas no murió en tierra extraña; murió en el hogar originario de su propio linaje americano. Que este aniversario sirva para redescubrir al Protector no como un visitante ilustre, sino como un verdadero abuelo de nuestra propia patria grande.


ESQUEMA DEL ÁRBOL GENEALÓGICO CONTINENTAL (1536–1764)

[EXPEDICIÓN ADELANTADO MENDOZA - 1536]
  │
  ├──> Garci Gómez Dotón (Hijo - Llegó en 1536 / Cumbres Mayores, España -> Asunción)
  │      └─> Miguel Gómez de la Puerta (Nacido en Asunción ~1546 / Fundador de Bs. As. 1580 / Regidor ~1600)
  │            ├─> Vecino de lote de Ana Díaz (Lote N.º 7 / Primera fundadora paraguaya)
  │            └─> María Isabel Gómez de Saravia (Mutación del apellido / Casada con Juan Domínguez de Palermo)
  │                  └─> Dote Territorial Asuncena: Base fundacional del Barrio de Palermo (Bs. As.)
  │
  ├──> Jácome Luyz de Paiva (Piloto Mayor 1536 - Ciencia Náutica / Solar de Tacumbú, Asunción)
  │
  └──> [LÍNEA IMPERIAL Y CONTINENTAL]
         Ascendencia de la unión de la nobleza Incaica con los conquistadores.
         ├─> Entronque Cusco: Pedro Álvarez Holguín + Princesa Inca Beatriz Túpac Yupanqui
         │     └─> Constanza Holguín de Orellana ──> Juana Holguín (Chuquisaca) + Juan de Melo-Coutiño
         │           └─> Francisco de Melo-Coutiño y Holguín (Casado con Juana Gómez de Saravia en 1611)
         │                 └─> Simón de Melo-Coutiño (Casado en 1662 con Juana de Melo Ribera)
         │                       │   [ENDOGAMIA COLONIAL DE PODER: Juntura de Ramas Bs. As. - Asunción]
         │                       ├─> Ingreso de la sangre de Juan de Salazar y Espinosa (Fundador de Asunción, 1537)
         │                       │   vía Isabel de Salazar (Hija mestiza guaraní) y María de Ávila y Salazar
         │                       ▼
         └─> Leonor de Melo Coutiño y Ribera (Casada en 1681 con Salvador Carrasco - Fundadores de Montevideo)
               └─> Ignacia Xaviera Carrasco y Melo (Hermana de Martina Carrasco + Jorge Burgues Pozansa)
                     │   [Red Civil de Montevideo: Control de Cabildos, Solares y Aguaterías]
                     │   [Entronque: Margarita Burgues + Melchor Colmán Notaro, paraguayo nacido un 6 de enero]
                     ▼
           Martín José Artigas Carrasco
                     │
                     ▼
         JOSÉ GERVASIO ARTIGAS (1764-1850)
  [Heredero de Asunción, Buenos Aires y Montevideo / Protector de los Mboriahu]
        

Homenaje Conmemorativo José Gervasio Artigas
INVESTIGACIÓN: ROBERTO SCHIAPPAPIETRA

sábado, 13 de junio de 2026

Efemèrides Artiguistas: El 13 de Junio de 1820, Rivera expresa ùltimar al tirano Artigas, mientras este se encontraba en la Batalla de las Guachas -


-Batalla de las Guachas entre Artigas y Ramírez
-Fructuoso Rivera  escribía a Francisco Ramírez expresando sus motivos y sus deseos de ultimar “al tirano de nuestra tierra”, José Gervasio Artigas Arnal
 

206 años se cumplen desde el 13 de junio de 1820, Artigas y Ramírez se veìan la caras chocando en la batalla de Las Guachas, cerca del arroyo Cala / Río Gualeguay (departamento de Tala, Entre Ríos, Arg.). Se enfrentaban frente a frente 2 hombres ex-amigos, hermanos de cabalgatas y batallas, uno luchaba por la vida y nuestros principios, el otro, Francia lo sentenciaría meses más tarde llamándolo de "pobre peón, que era, Artigas lo había levantado y hecho gente... "Veinte cargas de caballería, y pocos muertos. Difícil situación para Artigas, trágico dolor para la causa de la Liga de los Pueblos Libres, estaba claro que ya no eran del mismo bando. La batalla, Artigas gano, Ramírez se  retiró… (varios artículos dan como indeciso e incierto el resultado por la actitud de Pancho Ramírez), En las Guachas se midieron, no desde lo militar, Artigas cerro el día teniendo claro la defección de Pancho. Las Guachas fue testigo de la destrucción de un sueño que meses atrás fue mutuo. Ubicación las Guachas Aquí

