1846, Casa de Artigas por Demersay, Atlas 1860 París, Francia
Acuarela de Corsetti (enviado por Santos en 1888)
Como cada año, a través de mis espacios digitales, me detengo a conmemorar una fecha que cala hondo en la memoria histórica paraguaya y oriental. Este año, el calendario nos obsequia una coincidencia cargada de simbolismo: hoy es sábado 6 de junio, exactamente el mismo día de la semana en que se fechaban aquellos acontecimientos en 1885. Ya han transcurrido 141 años de aquel otoño decimonónico, pero la vigencia del recuerdo y la necesidad de gratitud siguen más vivas que nunca.
El año pasado, en la fecha conmemorativa de su fallecimiento, tuve el honor de dictar una ponencia y conversatorio en el local de la Escuela Artigas del Solar de Artigas Asunceno, la misma llevo el nombre de :"Artigas Róga" (Casa de Artigas en guaraní)—, donde expuse este trabajo de investigación de forma ampliada. Hoy, vuelvo a este rincón digital para reordenar los hechos, rescatar del olvido un compromiso gubernamental postergado y anunciar una oportunidad histórica invaluable para saldar, finalmente, una vieja deuda de honor.
Este compromiso olvidado se transformo en un acta. La historia nos traslada a junio de 1885. En el marco de la histórica devolución de los trofeos de guerra bajo la presidencia del general Bernardino Caballero, la Comisión Oriental uruguaya realizó un acto de profunda carga patriótica.
Como bien rescata el historiógrafo Pedro Lamy Dupuy en su obra documental Artigas en el cautiverio (publicada en 1913, cuyas páginas e iconografía histórica podemos contrastar en registros sobre esa fecha, la delegación uruguaya —integrada por el teniente general Máximo Tajes y los doctores Carlos de Castro y Lindoro Forteza, entre otros— visitó el sitio exacto donde se alzaba en «Ivyray» el humilde rancho de Artigas.
Hasta casi mitad del siglo 20 se atribuyo a Bompland, Bravo, Carvajal Etc esta imagen y la de Artigas!
En ese preciso lugar, pegado a la Casa Alta de los López en lo que hoy es el Jardín Botánico y Zoológico de Asunción, se demarcó el terreno y se labró un acta oficial con la firma del propio presidente Bernardino Caballero y sus ministros. En ella se asumía junto a la delegaciòn Oriental, (declarados ciudadanos Paraguayos), el compromiso solemne de erigir un monumento a la memoria del héroe en el predio donde vivió sus últimos años. Lamentablemente, a pesar de estar refrendado por las máximas autoridades de la época, ese homenaje en el suelo de su confinamiento nunca sucedió.
Para comprender el fervor y la legitimidad de las jornadas de aquel junio de 1885, comparto a continuación, de forma íntegra y sin modificaciones,
las crónicas originales publicadas por el diario El Orden:

"El Orden" 9 de Junio 1885
El lugar donde murió Artigas
Reportaje
A
las 12:30hrs del día sábado 6 del corriente partió de la estación
central hasta Trinidad un tren expreso conduciendo a las ilustres
personas portadores de nuestras reliquias, al Presidente de la
República, al piquete y a la Banda Oriental.
No
obstante haber dado uno de los diarios de la capital algo al respecto a
lo que ha tenido lugar allí, creemos deber hacerlo a nuestra vez,
quizá, con mejores datos por haber presenciado todo. Un sagrado deber
les llamaba en la Trinidad a los hijos de aquella ínclita y heroica
nación. Allí vivió en sus últimos tiempos de su vida el fundador de la
nacionalidad Uruguaya. Allí vivió el esforzado campeón que por libertar a
su patria se vio en la imperiosa necesidad de amasar con sus lágrimas,
el negro pan del ostracismo por la ingratitud de los hombres. Allí, en
fin, se apagó la preciosa vida del inmortal Artigas, ante cuyo nombre se
inclina hoy reverente un pueblo en señal de gratitud. Quisieron visitar
nuestros dignísimos huéspedes aquel lugar sagrado por más de un
concepto y así lo hicieron demostrando a propios y extraños que son
dignos de la patria que llegan al padre común de los Orientales.
El
tiempo todo lo destruye; apenas se ven los cimientos de la casa donde
pagó el tributo debido a la naturaleza aquel grande hombre, cuyas
veneradas cenizas descansan hoy entre los suyos. Un algo de sublimidad
se notaba en el aspecto de esas ruinas. Aquel lugar tenía en esos
momentos ciertos encantos que lo hacía doblemente poético e interesante.
