sábado, 13 de junio de 2026

Efemèrides Artiguistas: El 13 de Junio de 1820, Rivera expresa ùltimar al tirano Artigas, mientras este se encontraba en la Batalla de las Guachas -


-Batalla de las Guachas entre Artigas y Ramírez
-Fructuoso Rivera  escribía a Francisco Ramírez expresando sus motivos y sus deseos de ultimar “al tirano de nuestra tierra”, José Gervasio Artigas Arnal
 

206 años se cumplen desde el 13 de junio de 1820, Artigas y Ramírez se veìan la caras chocando en la batalla de Las Guachas, cerca del arroyo Cala / Río Gualeguay (departamento de Tala, Entre Ríos, Arg.). Se enfrentaban frente a frente 2 hombres ex-amigos, hermanos de cabalgatas y batallas, uno luchaba por la vida y nuestros principios, el otro, Francia lo sentenciaría meses más tarde llamándolo de "pobre peón, que era, Artigas lo había levantado y hecho gente... "Veinte cargas de caballería, y pocos muertos. Difícil situación para Artigas, trágico dolor para la causa de la Liga de los Pueblos Libres, estaba claro que ya no eran del mismo bando. La batalla, Artigas gano, Ramírez se  retiró… (varios artículos dan como indeciso e incierto el resultado por la actitud de Pancho Ramírez), En las Guachas se midieron, no desde lo militar, Artigas cerro el día teniendo claro la defección de Pancho. Las Guachas fue testigo de la destrucción de un sueño que meses atrás fue mutuo. Ubicación las Guachas Aquí

Ese mismo día, 206 años atrás, del lado Oriental del Río Uruguay, ya con uniforme portugués, José Fructuoso de la Rivera y Toscana escribiría una segunda carta a Francisco Ramírez, pidiendo la cabeza de Artigas y ofreciéndose a matarlo. La existencia, de las cartas, no forman parte del curriculum educativo y "recièn en el 2022-3" ingreso el documento en la colección de la Comisión Nacional Archivo Artigas en el tomo numero Trigèsimoctavo.

Fragmentos de la primera:
                 Lunes 5 de junio de 1820 de Rivera a Ramírez
“..Será salvada la humanidad de su más sanguinario perseguidor. Los monumentos de su ferocidad existen en todo este territorio; ellos excitan a la compasión y mucho más a la venganza”.
 
Fragmentos de la segunda:
                                                                                 Martes 13 de junio de 1820 de Rivera a Ramírez

  “Todos los hombres, todos los Patriotas, deben sacrificarse hasta lograr destruir enteramente a Don José Artigas; los males que ha causado al sistema de Libertad e independencia son demasiado conocidos para nuestra desgracia y parece escusado detenerse en comentarlos, cuando nombrando al monstruo parece que se horripilan”.

Ya aferrado a otra causa, Rivera agrega:
“No tiene otro sistema Artigas, que el de desorden, fiereza y despotismo; es escusado preguntarle cuál es el que sigue. Son muy, son muy marcados sus pasos, y la conducta actual que tiene con esa patriota Provincia justifica sus miras y su Despecho”.

Y para culminar:
“Con respecto a que yo vaya a ayudarle, puedo asegurarle que lo conseguiré, advirtiéndole que debo alcanzar antes permiso Especial del Cuerpo Representativo de la Provincia para poder pasar a otra, mas tengo fundadas esperanzas de que todos los señores que componen este Cuerpo no se opondrán a sus deseos ni los míos cuando ellos sean ultimar al tirano de nuestra tierra”. .


Perro que ladra… no muerde, pero advierte.-Sus jefes, los portugueses, le negaron el permiso…, bueno hubiese sido narrar el cruce de miradas del ingrato traidor, con el caudillo, fácil desde una carta llamarlo monstruo, déspota; frente a frente, dudamos se hubiese animado. Mediante esta carta no solo pretende matar, “hacer desaparecer” a Artigas, sino que junto a él a todo su ideario político y social... Rivera se transformaría años más tarde en justamente la persona quien serìa el primer Presidente de la República, el que va a dar la pauta inicial de cómo llevar el País adelante, El estado Oriental del Uruguay. Luego nos preguntamos porque Artigas no regreso al territorio que lo viò nacer bautizado como "Uruguay"....

Autenticidad de las cartas:
Las mismas fueron escritas por el amanuense(secretario) de Rivera , algo muy normal en la época más para los que conocen de paleografía  Fructuoso tenía muchísimas faltas horriblemente ortográficas, pero era bueno en su redacción conteniendo un estilo contradictorio y muy característico en la narrativa. Las firmas si son de él. Se encuentran en el Archivo de Corrientes, calle Pellegrini 1385, sala 2, Don Hernán Félix Gómez, Correspondencia oficial Nro-7, años 1810-1921, tomo 09, folios 053 al 055
Si bien algunos hasta ahora pueden sorprenderse, pasaron 187 años en aparecer públicamente… Tal vez, Pivel Devoto, de ideas conciliadoras de los partidos, entendamos esto como luces, sabría de la existencia o contenido.. o también, entendamos esto como sombras, se dice que y es probable que hacia 1950 había una "especie de orden" del gobierno de que todo documento que afectara la figura y la imagen de los partidos políticos o de héroes nacionales no se publicara.