Ese mismo día, 206 años atrás, del lado Oriental del Río Uruguay, ya con uniforme portugués, José Fructuoso de la Rivera y Toscana escribiría una segunda carta a Francisco Ramírez, pidiendo la cabeza de Artigas y ofreciéndose a matarlo. La existencia, de las cartas, no forman parte del curriculum educativo y "recièn en el 2022-3" ingreso el documento en la colección de la Comisión Nacional Archivo Artigas en el tomo numero Trigèsimoctavo.

Fragmentos de la primera:
                 Lunes 5 de junio de 1820 de Rivera a Ramírez
“..Será salvada la humanidad de su más sanguinario perseguidor. Los monumentos de su ferocidad existen en todo este territorio; ellos excitan a la compasión y mucho más a la venganza”.
 
Fragmentos de la segunda:
                                                                                 Martes 13 de junio de 1820 de Rivera a Ramírez

  “Todos los hombres, todos los Patriotas, deben sacrificarse hasta lograr destruir enteramente a Don José Artigas; los males que ha causado al sistema de Libertad e independencia son demasiado conocidos para nuestra desgracia y parece escusado detenerse en comentarlos, cuando nombrando al monstruo parece que se horripilan”.

Ya aferrado a otra causa, Rivera agrega:
“No tiene otro sistema Artigas, que el de desorden, fiereza y despotismo; es escusado preguntarle cuál es el que sigue. Son muy, son muy marcados sus pasos, y la conducta actual que tiene con esa patriota Provincia justifica sus miras y su Despecho”.

Y para culminar:
“Con respecto a que yo vaya a ayudarle, puedo asegurarle que lo conseguiré, advirtiéndole que debo alcanzar antes permiso Especial del Cuerpo Representativo de la Provincia para poder pasar a otra, mas tengo fundadas esperanzas de que todos los señores que componen este Cuerpo no se opondrán a sus deseos ni los míos cuando ellos sean ultimar al tirano de nuestra tierra”. .


Perro que ladra… no muerde, pero advierte.-Sus jefes, los portugueses, le negaron el permiso…, bueno hubiese sido narrar el cruce de miradas del ingrato traidor, con el caudillo, fácil desde una carta llamarlo monstruo, déspota; frente a frente, dudamos se hubiese animado. Mediante esta carta no solo pretende matar, “hacer desaparecer” a Artigas, sino que junto a él a todo su ideario político y social... Rivera se transformaría años más tarde en justamente la persona quien serìa el primer Presidente de la República, el que va a dar la pauta inicial de cómo llevar el País adelante, El estado Oriental del Uruguay. Luego nos preguntamos porque Artigas no regreso al territorio que lo viò nacer bautizado como "Uruguay"....

Autenticidad de las cartas:
Las mismas fueron escritas por el amanuense(secretario) de Rivera , algo muy normal en la época más para los que conocen de paleografía  Fructuoso tenía muchísimas faltas horriblemente ortográficas, pero era bueno en su redacción conteniendo un estilo contradictorio y muy característico en la narrativa. Las firmas si son de él. Se encuentran en el Archivo de Corrientes, calle Pellegrini 1385, sala 2, Don Hernán Félix Gómez, Correspondencia oficial Nro-7, años 1810-1921, tomo 09, folios 053 al 055
Si bien algunos hasta ahora pueden sorprenderse, pasaron 187 años en aparecer públicamente… Tal vez, Pivel Devoto, de ideas conciliadoras de los partidos, entendamos esto como luces, sabría de la existencia o contenido.. o también, entendamos esto como sombras, se dice que y es probable que hacia 1950 había una "especie de orden" del gobierno de que todo documento que afectara la figura y la imagen de los partidos políticos o de héroes nacionales no se publicara.


