martes, 22 de septiembre de 2026

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Dossier de Investigación Histórica

El Desmontaje del Bronce Artiguista: Radiografía Paleográfica, Legal, Forense y Documental sobre la Muerte, Entierro y Repatriación de José Gervasio Artigas (1850–1856)

Introducción: La Verdad de la Tierra frente a la Ficción de Estado

La historiografía oficial del Río de la Plata erigió una narrativa monumental sobre los últimos días, fallecimiento, entierro y posterior repatriación de los restos del general José Gervasio Artigas[cite: 1, 3]. Concebido para fundamentar el nacionalismo escolar y consolidar la simbología estatal, este relato transformó una realidad de exilio austero, informalidad administrativa e indigencia fúnebre en una epopeya de precisión forense, fosas numeradas y honores oficiales[cite: 1, 2, 3].

El presente dossier reúne y analiza minuciosamente las evidencias probatorias de archivo[cite: 1, 2, 3]:

  • Mutilación Periodística (1850): La omisión deliberada en las transcripciones historiográficas de la primera nota necrológica, donde se certificaba la firme decisión de Artigas de no regresar a la patria que lo había perseguido[cite: 11].
  • Registro Parroquial de Defunciones (1850): La dinámica de sacristía mediante "papelitos sueltos", la estructura real del folio del 23 de septiembre y el caso paralelo del soldado de la escolta presidencial[cite: 3].
  • La Doble Adulteración Registral: El desglose entre las interlineaciones hechas directamente sobre el Libro Matriz de 1850 y las invenciones catastrales introducidas en la copia diplomática de 1855 (Documento N° 138) por el párroco Cornelio Contreras y el agente Estanislao Vega[cite: 1, 2, 3, 5, 12].
  • Contradicciones del Tomo 39 del Archivo Artigas: La versión del "cura correntino" Bonifacio Segovia y la vecina Asunción García contrapuesta al "parche" de la Fe de Erratas ideado para sostener la falacia del "Artigas católico" de Juan Zorrilla de San Martín (1916)[cite: 1, 3, 10, 11].
  • Marco Legal de Cementerios (Decretos de 1842): La obligatoriedad de la "papeleta de pobreza", la asignación gratuita del primer lance y la imposibilidad jurídica del patrocinio de la familia presidencial[cite: 14, 15, 16].
  • La Misión de Estanislao Vega y Exhumación (1855): Transcripción del manuscrito autógrafo (Doc 1EXHU.jpg), los testimonios de Doña Amelia Lerena, el uso del cortaplumas de nácar y el desentierro a ciegas a 1,20 m de profundidad en tierra directa[cite: 1, 2, 3, 6, 7, 17].
  • Agresión Química y Cuestionamientos de 1856: El tratamiento corrosivo con cal viva administrado por el Dr. Echeverría y las severas dudas sobre la autenticidad de la osamenta presentadas en Montevideo[cite: 6, 7].

I. La Mutilación de la Noticia Necrológica (El Paraguayo Independiente, 28/09/1850)

Un indicio primario de manipulación historiográfica surge al confrontar el texto original de la primera nota necrológica aparecida en la prensa oficial de Asunción con la versión reproducida en el Tomo 39 del Archivo Artigas (Documento N° 109)[cite: 9, 11].

RECORTE Y TRUNCAMIENTO EN LA PRENSA OFICIAL (28 DE SEPTIEMBRE DE 1850) ┌──────────────────────────────────────────┐ ┌──────────────────────────────────────────┐ │ TEXTO ORIGINAL COMPLETO (PRENSA 1850) │ │ TEXTO TRUNCADO EN TOMO 39 ARCHIVO ARTIGAS│ ├──────────────────────────────────────────┤ ├──────────────────────────────────────────┤ │ "El tiempo acreditó la firme resolución │ ───> │ OMITIDO / ELIMINADO EN DOC. N° 109 │ │ que había tomado de no volver al suelo │ │ (Mutilación de la voluntad explícita de │ │ donde vio la primera luz, cuando se │ │ exilio y del rechazo a sus perseguidores)│ │ presentó en Candelaria perseguido de los │ │ │ │ suyos, pidiendo un rincón..." │ │ │ ├──────────────────────────────────────────┤ ├──────────────────────────────────────────┤ │ "Ha tenido para su regreso obligantes, y │ ───> │ "Ha tenido para su regreso obligantes, y │ │ repetidas invitaciones..." │ │ repetidas invitaciones..." [Doc. N° 109] │ └──────────────────────────────────────────┘ └──────────────────────────────────────────┘

1. El Texto Íntegro de 1850

El periódico El Paraguayo Independiente (N° 96, sábado 28 de septiembre de 1850) abría su comentario fúnebre con las siguientes palabras[cite: 11]:

«El tiempo acreditó la firme resolución que había tomado de no volver al suelo donde vió la primera luz, cuando se presentó en Candelaria perseguido de los suyos, pidiendo un rincón en la República para acabar sus días. Ha tenido para su regreso obligantes, y repetidas invitaciones…»[cite: 11]

2. La Mutilación Historiográfica

Al editar el Documento N° 109 en el Tomo 39 del Archivo Artigas, se suprimió la oración inicial completa[cite: 11]. Se comenzó la transcripción directamente desde "Ha tenido para su regreso obligantes…"[cite: 11]. Esta mutilación buscó ocultar que Artigas mantuvo hasta la muerte la firme resolución de no regresar jamás a la patria que lo había expulsado y que ingresó al Paraguay "perseguido de los suyos"[cite: 11].