Algunos relatos o menciones sobre las mismas fueron escritos al parecer por:


- Hernán F. Gómez :“Corrientes y la República Entrerriana” (1929, págs, 50 y 53, Corrientes, Rep. Argentina) Gómez(1888-1945) fue profesor , periodista , magistrado y académico Correntino.
- Raúl Setiembre Vera, Aclaraciones Históricas, La prueba de una gran traición pag.5, 1937
- Reyes Abadie, Bruschera y Melogno, “Documentos de Historia Nacional y Americana: el ciclo artiguista”, (1951, tomo II, págs 621/625)
Eduardo Salteraín y Herrera em 2 obras, “Lavalleja” (1957,  nota al pie número 27, página 58) y
“Rivera, caudillo y confidente” (1945, nota 18)
-Juan Bautista Silva en “Rivera Político” (1949, pág. 17 y pág.26)
-José Eduardo Picerno, La Republica, Roger Rodríguez 2007. Conocimiento público de la copia real, facsímil, aclaremos esto, hasta el momento nunca se había publicado para llevar el análisis paliográfico, solo habían sido transcriptas, ahora digitalizadas.
- Maiztegui Casas, Lincoln. Orientales. Una historia política del Uruguay. Tomo I. De los orígenes a 1865. 2010 Planeta
-G.Abella, O.Montaño y A. M.de Freitas también citan las mismas en sus trabajos.

PD, Para quienes piensen en forma gallarda que las cartas anteriores de Rivera manifestaba otra postura, sonmàs de eso mismo, anteriores!, las mismas puede que se encuentren en Chile.

ARCHIVO ARTIGAS TOMO 38 PÁGINA 382 DESCARGAR AQUÍ


Reproducimos en esta oportunidad las palabras que dirigiera Artigas a su ex aliado Ramírez en abril de 1820, acusando al caudillo entrerriano de traición y entrega a las fuerzas directoriales.

“El objeto y los fines de la Convención del Pilar celebrada por vuestra señoría sin mi autorización ni conocimiento, no han sido otros que confabularse con los enemigos de los pueblos libres para destruir su obra y atacar al jefe supremo que ellos se han dado para que los protegiese; y esto es sin hacer mérito de muchos otros pormenores maliciosos que contienen las cláusulas de esa inicua convención y que prueban la apostasía y la traición de vuestra señoría.
Al ver este atentado no he podido vacilar y he corrido a salvar al provincia entrerriana de la influencia ominosa de vuestra señoría y de la facción directorial entronizada en Buenos Aires, que ya la destinan a entregarla también al yugo portugués; y yo lo he hecho no sólo porque así me lo imponen los altos deberes del puesto que me han dado los pueblos, sino en resguardo de la Banda Oriental, cuya ruina quedaría consumada si yo permitiese que vuestra señoría y aquella infame facción de legistas entregaran al enemigo la costa entrerriana.
Vuestra señoría no puede negarme las pruebas de su arrepentimiento por haberse mostrado tan indigno de la confianza que le hicieron los pueblos libres y tan ingrato de los beneficios que ha recibido de su protector… Vuestra señoría debe ver que con su conducta audaz e imprudente provoca mi justicia y la autoridad que ejerzo como jefe supremo y protector; pues por mis antecedentes y la amplísima confianza que los pueblos han depositado en mí, no puedo excusarme de pedirle cuentas, y de prevenirle que si no retrocede en el camino criminal que ha tomado, me veré obligado a usar de la fuerza, pues yo también tengo que arrepentirme de haber elegido a vuestra señoría y de haberlo propuesto el amor de los pueblos libres para que hoy tanga los medios de traicionarnos. Estando íntimamente interesado en que estos pueblos no se anarquicen y caigan en manos del portugués, resolví pasarme a Entre Ríos… Vuestra señoría ha tenido la insolente altivez de detener en la Bajada los fusiles que remití a Corrientes. Este acto injustificable es propio solamente de aquel que habiéndose entregado en cuerpo y alma a la facción de los pueyrredonistas, procura ahora privar de sus armas a los pueblos libres para que no puedan defenderse del portugués. Esta es una de las pruebas más claras de la traición de vuestra señoría y de la perversidad que se ocultaba en la Convención del Pilar; y no es menor crimen haber hecho ese vil tratado sin haber obligado a Buenos Aires a que declarase la guerra a Portugal y entregase fuerzas suficientes para que el jefe supremo y Protector de los Pueblos Libres pudiese llevar a cabo esa guerra y arrojar del país al enemigo aborrecido que trata de conquistarlo. Esa es la peor y más horrorosa de las traiciones de vuestra señoría.»

José Gervasio Artigas

Fuente: Carta de Artigas a Ramírez, de abril de 1820, Editorial Marcha, Montevideo, pág. 185-186; en Norberto Galasso, Artigas y las masas populares en la Revolución, Cuadernos para la otra historia, 2000, Centro Cultural “Enrique Santos Discépolo”.


Infructuoso Rivera y Pancho Ramírez

1era. CARTA, 5 DE JUNIO DE 1820



2da. CARTA, 13 DE JUNIO DE 1820


viernes, 5 de junio de 2026

A 141 años de una promesa histórica: El busto de Demersay y el monumento postergado a José Gervasio Artigas en Ybyray

 

1846, Casa de Artigas por Demersay, Atlas 1860 París, Francia

 Acuarela de Corsetti (enviado por Santos en 1888)

 

Como cada año, a través de mis espacios digitales, me detengo a conmemorar una fecha que cala hondo en la memoria histórica paraguaya y oriental. Este año, el calendario nos obsequia una coincidencia cargada de simbolismo: hoy es sábado 6 de junio, exactamente el mismo día de la semana en que se fechaban aquellos acontecimientos en 1885. Ya han transcurrido 141 años de aquel otoño decimonónico, pero la vigencia del recuerdo y la necesidad de gratitud siguen más vivas que nunca.