Algunos relatos o menciones sobre las mismas fueron escritos al parecer por:


- Hernán F. Gómez :“Corrientes y la República Entrerriana” (1929, págs, 50 y 53, Corrientes, Rep. Argentina) Gómez(1888-1945) fue profesor , periodista , magistrado y académico Correntino.
- Raúl Setiembre Vera, Aclaraciones Históricas, La prueba de una gran traición pag.5, 1937
- Reyes Abadie, Bruschera y Melogno, “Documentos de Historia Nacional y Americana: el ciclo artiguista”, (1951, tomo II, págs 621/625)
Eduardo Salteraín y Herrera em 2 obras, “Lavalleja” (1957,  nota al pie número 27, página 58) y
“Rivera, caudillo y confidente” (1945, nota 18)
-Juan Bautista Silva en “Rivera Político” (1949, pág. 17 y pág.26)
-José Eduardo Picerno, La Republica, Roger Rodríguez 2007. Conocimiento público de la copia real, facsímil, aclaremos esto, hasta el momento nunca se había publicado para llevar el análisis paliográfico, solo habían sido transcriptas, ahora digitalizadas.
- Maiztegui Casas, Lincoln. Orientales. Una historia política del Uruguay. Tomo I. De los orígenes a 1865. 2010 Planeta
-G.Abella, O.Montaño y A. M.de Freitas también citan las mismas en sus trabajos.

PD, Para quienes piensen en forma gallarda que las cartas anteriores de Rivera manifestaba otra postura, sonmàs de eso mismo, anteriores!, las mismas puede que se encuentren en Chile.

ARCHIVO ARTIGAS TOMO 38 PÁGINA 382 DESCARGAR AQUÍ


Reproducimos en esta oportunidad las palabras que dirigiera Artigas a su ex aliado Ramírez en abril de 1820, acusando al caudillo entrerriano de traición y entrega a las fuerzas directoriales.

“El objeto y los fines de la Convención del Pilar celebrada por vuestra señoría sin mi autorización ni conocimiento, no han sido otros que confabularse con los enemigos de los pueblos libres para destruir su obra y atacar al jefe supremo que ellos se han dado para que los protegiese; y esto es sin hacer mérito de muchos otros pormenores maliciosos que contienen las cláusulas de esa inicua convención y que prueban la apostasía y la traición de vuestra señoría.
Al ver este atentado no he podido vacilar y he corrido a salvar al provincia entrerriana de la influencia ominosa de vuestra señoría y de la facción directorial entronizada en Buenos Aires, que ya la destinan a entregarla también al yugo portugués; y yo lo he hecho no sólo porque así me lo imponen los altos deberes del puesto que me han dado los pueblos, sino en resguardo de la Banda Oriental, cuya ruina quedaría consumada si yo permitiese que vuestra señoría y aquella infame facción de legistas entregaran al enemigo la costa entrerriana.
Vuestra señoría no puede negarme las pruebas de su arrepentimiento por haberse mostrado tan indigno de la confianza que le hicieron los pueblos libres y tan ingrato de los beneficios que ha recibido de su protector… Vuestra señoría debe ver que con su conducta audaz e imprudente provoca mi justicia y la autoridad que ejerzo como jefe supremo y protector; pues por mis antecedentes y la amplísima confianza que los pueblos han depositado en mí, no puedo excusarme de pedirle cuentas, y de prevenirle que si no retrocede en el camino criminal que ha tomado, me veré obligado a usar de la fuerza, pues yo también tengo que arrepentirme de haber elegido a vuestra señoría y de haberlo propuesto el amor de los pueblos libres para que hoy tanga los medios de traicionarnos. Estando íntimamente interesado en que estos pueblos no se anarquicen y caigan en manos del portugués, resolví pasarme a Entre Ríos… Vuestra señoría ha tenido la insolente altivez de detener en la Bajada los fusiles que remití a Corrientes. Este acto injustificable es propio solamente de aquel que habiéndose entregado en cuerpo y alma a la facción de los pueyrredonistas, procura ahora privar de sus armas a los pueblos libres para que no puedan defenderse del portugués. Esta es una de las pruebas más claras de la traición de vuestra señoría y de la perversidad que se ocultaba en la Convención del Pilar; y no es menor crimen haber hecho ese vil tratado sin haber obligado a Buenos Aires a que declarase la guerra a Portugal y entregase fuerzas suficientes para que el jefe supremo y Protector de los Pueblos Libres pudiese llevar a cabo esa guerra y arrojar del país al enemigo aborrecido que trata de conquistarlo. Esa es la peor y más horrorosa de las traiciones de vuestra señoría.»

José Gervasio Artigas

Fuente: Carta de Artigas a Ramírez, de abril de 1820, Editorial Marcha, Montevideo, pág. 185-186; en Norberto Galasso, Artigas y las masas populares en la Revolución, Cuadernos para la otra historia, 2000, Centro Cultural “Enrique Santos Discépolo”.