Un suave vientecillo acariciaba mansamente las hojas de los árboles en
cuyos pliegues parecían leerse en nombre de aquel peregrino a quien la
muerte le sorprendió, como dijo el Doc. Castro en esa ocasión,
quinientas cuarenta leguas de su hogar. Todos y cada uno de los señores
examinaban cuidadosamente objeto por objeto creyendo ver en ellos un
algo que diese idea siquiera del que ha treinta y tantos años supo
darles vida con su presencia. ¡Cuántas veces, dijo uno habrán
sorprendido estos árboles en los ojos de Artigas lágrimas de dolor al
recordar a su patria! Al ver una planta de naranja muy vieja que se
encuentra inmediato del lugar donde había estado la casa, dijo el
General Tajes:
¡Cuántas veces en la sombra de este árbol habrá toma do mate Artigas! Y mandó sacar un gajo para llevar a su Gobierno.
Otros
arrancaron hojas de naranjo de la planta que dio sombra a Artigas y se
pusieron en el ojal de la levita en señal de reconocimiento.
El Doc. Forteza trajo un pedazo de piedra para llevar a Montevideo, sacada del cimiento de la casa que fue vivienda de Artigas.
El tema obligado de las conversaciones, en fin, era el ilustre finado.
El
General Tajes pronunció un sentido discurso al frente de las tropas que
en ese mismo lugar estaban en formación, recordando haber fallecido en
ese mismo lugar el más ilustre de los orientales.
La banda de músicos entonó los himnos Oriental y Paraguayo.
Hicieron
uso de la palabra los doctores don Carlos de Castro y don Lindoro
Forteza, el primero a nombre del Poder Legislativo de su patria y el
segundo en nombre del Poder Judicial, invocando cada uno las virtudes de
aquel grande hombre.
Se labro un acta que ha sido firmada por todos los concurrentes.
Mandaron
sacar varias fotografías una de la Comisión Oriental portadora de los
trofeos con el piquete y la banda de música en formación; otra en la
misma posición incluyendo los acompañantes; otra de la Comisión al pie
del naranjo de que hemos hablado más arriba y otra de las gentes del
pueblo que concurrieron atraídas por la curiosidad
Este cuadro será en extremo interesante por la originalidad de la posición elegida al efecto.
Se
sentaron en el pasto, entre el populacho, todos los señores
comisionados, incluso el Presidente de la República y cuantos quisieron
hacerlo; el doctor de Castro con una indiecita de un año de edad medio
desnuda en la falda, el señor Granada apoyado en dos negritos de los
tantos que había; el Ministro Brizuela y el Comandante Ortiz medio
echados.
El cuadro era extravagante, pero bonito.
Anduvieron
como dos horas por allí, visitando la hermosa casa de la Señora López
de Barrios que queda unos treinta pasos de la casa que ocupó el General
Artigas.
Del
segundo piso contemplaron largo rato el majestuoso panorama que queda
en frente, de donde se distingue claramente las olas del agitado río, se
domina la Ciudad, el Hospital potrero y el Gran Chaco hasta perderse de
vista.
¿Dónde
están esas notabilidades en la pintura, dijo el General Tajes, para
trasladar en el lienzo ese hermoso paisaje? ¿Dónde están los poetas, por
qué no vienen a templar sus liras en esta privilegiada tierra? A la
verdad, estaba sublime aquello, encantado puede decirse. A las cuatro de
la tarde regresaron todos a caballo excepto el piquete y la banda de
música que vinieron en el tren. El Soldado de Artigas - Sabemos que los
señores de la Comisión han mandado al antiguo veterano Manuel Antonio
Ledesma, compañero del General Artigas, fuerte suma de dinero, y a la
vez le mandó al señor García la mensualidad acordada a su favor por el
Gobierno Uruguayo.
Informe y relato
Asunción, 7 de Junio 1885
Al Señor Presidente de la República Oriental.
En
este momento regresamos de Trinidad, lugar en que murió el General
Artigas. Nos transportamos allí en tren especial, con el Señor
Presidente de la República, muchos caballeros
paraguayos
y el piquete y banda Oriental con banderas. Descubrimos los cimientos
de la casa en que murió el padre de nuestra nacionalidad. Ante esos
sagrados vestigios, las bandas de música dejaron oír el Himno Oriental
seguido del paraguayo. El General Tajes pronunció en esos instantes un
bellísimo y elocuente discurso, así como los doctores Castro y Forteza.