El año pasado, en la fecha conmemorativa de su fallecimiento, tuve el honor de dictar una ponencia y conversatorio en el local de la Escuela Artigas del Solar de Artigas Asunceno, la misma llevo el nombre de :"Artigas Róga" (Casa de Artigas en guaraní)—, donde expuse este trabajo de investigación de forma ampliada. Hoy, vuelvo a este rincón digital para reordenar los hechos, rescatar del olvido un compromiso gubernamental postergado y anunciar una oportunidad histórica invaluable para saldar, finalmente, una vieja deuda de honor.

Este compromiso olvidado se transformo en un acta. La historia nos traslada a junio de 1885. En el marco de la histórica devolución de los trofeos de guerra bajo la presidencia del general Bernardino Caballero, la Comisión Oriental uruguaya realizó un acto de profunda carga patriótica.

 Como bien rescata el historiógrafo Pedro Lamy Dupuy en su obra documental Artigas en el cautiverio (publicada en 1913, cuyas páginas e iconografía histórica podemos contrastar en registros sobre esa fecha, la delegación uruguaya —integrada por el teniente general Máximo Tajes y los doctores Carlos de Castro y Lindoro Forteza, entre otros— visitó el sitio exacto donde se alzaba en «Ivyray» el humilde rancho de Artigas.


 

  
Hasta casi mitad del siglo 20 se atribuyo a Bompland, Bravo, Carvajal Etc esta imagen y la de Artigas!
 
 
 
 
 
 
En ese preciso lugar, pegado a la Casa Alta de los López en lo que hoy es el Jardín Botánico y Zoológico de Asunción, se demarcó el terreno y se labró un acta oficial con la firma del propio presidente Bernardino Caballero y sus ministros. En ella se asumía junto a la delegaciòn Oriental,  (declarados ciudadanos Paraguayos), el compromiso solemne de erigir un monumento a la memoria del héroe en el predio donde vivió sus últimos años. Lamentablemente, a pesar de estar refrendado por las máximas autoridades de la época, ese homenaje en el suelo de su confinamiento nunca sucedió
 
Para comprender el fervor y la legitimidad de las jornadas de aquel junio de 1885, comparto a continuación, de forma íntegra y sin modificaciones, 
las crónicas originales publicadas por el diario El Orden
"El Orden" 9 de Junio 1885
El lugar donde murió Artigas
Reportaje
A las 12:30hrs del día sábado 6 del corriente partió de la estación central hasta Trinidad un tren expreso conduciendo a las ilustres personas portadores de nuestras reliquias, al Presidente de la República, al piquete y a la Banda Oriental.
No obstante haber dado uno de los diarios de la capital algo al respecto a lo que ha tenido lugar allí, creemos deber hacerlo a nuestra vez, quizá, con mejores datos por haber presenciado todo. Un sagrado deber les llamaba en la Trinidad a los hijos de aquella ínclita y heroica nación. Allí vivió en sus últimos tiempos de su vida el fundador de la nacionalidad Uruguaya. Allí vivió el esforzado campeón que por libertar a su patria se vio en la imperiosa necesidad de amasar con sus lágrimas, el negro pan del ostracismo por la ingratitud de los hombres. Allí, en fin, se apagó la preciosa vida del inmortal Artigas, ante cuyo nombre se inclina hoy reverente un pueblo en señal de gratitud. Quisieron visitar nuestros dignísimos huéspedes aquel lugar sagrado por más de un concepto y así lo hicieron demostrando a propios y extraños que son dignos de la patria que llegan al padre común de los Orientales.
El tiempo todo lo destruye; apenas se ven los cimientos de la casa donde pagó el tributo debido a la naturaleza aquel grande hombre, cuyas veneradas cenizas descansan hoy entre los suyos. Un algo de sublimidad se notaba en el aspecto de esas ruinas. Aquel lugar tenía en esos momentos ciertos encantos que lo hacía doblemente poético e interesante. Un suave vientecillo acariciaba mansamente las hojas de los árboles en cuyos pliegues parecían leerse en nombre de aquel peregrino a quien la muerte le sorprendió, como dijo el Doc. Castro en esa ocasión, quinientas cuarenta leguas de su hogar. Todos y cada uno de los señores examinaban cuidadosamente objeto por objeto creyendo ver en ellos un algo que diese idea siquiera del que ha treinta y tantos años supo darles vida con su presencia. ¡Cuántas veces, dijo uno habrán sorprendido estos árboles en los ojos de Artigas lágrimas de dolor al recordar a su patria! Al ver una planta de naranja muy vieja que se encuentra inmediato del lugar donde había estado la casa, dijo el General Tajes:
¡Cuántas veces en la sombra de este árbol habrá toma do mate Artigas! Y mandó sacar un gajo para llevar a su Gobierno.
Otros arrancaron hojas de naranjo de la planta que dio sombra a Artigas y se pusieron en el ojal de la levita en señal de reconocimiento.
El Doc. Forteza trajo un pedazo de piedra para llevar a Montevideo, sacada del cimiento de la casa que fue vivienda de Artigas.
El tema obligado de las conversaciones, en fin, era el ilustre finado.
El General Tajes pronunció un sentido discurso al frente de las tropas que en ese mismo lugar estaban en formación, recordando haber fallecido en ese mismo lugar el más ilustre de los orientales.
La banda de músicos entonó los himnos Oriental y Paraguayo.
Hicieron uso de la palabra los doctores don Carlos de Castro y don Lindoro Forteza, el primero a nombre del Poder Legislativo de su patria y el segundo en nombre del Poder Judicial, invocando cada uno las virtudes de aquel grande hombre.
Se labro un acta que ha sido firmada por todos los concurrentes.
Mandaron sacar varias fotografías una de la Comisión Oriental portadora de los trofeos con el piquete y la banda de música en formación; otra en la misma posición incluyendo los acompañantes; otra de la Comisión al pie del naranjo de que hemos hablado más arriba y otra de las gentes del pueblo que concurrieron atraídas por la curiosidad
Este cuadro será en extremo interesante por la originalidad de la posición elegida al efecto.
Se sentaron en el pasto, entre el populacho, todos los señores comisionados, incluso el Presidente de la República y cuantos quisieron hacerlo; el doctor de Castro con una indiecita de un año de edad medio desnuda en la falda, el señor Granada apoyado en dos negritos de los tantos que había; el Ministro Brizuela y el Comandante Ortiz medio echados.
El cuadro era extravagante, pero bonito.
Anduvieron como dos horas por allí, visitando la hermosa casa de la Señora López de Barrios que queda unos treinta pasos de la casa que ocupó el General Artigas.
Del segundo piso contemplaron largo rato el majestuoso panorama que queda en frente, de donde se distingue claramente las olas del agitado río, se domina la Ciudad, el Hospital potrero y el Gran Chaco hasta perderse de vista.
¿Dónde están esas notabilidades en la pintura, dijo el General Tajes, para trasladar en el lienzo ese hermoso paisaje? ¿Dónde están los poetas, por qué no vienen a templar sus liras en esta privilegiada tierra? A la verdad, estaba sublime aquello, encantado puede decirse. A las cuatro de la tarde regresaron todos a caballo excepto el piquete y la banda de música que vinieron en el tren. El Soldado de Artigas - Sabemos que los señores de la Comisión han mandado al antiguo veterano Manuel Antonio Ledesma, compañero del General Artigas, fuerte suma de dinero, y a la vez le mandó al señor García la mensualidad acordada a su favor por el Gobierno Uruguayo.
 