Infructuoso Rivera y Pancho Ramírez

1era. CARTA, 5 DE JUNIO DE 1820



2da. CARTA, 13 DE JUNIO DE 1820


viernes, 5 de junio de 2026

A 141 años de una promesa histórica: El busto de Demersay y el monumento postergado a José Gervasio Artigas en Ybyray

 

1846, Casa de Artigas por Demersay, Atlas 1860 París, Francia

 Acuarela de Corsetti (enviado por Santos en 1888)

 

Como cada año, a través de mis espacios digitales, me detengo a conmemorar una fecha que cala hondo en la memoria histórica paraguaya y oriental. Este año, el calendario nos obsequia una coincidencia cargada de simbolismo: hoy es sábado 6 de junio, exactamente el mismo día de la semana en que se fechaban aquellos acontecimientos en 1885. Ya han transcurrido 141 años de aquel otoño decimonónico, pero la vigencia del recuerdo y la necesidad de gratitud siguen más vivas que nunca.

El año pasado, en la fecha conmemorativa de su fallecimiento, tuve el honor de dictar una ponencia y conversatorio en el local de la Escuela Artigas del Solar de Artigas Asunceno, la misma llevo el nombre de :"Artigas Róga" (Casa de Artigas en guaraní)—, donde expuse este trabajo de investigación de forma ampliada. Hoy, vuelvo a este rincón digital para reordenar los hechos, rescatar del olvido un compromiso gubernamental postergado y anunciar una oportunidad histórica invaluable para saldar, finalmente, una vieja deuda de honor.

Este compromiso olvidado se transformo en un acta. La historia nos traslada a junio de 1885. En el marco de la histórica devolución de los trofeos de guerra bajo la presidencia del general Bernardino Caballero, la Comisión Oriental uruguaya realizó un acto de profunda carga patriótica.

 Como bien rescata el historiógrafo Pedro Lamy Dupuy en su obra documental Artigas en el cautiverio (publicada en 1913, cuyas páginas e iconografía histórica podemos contrastar en registros sobre esa fecha, la delegación uruguaya —integrada por el teniente general Máximo Tajes y los doctores Carlos de Castro y Lindoro Forteza, entre otros— visitó el sitio exacto donde se alzaba en «Ivyray» el humilde rancho de Artigas.


 

  
Hasta casi mitad del siglo 20 se atribuyo a Bompland, Bravo, Carvajal Etc esta imagen y la de Artigas!
 
 
 
 
 
 
En ese preciso lugar, pegado a la Casa Alta de los López en lo que hoy es el Jardín Botánico y Zoológico de Asunción, se demarcó el terreno y se labró un acta oficial con la firma del propio presidente Bernardino Caballero y sus ministros. En ella se asumía junto a la delegaciòn Oriental,  (declarados ciudadanos Paraguayos), el compromiso solemne de erigir un monumento a la memoria del héroe en el predio donde vivió sus últimos años. Lamentablemente, a pesar de estar refrendado por las máximas autoridades de la época, ese homenaje en el suelo de su confinamiento nunca sucedió
 