Fue este un acto enternecedor a la vez que entusiasta, cuyo recuerdo
será imperecedero. Se sacaron vistas fotográficas y se recopilaron mil
reliquias de aquel suelo para nosotros tan sagrado. El que suscribe
labró acta que firmaron todos los presentes, autentificando los hechos
que si hasta aquí eran tradicionales, de hoy más revista los caracteres
de un reconocimiento oficial. Las referencias que en la memoria de éstas
nobles gentes se conservan del sitio precioso en que rindió a Dios su
gran espíritu el gran Artigas, ha pasado desde hoy a la historia con
caracteres indelebles.
El
nombre de V.E. ha sido cariñosa y entusiastamente unido a este acto,
como lo es en todos los que lleva a cabo esta Comisión en el suelo en
que murió pensando en su Patria nuestro héroe inmortal; y hemos enviado a
V.E. un saludo y una felicitación que reiteramos en este momento. Por
la Comisión - Carlos de Castro.
Recurrí a la IA para conseguir una suerte de realismo en las imágenes que compartimos todos los años las originales, a seguir fusione la fotografía de 1885 con la acuarela de 1888 ya que el árbol de fondo es el mismo en ambas imágenes.
IMAGEN 2026 DEL CIMEFOR (Ejercito)
Centro de Instrucción Militar para Estudiantes y Formación de Oficiales de Reserva del Ejercito Paraguayo
Si bien notamos un error en la fecha, el lugar de la imagen es bien reconocido en el Paraguay
Tras años de constante labor investigativa y gracias a la gestión cultural de la asociación 3 Millones PY, la historia nos vuelve a convocar en primera persona. Con inmensa alegría puedo anunciar que, tras una solicitud formal plasmada en documentos -emails etc hemos conseguido la donación de un busto de Don José Artigas.
Esta pieza posee un valor testimonial extraordinario. Tal como expresé en la misiva de solicitud dirigida al Dr. Osvaldo Aren:
"Me he tomado la libertad de acudir a su generosidad para solicitarle la donación de un busto de Don José Artigas para ser emplazado en el solemne y preciso lugar donde se encontraba su humilde morada y donde se inmortalizó, en la quinta de Ybyray, zona de Trinidad, hoy Jardín Botánico y Zoológico de Asunción, lugar cual eternizó el lápiz de Alfred Demersay en el año 1846 a nuestro benefactor... ¡Con este reconocimiento retomamos lo proclamado en el año de 1885 por parte de la delegación del Uruguay junto a las autoridades Paraguayas!"
Este busto no es una idealización tardía; es una obra de arte fielmente inspirada en el célebre dibujo al natural que realizó Alfred Demersay en 1846. Es la viva imagen del "Karaí mboriahu" en tierra paraguaya: austero, reflexivo y profundamente humano.
Un llamado urgente a los gobiernos
Erigir el busto del Protector en el lugar preciso donde se encuentran los cimientos de su casa es un deber cívico y una responsabilidad moral para reafirmar los valores de la Patria Grande. Crean que el lugar geografico en donde se alzaba la humilde casita construida por el gran presidente don Carlos Antonio Lòpez para residencia de su amigo Don Josè, sera un verdadero ejemplo de espacio, de raices, de memoria e identidad para los pueblos y para el mundo.
Desde esta tribuna, hago un llamado enérgico y respetuoso a las autoridades de la Municipalidad de Asunción, a la direcciòn del Jardin Botanico y Zoologico, Academia Paraguaya de la Historia, Secretarias de Patrimonio, de las Camaras y la SNC, en si a los gobiernos en pleno de la República del Paraguay y de la República Oriental del Uruguay para que presten verdadero interés, voluntad política y otorguen las autorizaciones administrativas necesarias para este proyecto.
Instalar definitivamente este busto de Demersay al lado de la Casa Alta de los López no solo honrará un acta firmada por el presidente Caballero que lleva 141 años esperando; será el puente definitivo de hermandad familiar y americana en esta tierra colorada que recibió con tanto afecto a nuestro prócer. La palabra empeñada en 1885 debe ser, por fin, una realidad.
Atentamente: Roberto Schiappapietra, Artigueño, escritor, investigador historico.
Fuentes para la elaboraciòn de este material sugiero entrar
Fechas tentativas: Este año estamos atravesando los 100 años de la Avda. Artigas y los 100 años de la inauguración oficial institucional de la escuela del Solar de Artigas.