Informe y relato
Asunción, 7 de Junio 1885
Al Señor Presidente de la República Oriental.
En este momento regresamos de Trinidad, lugar en que murió el General Artigas. Nos transportamos allí en tren especial, con el Señor Presidente de la República, muchos caballeros
paraguayos y el piquete y banda Oriental con banderas. Descubrimos los cimientos de la casa en que murió el padre de nuestra nacionalidad. Ante esos sagrados vestigios, las bandas de música dejaron oír el Himno Oriental seguido del paraguayo. El General Tajes pronunció en esos instantes un bellísimo y elocuente discurso, así como los doctores Castro y Forteza. Fue este un acto enternecedor a la vez que entusiasta, cuyo recuerdo será imperecedero. Se sacaron vistas fotográficas y se recopilaron mil reliquias de aquel suelo para nosotros tan sagrado. El que suscribe labró acta que firmaron todos los presentes, autentificando los hechos que si hasta aquí eran tradicionales, de hoy más revista los caracteres de un reconocimiento oficial. Las referencias que en la memoria de éstas nobles gentes se conservan del sitio precioso en que rindió a Dios su gran espíritu el gran Artigas, ha pasado desde hoy a la historia con caracteres indelebles.
El nombre de V.E. ha sido cariñosa y entusiastamente unido a este acto, como lo es en todos los que lleva a cabo esta Comisión en el suelo en que murió pensando en su Patria nuestro héroe inmortal; y hemos enviado a V.E. un saludo y una felicitación que reiteramos en este momento. Por la Comisión - Carlos de Castro.
 
 



Recurrí a la IA para conseguir una suerte de realismo en las imágenes que compartimos todos los años las originales, a seguir fusione la fotografía de 1885 con la acuarela de 1888 ya que el árbol de fondo es el mismo en ambas imágenes.

IMAGEN 2026 DEL CIMEFOR (Ejercito) 
Centro de Instrucción Militar para Estudiantes y Formación de Oficiales de Reserva del Ejercito Paraguayo 
Si bien notamos un error en la fecha, el lugar de la imagen es bien reconocido en el Paraguay  
 

Tras años de constante labor investigativa y gracias a la gestión cultural de la asociación 3 Millones PY, la historia nos vuelve a convocar en primera persona. Con inmensa alegría puedo anunciar que, tras una solicitud formal plasmada en documentos -emails etc hemos conseguido la donación de un busto de Don José Artigas.

Esta pieza posee un valor testimonial extraordinario. Tal como expresé en la misiva de solicitud dirigida al Dr. Osvaldo Aren:

"Me he tomado la libertad de acudir a su generosidad para solicitarle la donación de un busto de Don José Artigas para ser emplazado en el solemne y preciso lugar donde se encontraba su humilde morada y donde se inmortalizó, en la quinta de Ybyray, zona de Trinidad, hoy Jardín Botánico y Zoológico de Asunción, lugar cual eternizó el lápiz de Alfred Demersay en el año 1846 a nuestro benefactor... ¡Con este reconocimiento retomamos lo proclamado en el año de 1885 por parte de la delegación del Uruguay junto a las autoridades Paraguayas!"

Este busto no es una idealización tardía; es una obra de arte fielmente inspirada en el célebre dibujo al natural que realizó Alfred Demersay en 1846. Es la viva imagen del "Karaí mboriahu" en tierra paraguaya: austero, reflexivo y profundamente humano.