Para comprender el fervor y la legitimidad de las jornadas de aquel junio de 1885, comparto a continuación, de forma íntegra y sin modificaciones, 
las crónicas originales publicadas por el diario El Orden
"El Orden" 9 de Junio 1885
El lugar donde murió Artigas
Reportaje
A las 12:30hrs del día sábado 6 del corriente partió de la estación central hasta Trinidad un tren expreso conduciendo a las ilustres personas portadores de nuestras reliquias, al Presidente de la República, al piquete y a la Banda Oriental.
No obstante haber dado uno de los diarios de la capital algo al respecto a lo que ha tenido lugar allí, creemos deber hacerlo a nuestra vez, quizá, con mejores datos por haber presenciado todo. Un sagrado deber les llamaba en la Trinidad a los hijos de aquella ínclita y heroica nación. Allí vivió en sus últimos tiempos de su vida el fundador de la nacionalidad Uruguaya. Allí vivió el esforzado campeón que por libertar a su patria se vio en la imperiosa necesidad de amasar con sus lágrimas, el negro pan del ostracismo por la ingratitud de los hombres. Allí, en fin, se apagó la preciosa vida del inmortal Artigas, ante cuyo nombre se inclina hoy reverente un pueblo en señal de gratitud. Quisieron visitar nuestros dignísimos huéspedes aquel lugar sagrado por más de un concepto y así lo hicieron demostrando a propios y extraños que son dignos de la patria que llegan al padre común de los Orientales.
El tiempo todo lo destruye; apenas se ven los cimientos de la casa donde pagó el tributo debido a la naturaleza aquel grande hombre, cuyas veneradas cenizas descansan hoy entre los suyos. Un algo de sublimidad se notaba en el aspecto de esas ruinas. Aquel lugar tenía en esos momentos ciertos encantos que lo hacía doblemente poético e interesante. Un suave vientecillo acariciaba mansamente las hojas de los árboles en cuyos pliegues parecían leerse en nombre de aquel peregrino a quien la muerte le sorprendió, como dijo el Doc. Castro en esa ocasión, quinientas cuarenta leguas de su hogar. Todos y cada uno de los señores examinaban cuidadosamente objeto por objeto creyendo ver en ellos un algo que diese idea siquiera del que ha treinta y tantos años supo darles vida con su presencia. ¡Cuántas veces, dijo uno habrán sorprendido estos árboles en los ojos de Artigas lágrimas de dolor al recordar a su patria! Al ver una planta de naranja muy vieja que se encuentra inmediato del lugar donde había estado la casa, dijo el General Tajes:
¡Cuántas veces en la sombra de este árbol habrá toma do mate Artigas! Y mandó sacar un gajo para llevar a su Gobierno.
Otros arrancaron hojas de naranjo de la planta que dio sombra a Artigas y se pusieron en el ojal de la levita en señal de reconocimiento.
El Doc. Forteza trajo un pedazo de piedra para llevar a Montevideo, sacada del cimiento de la casa que fue vivienda de Artigas.
El tema obligado de las conversaciones, en fin, era el ilustre finado.
El General Tajes pronunció un sentido discurso al frente de las tropas que en ese mismo lugar estaban en formación, recordando haber fallecido en ese mismo lugar el más ilustre de los orientales.
La banda de músicos entonó los himnos Oriental y Paraguayo.
Hicieron uso de la palabra los doctores don Carlos de Castro y don Lindoro Forteza, el primero a nombre del Poder Legislativo de su patria y el segundo en nombre del Poder Judicial, invocando cada uno las virtudes de aquel grande hombre.
Se labro un acta que ha sido firmada por todos los concurrentes.
Mandaron sacar varias fotografías una de la Comisión Oriental portadora de los trofeos con el piquete y la banda de música en formación; otra en la misma posición incluyendo los acompañantes; otra de la Comisión al pie del naranjo de que hemos hablado más arriba y otra de las gentes del pueblo que concurrieron atraídas por la curiosidad
Este cuadro será en extremo interesante por la originalidad de la posición elegida al efecto.
Se sentaron en el pasto, entre el populacho, todos los señores comisionados, incluso el Presidente de la República y cuantos quisieron hacerlo; el doctor de Castro con una indiecita de un año de edad medio desnuda en la falda, el señor Granada apoyado en dos negritos de los tantos que había; el Ministro Brizuela y el Comandante Ortiz medio echados.
El cuadro era extravagante, pero bonito.
Anduvieron como dos horas por allí, visitando la hermosa casa de la Señora López de Barrios que queda unos treinta pasos de la casa que ocupó el General Artigas.
Del segundo piso contemplaron largo rato el majestuoso panorama que queda en frente, de donde se distingue claramente las olas del agitado río, se domina la Ciudad, el Hospital potrero y el Gran Chaco hasta perderse de vista.
¿Dónde están esas notabilidades en la pintura, dijo el General Tajes, para trasladar en el lienzo ese hermoso paisaje? ¿Dónde están los poetas, por qué no vienen a templar sus liras en esta privilegiada tierra? A la verdad, estaba sublime aquello, encantado puede decirse. A las cuatro de la tarde regresaron todos a caballo excepto el piquete y la banda de música que vinieron en el tren. El Soldado de Artigas - Sabemos que los señores de la Comisión han mandado al antiguo veterano Manuel Antonio Ledesma, compañero del General Artigas, fuerte suma de dinero, y a la vez le mandó al señor García la mensualidad acordada a su favor por el Gobierno Uruguayo.
 