Un llamado urgente a los gobiernos

Erigir el busto del Protector en el lugar preciso donde se encuentran los cimientos de su casa es un deber cívico y una responsabilidad moral para reafirmar los valores de la Patria Grande. Crean que el lugar geografico en donde se alzaba la humilde casita construida por el gran presidente don Carlos Antonio Lòpez para residencia de su amigo Don Josè, sera un verdadero ejemplo de espacio, de raices, de memoria e identidad para los pueblos y para el mundo. 

Desde esta tribuna, hago un llamado enérgico y respetuoso a las autoridades de la Municipalidad de Asunción, a la direcciòn del Jardin Botanico y Zoologico, Academia Paraguaya de la Historia, Secretarias de Patrimonio, de las Camaras y la SNC, en si a los gobiernos en pleno de la República del Paraguay y de la República Oriental del Uruguay para que presten verdadero interés, voluntad política y otorguen las autorizaciones administrativas necesarias para este proyecto.

Instalar definitivamente este busto de Demersay al lado de la Casa Alta de los López no solo honrará un acta firmada por el presidente Caballero que lleva 141 años esperando; será el puente definitivo de hermandad familiar y americana en esta tierra colorada que recibió con tanto afecto a nuestro prócer. La palabra empeñada en 1885 debe ser, por fin, una realidad.

Atentamente: Roberto Schiappapietra, Artigueño, escritor, investigador historico.

 
Fuentes para la elaboraciòn de este material sugiero entrar 
 
 
 

Fechas tentativas: Este año estamos atravesando los 100 años de la Avda. Artigas y los 100 años de la inauguración oficial institucional de la escuela del Solar de Artigas. 

lunes, 18 de mayo de 2026

Los mitos de la Batalla de Las Piedras 2026


 
Para quienes elaboramos materiales sobre Josè Artigas y ademas seguimos investigando sobre su historia, sabemos que ante la falta de documentaciòn surgen mitos,documentos que no citan fuentes,  encontrar ese genesis se torna una ardua tarea pero en el presente a pesar de lo dificil, la digitalizacion de varios textos inclusive el Archivo Artigas nos facilita la labor.
Con frecuencia solemos escribir màs acerca del ultimo periodo de Artigas, ese menos conocido del protector, pero hoy nos llama conmemorar esta fecha que marca un hito dentro de su gesta.
La Batalla de las Piedras, el 18 de Mayo de 1811
Pero que sabemos sobre la misma?, observando en las redes sociales, precisamente facebook, un video del Canal 4 de Montevideo titulado: - "¿Qué tanto saben los uruguayos? 📖🤔 Hernán investiga sobre la Batalla de las Piedras en el móvil de #VamoArriba"
 (Pueden ver el video clickeando arriba el enlace del mismo nombre)
Notamos que las personas  no saben siquiera porque es el feriado de la fecha, por esta razon recurrimos a realizar este post.!
Queremos esclarecer ciertos aspectos o hechos que no son como piensan la mayoria de las personas, tal el caso de este "primer triunfo del ejército patriota al mando de José Artigas de la Junta Grande de las Provincias Unidas del Río de la Plata en territorio de la Banda Oriental. Su ideario se resume en LIBERTAD y UNIÓN para los RIOPLATENSES."
El hecho se puede entender como esas cuestiones extrañas que marcan los procesos, recordemos años màs tarde hacia 1825 La Declaratoria de Independencia de la Florida o Piedra alta en la cual refiere a la
Ley de Unión de la Provincia Oriental a las otras Provincias Unidas del Río de la Plata (unión con las demás Provincias Argentinas, á que siempre perteneció por los vínculos más sagrado que el mundo conoce...)
Repasemos los acontecimientos de 1811, el 11 de abril Jose Artigas comienza su gesta desde su cuartel provisorio en Mercedes lanzando una arenga a los Orientales, los invitaba a plegarse a la revolución contra el poder monárquico, les exhortaba a defender la libertad, a ser libres e iguales, a desprenderse del sometimiento. 
  • 28 de febrero - Grito de Asencio: Pedro Viera y Venancio Benavídes inician el levantamiento armado en Soriano.
  • 11 de abril - Proclama de Mercedes: José Gervasio Artigas asume el mando y convoca a los orientales a las armas.
  • 25 de abril - Combate de San José: Victoria patriota liderada por Manuel Artigas y Venancio Benavídes.
  • Durante el asalto final, el capitán Manuel Artigas, primo de Jose Gervasio sufrió heridas de gravedad que le provocaron la muerte semanas después, a finales de mayo de 1811 
  • El nombre del capitán Manuel Artigas está inscrito en la emblemática Pirámide de Mayo ubicada en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, Argentina 
  • 18 de mayo - Batalla de Las Piedras: El primer gran triunfo militar de José Gervasio Artigas, que consolidó la revolución.
  • El 10 de octubre de 1811 tuvo lugar una reunión de los orientales en la quinta de "La Paraguaya", donde es designado General en Jefe de los Orientales. Al producirse un acuerdo (armisticio) entre Buenos Aires y Montevideo los criollos entendieron que estaban solos en sus aspiraciones por lo que deciden emigrar sentando las bases de la tendencia autonomista de la Banda Oriental. La columna que era parte del ejercito triunfante de la Batalla de Las Piedras partio hacia el Norte "Nada debemos esperar sino de nosotros mismos" escribiría José Artigas después iniciando la Redota (que conocemos con el nombre de Exodo. Hacia la década de 1880, Clemente Fregeiro buscó una palabra con mayor peso épico e histórico para consolidar este hito en los textos escolares y la identidad nacional. Eligió "Éxodo" debido a su fuerte carga bíblica y simbólica (evocando la marcha de Moisés en busca de la libertad), ligándolo definitivamente a la idea del nacimiento de la orientalidad.
    Volviendo al tema de hoy citado al comienzo: La Batalla de Las Piedras debemos decir que a partir de la segunda mitad del siglo 20 comenzo a resonar la frase "Clemencia para los Vencidos, Curad a los heridos, respetad a los prisioneros...", Frase que como manifiesta la Historiadora Ana Ribeiro en el siguiente video del Museo Historico Nacional...NUNCA SE ENCONTRO!(2:56)
     

     

     Entonces.... Que dijo Artigas?

    Buscamos en el Archivo Artigas de la Biblioteca Nacional Digital, Título: 04 - Archivo Artigas
    Editorial: Comisión Nacional Archivo Artigas (Uruguay) con fecha de publicación: 1953-10-10, pueden ingresar o descargar en el siguiente enlace: http://bibliotecadigital.bibna.gub.uy:8080/jspui/handle/123456789/1010 Comienza en la pàgina 376 del archivo (420 digital pdf) capitulo XIII

    No encontramos nada!, entonces recordamos un excelente articulo del Instituto Artiguista de Santa Fè, escrito por el Lic. Alberto Umpièrrez el cual compartimos con ustedes enseguida de esta imagen del Tomo 4, pàgina 401 (445 pdf)

    Habiendo realizado una breve investigación, a instancias del amigo Tabaré Hackembruch, buscando dónde aparece documentada la famosa frase de José Artigas “Clemencia para los vencidos”, paso a dar cuenta de los resultados.

    1) Archivo Artigas

    La búsqueda en el Archivo Artigas fue infructuosa respecto a la frase de referencia, aunque sí aparece un texto que refleja el espíritu de la misma, que pertenece al segundo Parte de Batalla que Artigas remite a la Junta Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata, fechado en el Campamento del Cerrito de Montevideo, el 30 de mayo de 1811, en el cual expresa lo siguiente:

    La tropa enardecida hubiera pronto descargado su furor sobre las vidas de todos ellos, para vengar la inocente sangre de nuestros hermanos, acabada de verter para sostener la tiranía; pero ellos al fin participando de la generosidad que distingue a la gente americana, cedieron a los impulsos de nuestros oficiales empeñados en salvar a los rendidos.” (Archivo Artigas, Tomo Cuarto, pág. 400, Montevideo, 1953)

    En este documento también se establecen las cifras definitivas de muertos y heridos por ambas partes, resultando del lado patriota 11 muertos y 28 heridos, incluyendo a 7 hombres del Regimiento de Patricios que fueron muertos por una sola bala de cañón disparada desde la línea española al inicio de la batalla.

    Pero del lado realista se dan cuenta de 97 muertos y 61 heridos, una cifra que contrasta notoriamente, sobre todo considerando que los muertos casi duplican a los heridos, y que los patriotas prácticamente no tenían artillería significativa.

    Este contraste parece indicar que “la generosidad” y la clemencia seguramente llegaron después de que “la tropa enardecida” ya había “descargado su furor” sobre buena parte de los rendidos.

    Resulta muy esclarecedor en este sentido el Parte de Batalla del propio capitán José Posadas, quien pinta un panorama por demás caótico de la batalla desde el lado español. Este documento data del 3 de octubre, cuando Posadas retorna a Montevideo junto con otros 14 oficiales. Cito el fragmento que corresponde a la fase final del combate:

    “… en vano les persuadía de que iban a ser víctimas, pues era tal el terror, que tiraban sus fusiles y se metían en una Cañada para libertarse de las balas, pero unos cuantos soldados esforzados se reunieron y pudieron retirar un cañón y los dos obuses con los que todavía se les hizo fuego, pero cargaron en gran número sobre nosotros y la mayor parte han sido sacrificados al furor de los insurgentes; considerando ya no había remedio alguno ni recurso de defensa pues estábamos por todas partes rodeados se mandó poner bandera parlamentaria por algunos oficiales que les habían dicho que yo era muerto, y no es de extrañar, pues cuando avanzó el enemigo me mataron el caballo de cuyas resultas di un fuerte golpe sacándome el segundo Condestable José Pardo, que se hallaba herido, debajo de él sin recibir daño alguno, pero a muy poco tiempo me hirieron los enemigos dándome un sablazo en el sombrero de cuyas resultas se me cayó en el suelo, me dieron otro de bastante consideración en la cara que me dividió el carrillo izquierdo en dos partes, y el tercero en la cabeza, y milagrosamente no fui muerto en aquel acto, pues me tiraron un balazo casi a boca de jarro sin tocarme, y me iban a asegundar otro pero un oficial que llegó en aquel acto me libertó la vida, enseguida caímos prisioneros todos los oficiales y la tropa que había quedado…” (Archivo Artigas, Tomo Cuarto, pág. 410-411, Montevideo, 1953).

    Este relato parece refutar la pacífica escena pintada por Juan Manuel Blanes en 1895, bajo el título “La Batalla de Las Piedras”, en la cual aparece el Presbítero Valentín Gómez caminando hacia el Capitán José Posadas para recibir el sable del vencido, bajo la mirada de José Artigas montado a caballo. Hecho que, además, tampoco tiene ningún respaldo documental publicado en el Archivo Artigas.

    2) Los primeros historiadores

    Ante la falta de constatación documental de la frase de referencia, busco en los textos de Historia Nacional más antiguos, como es el caso, por ejemplo, de la “Historia de la Dominación Española en el Uruguay” de Francisco Bauzá, calificada como una de las mejores y más completas por el Prof. Juan Pivel Devoto, publicado entre 1880 y 1882. La Batalla de Las Piedras se describe con gran detalle entre las páginas 157 y 161 del texto (Colección de Clásicos Uruguayos, Volúmen 99, Tomo V, Montevideo, 1967), pero en ningún momento se menciona la frase buscada y tampoco se refiere nada parecido a la escena pintada por Juan Manuel Blanes poco más de 10 años después.