Informe y relato
Asunción, 7 de Junio 1885
Al Señor Presidente de la República Oriental.
En este momento regresamos de Trinidad, lugar en que murió el General Artigas. Nos transportamos allí en tren especial, con el Señor Presidente de la República, muchos caballeros
paraguayos y el piquete y banda Oriental con banderas. Descubrimos los cimientos de la casa en que murió el padre de nuestra nacionalidad. Ante esos sagrados vestigios, las bandas de música dejaron oír el Himno Oriental seguido del paraguayo. El General Tajes pronunció en esos instantes un bellísimo y elocuente discurso, así como los doctores Castro y Forteza. Fue este un acto enternecedor a la vez que entusiasta, cuyo recuerdo será imperecedero. Se sacaron vistas fotográficas y se recopilaron mil reliquias de aquel suelo para nosotros tan sagrado. El que suscribe labró acta que firmaron todos los presentes, autentificando los hechos que si hasta aquí eran tradicionales, de hoy más revista los caracteres de un reconocimiento oficial. Las referencias que en la memoria de éstas nobles gentes se conservan del sitio precioso en que rindió a Dios su gran espíritu el gran Artigas, ha pasado desde hoy a la historia con caracteres indelebles.
El nombre de V.E. ha sido cariñosa y entusiastamente unido a este acto, como lo es en todos los que lleva a cabo esta Comisión en el suelo en que murió pensando en su Patria nuestro héroe inmortal; y hemos enviado a V.E. un saludo y una felicitación que reiteramos en este momento. Por la Comisión - Carlos de Castro.
 
 



Recurrí a la IA para conseguir una suerte de realismo en las imágenes que compartimos todos los años las originales, a seguir fusione la fotografía de 1885 con la acuarela de 1888 ya que el árbol de fondo es el mismo en ambas imágenes.

IMAGEN 2026 DEL CIMEFOR (Ejercito) 
Centro de Instrucción Militar para Estudiantes y Formación de Oficiales de Reserva del Ejercito Paraguayo 
Si bien notamos un error en la fecha, el lugar de la imagen es bien reconocido en el Paraguay  
 

Tras años de constante labor investigativa y gracias a la gestión cultural de la asociación 3 Millones PY, la historia nos vuelve a convocar en primera persona. Con inmensa alegría puedo anunciar que, tras una solicitud formal plasmada en documentos -emails etc hemos conseguido la donación de un busto de Don José Artigas.

Esta pieza posee un valor testimonial extraordinario. Tal como expresé en la misiva de solicitud dirigida al Dr. Osvaldo Aren:

"Me he tomado la libertad de acudir a su generosidad para solicitarle la donación de un busto de Don José Artigas para ser emplazado en el solemne y preciso lugar donde se encontraba su humilde morada y donde se inmortalizó, en la quinta de Ybyray, zona de Trinidad, hoy Jardín Botánico y Zoológico de Asunción, lugar cual eternizó el lápiz de Alfred Demersay en el año 1846 a nuestro benefactor... ¡Con este reconocimiento retomamos lo proclamado en el año de 1885 por parte de la delegación del Uruguay junto a las autoridades Paraguayas!"

Este busto no es una idealización tardía; es una obra de arte fielmente inspirada en el célebre dibujo al natural que realizó Alfred Demersay en 1846. Es la viva imagen del "Karaí mboriahu" en tierra paraguaya: austero, reflexivo y profundamente humano.


Un llamado urgente a los gobiernos

Erigir el busto del Protector en el lugar preciso donde se encuentran los cimientos de su casa es un deber cívico y una responsabilidad moral para reafirmar los valores de la Patria Grande. Crean que el lugar geografico en donde se alzaba la humilde casita construida por el gran presidente don Carlos Antonio Lòpez para residencia de su amigo Don Josè, sera un verdadero ejemplo de espacio, de raices, de memoria e identidad para los pueblos y para el mundo. 

Desde esta tribuna, hago un llamado enérgico y respetuoso a las autoridades de la Municipalidad de Asunción, a la direcciòn del Jardin Botanico y Zoologico, Academia Paraguaya de la Historia, Secretarias de Patrimonio, de las Camaras y la SNC, en si a los gobiernos en pleno de la República del Paraguay y de la República Oriental del Uruguay para que presten verdadero interés, voluntad política y otorguen las autorizaciones administrativas necesarias para este proyecto.

Instalar definitivamente este busto de Demersay al lado de la Casa Alta de los López no solo honrará un acta firmada por el presidente Caballero que lleva 141 años esperando; será el puente definitivo de hermandad familiar y americana en esta tierra colorada que recibió con tanto afecto a nuestro prócer. La palabra empeñada en 1885 debe ser, por fin, una realidad.

Atentamente: Roberto Schiappapietra, Artigueño, escritor, investigador historico.

 
Fuentes para la elaboraciòn de este material sugiero entrar 
 
 
 

Fechas tentativas: Este año estamos atravesando los 100 años de la Avda. Artigas y los 100 años de la inauguración oficial institucional de la escuela del Solar de Artigas.