    3) Los poetas

    Buscando ahora en el libro de Daniel Hammerly Dupuy “Artigas en la Poesía de América” (Editorial Noel, Buenos Aires, Noviembre de 1951), finalmente logro encontrar la frase, que luce, aparentemente por primera vez, escrita en un  "supuesto poema de Joaquín Lenzina (el “negro” Ansina)", titulado “Los gestos del héroe” (pág. 111-112):

    “Por sus frutos se conoce al guayabo…

    Al puma y al yaguareté, por su instinto,

    Y por sus plumas al papagayo;

    Pero cada hombre, es distinto…

    “Hay entre hombre y hombre, diferencias

    Más notables que el color de la piel.

    Aunque Dios ha dado las conciencias,

    Los hombres se hacen de miel o de hiel

    “De los humanos que he conocido,

    Admiro a Artigas como al mejor,

    Porque en los años que he vivido,

    Aprendí a seguirlo con fervor.

    “En ello no tengo el menor engaño,

    Porque he sido como su sombra,

    Desde que lo conocí hace años,

    En tiempo que ya ni se nombra…

    “No puedo olvidar el día cuando lo vi.

    Me habían reducido a la esclavitud,

    Y en la última desgracia viví,

    Hasta que conocí a este hombre de virtud.

    “Mirándome con sus ojos celestes,

    Con un gesto de gran humanidad,

    “Pagaré –dijo- lo que me cuestes”

    ¡Y me dio la libertad!

    “Cuando fue el blandengue restaurador

    Mostró su voluntad por la rectitud,

    Protegiendo a los paisanos con amor,

    Y enseñando a los bandoleros la virtud.

    “Sus grandes cualidades son muchas.

    Dotado de voluntad y paciencia,

    Participó heroico en las luchas.

    Los ingleses vieron su experiencia.

    “Fue en la batalla de Las Piedras,

    Donde obtuvo la gran victoria.

    Inmensa habría sido la tragedia,

    Si Artigas sólo pensara en la gloria…

    “Mientras haya Oriente y Occidente,

    Mientras los pájaros hagan nidos,

    Se recordará su orden imponente:

    “¡Clemencia para los vencidos!”.

    No hay ningún otro de los poemas publicados en este libro de 1951 que mencione la frase completa. Este es el único. Aunque otros versos de sus contemporáneos Bartolomé Hidalgo y Eusebio Valdenegro, y otros autores posteriores mencionan que fue “clemente” o “piadoso”, sin referirlo a una frase concreta.

    Ni siquiera Juan Zorrilla de San Martín, quizá el mayor apologista de José Artigas en su “Epopeya de Artigas” de 1910, menciona la famosa frase que se imputa al prócer.

    Dice Zorrilla en esta obra al respecto de la Batalla de Las Piedras:

    ¿Queréis, sin embargo, verlo un instante en el campo de batalla, una vez por todas siquiera, aquí en Las Piedras? Miradlo en el momento en que, ya entrada la tarde, Posadas, el jefe enemigo, que ve a su alrededor 97 de sus soldados muertos y 61 heridos ; que se encuentra envuelto por todas partes por los patriotas triunfantes, y se siente desmoralizado, hace levantar bandera de parlamento. Tan estrechado estaba, que es Artigas personalmente quien, envainando su espada, le intima á voces que se rinda a discreción, prometiéndole su vida y la de todos. Así lo hizo el bizarro jefe español. Pero Artigas no recogió personalmente la buena espada de aquel hombre de bien, leal a su patria y a su rey. Como tributo de hidalgo respeto, envió a un sacerdote, al capellán don Valentín Gómez, a recoger como objeto sacro aquella espada.

    Posadas se entregó a discreción, con 22 oficiales y 342 individuos de tropa. Del resto de su ejército, una parte quedaba postrada en el campo; la otra se dispersó. Las pérdidas de los patriotas fueron 11 muertos y 23 heridos. En poder de Artigas quedan 462 prisioneros, con sus jefes y oficiales, y cinco piezas de artillería, armas, municiones y bagajes.

    Para juzgar de esas cifras, mis queridos artistas, es necesario que las consideréis con relación al teatro de la acción. Son muy grandes. La batalla de San Lorenzo, primera resonante victoria de San Martín, el gran capitán americano, se libró entre 200 ó 300 hombres por ambas partes. Y es un fasto glorioso de la revolución de América.

    Notemos un rasgo final en este combate, que consuela las congojas provocadas en el espíritu por la ejecución de Liniers y la de los vencidos en Suipacha: ni una gota de sangre manchó las manos del vencedor de Las Piedras. Artigas personalmente defendió a los fugitivos, e hizo de ello siempre un título de honor; lo consigna expresamente en el parte de la victoria. Después de la batalla, se verificó el canje de los prisioneros, el primero realizado en América, de acuerdo con las leyes de la humanidad, y de la guerra. La humanidad, mis queridos artistas, fue el rasgo característico de ese hombre de bien. Nadie lo superó en esa virtud; muy pocos lo alcanzaron. En esta acción de guerra, como en todas, sin una sola excepción, el héroe oriental pudo incluir su victoria entre sus buenas acciones.” (Conferencia IX, “Las Piedras y el Éxodo del Pueblo Oriental”)

    Nótese que el autor se refiere al episodio retratado por Juan Manuel Blanes unos años antes, que seguramente fue y sigue siendo la imagen más icónica sobre la Batalla de Las Piedras, pero no menciona la famosa frase.

    4) Conclusión

    Considerando los elementos reseñados, podemos concluir que la Batalla de Las Piedras, seguramente por su carácter de hito fundacional de la Orientalidad y de la Independencia Americana, fue objeto de una elaboración “mitológica” posterior, de una mitología gráfica (Blanes) y de una mitología poética (Ansina).

    Que haya habido una elaboración mitológica posterior, vinculada a la apología de Artigas en el marco de la construcción de la identidad Oriental, no significa la frase “Clemencia para los vencidos” no haya existido o que no fuera Valentín Gómez quien recibió el sable del capitán Posadas, eso seguramente nunca lo sabremos con certeza.

    Las pruebas documentales inducen a pensar que la batalla fue bastante más caótica que como la pintó Blanes, que no hubo una sola rendición, sino varias, y que seguramente también hubo excesos, en particular sobre los soldados españoles que huían aterrorizados y desarmados rumbo a la Cañada que hace referencia Posadas en su Parte de Batalla.

    La orden de “Clemencia” seguramente evitó una masacre mucho mayor de los vencidos.

    .................................................................................................................................
    .................................................................................................................................
     
    3) Los poetas - Comentarios al respecto
     
    Con relación Hammerly muchas referencias históricas se le atribuyen erróneamente como si fuera la primera fuente documental, pero esto no es así, todo lo “inédito de Hammerly” tiene un antecedente, documental, bibliográfico o es directamente inventado.
    En el artículo escrito por el actual Director del Archivo General de la Nación, (Alberto Umpiérrez (2021): Los mitos de la Batalla de Las Piedras. Publicado el 22 de septiembre. https://institutoartiguista.org.ar/los-mitos-de-la-batalla-de-las-piedras/) la frase “Clemencia para los vencidos”. Como todos sabemos ha sido atribuida a José Artigas, sin que exista –hasta el momento- respaldo alguno para sostenerlo.
    En la búsqueda del origen de esta expresión, el trabajo se focalizó básicamente en el Archivo Artigas y en algunos clásicos uruguayos, entre ellos Bauzá y Devoto. Al llegar al libro de Hämmerly, expresó:

    finalmente logro encontrar la frase, que luce, aparentemente por primera vez, escrita en un poema de Joaquín Lenzina (el “negro” Ansina), titulado “Los gestos del héroe”.

    Tiendo a pensar que Hämmerly tomó contacto con las obras de alguno de los siguientes escritores, a quienes cito a modo de ejemplo: Victor Arreguine (1892), Benjamín Fernández y Medina (1895) Hugo David Barbagelata (1924), Hermano Damasceno (1929), Humberto Zarrilli (1944). Todas ellos pusieron en la voz de Artigas, la frase con la que Hämmerly cierra su poema publicado en 1951.
    Invoco estos antecedentes, con la intención o con la ilusión de que otros investigadores no citen a “Lenzina”, como testigo de la frase atribuida a Artigas: “clemencia para los vencidos”, supuestamente pronunciada en la Batalla de las Piedras.
    Tampoco Lenzina pudo ser testigo de las acciones revolucionarias de Artigas en 1810 porque estas comenzaron en 1811.

    -----------------------------------------------------------------------------------------------------


    La imagen detalla con precisión que la letra original del Himno Nacional Argentino menciona a "Ambas Piedras". Esta poética expresión de Vicente López y Planes agrupa ingeniosamente dos batallas distintas que comparten el mismo nombre en la gesta patriótica

    YAPA:

    Esto ocurrió en el Primer Sitio de Montevideo (1811), rescata una de las ironías más brutales de nuestras guerras de independencia. 
     
  • El Cañón de la Corona: Para defender la ciudad amurallada, los realistas españoles bautizaron a su cañón principal y más destructivo con el nombre de "Túpac Amaru". El mensaje de los españoles era pura soberbia: usar el nombre del líder inca (ejecutado por ellos en 1781) como una herramienta para aplastar a los nuevos revolucionarios.
  • El "Túpac Amaru" del otro lado: Lo que los españoles no imaginaban es que, del lado de afuera de la muralla, el jefe de los patriotas era José Gervasio Artigas. ¿Y saben cómo llamaban los gobernantes realistas a Artigas en sus cartas y periódicos de la época? Lo apodaban despectivamente el "Túpac Amaru de la Banda Oriental o Americano" debido a su capacidad para levantar en armas a las masas de indios guaraníes, charrúas y gauchos de la campaña.
  • El Giro del Destino: Aunque en 1811 los patriotas debieron retirarse por razones políticas, la fortaleza española cayó definitivamente en 1814. ¿El resultado? Todo el arsenal realista —incluido el cañón de la ironía— fue capturado por los revolucionarios y las mismas armas del Rey terminaron sirviendo a la causa de la libertad americana
  •  El "Túpac Amaru" no era un cañón ligero que se pudiera mover fácilmente por el campo o el barro de Las Piedras. Era una pieza de artillería pesada de posición.

     El "Túpac Amaru" empieza a tronar después del 18 de mayo. Al perder la Batalla de Las Piedras, los españoles supervivientes corrieron a refugiarse detrás de los muros de Montevideo. Artigas los persiguió y comenzó el Sitio de Montevideo. Fue recién ahí, durante los bombardeos del sitio, cuando los realistas usaron ese imponente cañón para frenar el avance de las tropas artiguistas

    Investigaciòn: Roberto Schiappapietra