II. La Práctica Registral y la Doble Adulteración de la Defunción (1850–1855)

1. La Dinámica de Sacristía: "Papelitos Sueltos" y Pases en Limpio

A mediados del siglo XIX, las defunciones en la Recoleta no se anotaban inmediatamente en el libro encuadernado[cite: 3]. El sacerdote anotaba las inhumaciones diarias en anotaciones informales o "papelitos sueltos de sacristía", registrando los nombres y las fechas exactas de los entierros de la jornada[cite: 3]. Posteriormente, el párroco volcaba estas notas en limpio en el Libro Matriz de Defunciones por tandas de trabajo[cite: 3].

2. Desglose Codicológico del Folio del 23 de Septiembre de 1850

El análisis paleográfico del Libro Matriz de Defunciones revela la siguiente realidad registral[cite: 3]:

  • Transición de Sacerdotes: Las inhumaciones del 22 de septiembre de 1850 habían sido anotadas por un cura distinto en la jornada anterior[cite: 3].
  • El Bloque del 23 de Septiembre: El presbítero Cornelio Contreras tomó el libro el 23 de septiembre para pasar en limpio la tanda acumulada[cite: 3]. En esa sola hoja o folio figuran 6 adultos en total[cite: 3].
  • Distribución de Fechas: De los 6 adultos anotados en esa hoja, solo 4 corresponden al día 23 de septiembre[cite: 3].
  • La Posición de Artigas: El asiento de José Gervasio Artigas ocupa el cuarto y último lugar del grupo de fallecidos sepultados el 23 de septiembre[cite: 3].

3. El Caso de Control: El Soldado de la Escolta Presidencial

Para comprobar que Artigas no sufrió una postergación deliberada, sino que recibió el tratamiento ordinario de los desamparados, el examen del folio anterior ofrece una prueba documental determinante[cite: 3]:

  • Entierro del 17 de Septiembre de 1850: Registra la inhumación de Juan Manuel Estanislao, consignado explícitamente como "soldado de la escolta del Excelentísimo Señor Presidente de la República"[cite: 3].
  • Igualdad de Trato: A pesar de pertenecer a la escolta militar apostada en la misma propiedad de Trinidad donde residía el general oriental, el soldado recibió idéntico tratamiento administrativo: sepultura ordinaria, sin cajón de madera y sin pompas eclesiásticas[cite: 3]. Ambos compartieron el mismo destino fúnebre en la parcela de insolventes[cite: 3].

4. La Doble Adulteración Documental: Matriz 1850 vs. Documento 138 (1855)

Un hallazgo central de esta investigación es la identificación de dos niveles completamente distintos de adulteración documental[cite: 1, 2, 3, 5, 12]:

[ TRANCRIPCIÓN PALEOGRÁFICA DEL TEXTO MATRIZ ORIGINAL (1850) ]

«En esta parroquia de Recoleta de la Capital a 23 de Septiembre de 1850, yo el Cura interino de ella, enterré en Sepultura ordinaria del Cementerio, el Cadáver de un Adulto llamado Jose de Artigas, extranjero, de esta feligresía. Doy fe. Cornelio Contreras.»[cite: 3]

Mecanismo de la Doble Adulteración

Nivel 1: Adulteración sobre el Libro Matriz (In situ): Años después, para acondicionar la partida ante la misión diplomática, se apretaron entre líneas los títulos "Dr." y "Don", se intercaló al final la frase ", General Dn. José Artigas. 1850" y se añadió una pequeña llamada manuscrita $(\text{^})$ con la leyenda "a quien llevaron a la lápida"[cite: 3].

Nivel 2: La Falsificación del Documento N° 138 (Copia Expedida a Vega en 1855): Como en la hoja del libro de 1850 era físicamente imposible apretar más texto ni inventar coordenadas que jamás existieron, el párroco Cornelio Contreras y el Dr. Estanislao Vega confeccionaron una copia oficial (Documento N° 138 del 21 de agosto de 1855) donde incorporaron por primera vez los términos "Cauce 26", "Lance 25" y "Tercer Sepulcro"[cite: 1, 2, 3, 5, 12]. Contreras no poseía registros catastrales de 1850; adoptó la jerga de los peones que cavaron a ciegas en 1855 para redactar un certificado con apariencia de rigurosidad que Vega pudiera exhibir ante el gobierno uruguayo[cite: 1, 2, 3, 5, 12].

III. Las Contradicciones del Tomo 39: El "Cura Correntino", la Fe de Erratas y la Falacia de Zorrilla

El Tomo 39 del Archivo Artigas encierra una contradicción historiográfica insuperable en su propio cuerpo documental[cite: 1, 3, 10, 11]:

1. El Testimonio del "Cura Correntino" y la Vecina de Ybyray (Doc. N° 117)

En las memorias recopiladas por Pedro Lamy Dupuy (1913) e impresas en el cuerpo del Tomo 39 (Documento N° 117), se recoge la declaración directa de la vecina de Trinidad, Asunción García[cite: 11]:

  • Declara que en los momentos finales de Artigas en Ybyray, el auxilio espiritual fue prestado por un sacerdote argentino, el Padre Bonifacio Segovia (conocido como el "cura correntino"), y no por el párroco de la Recoleta[cite: 11].
  • Describe una agonía humilde en un rancho de paja, desprovista de asistencia oficial o presencia del gobierno paraguayo[cite: 11].

2. La Falacia del "Artigas Católico" de Zorrilla de San Martín (1916)

En la segunda edición de La Epopeya de Artigas (1916), Juan Zorrilla de San Martín —siguiendo la tesis del presbítero Pedro Gaudiano sobre el "Artigas católico"— construyó un relato piadoso de Estado[cite: 1, 3]: afirmó que la Primera Dama paraguaya, Doña Juana Carrillo de López, envió auxilios, ordenó erigir altares y dispuso que el párroco de la Recoleta, Cornelio Contreras, administrara los sacramentos con pompa eclesiástica[cite: 10, 11].

3. El "Parche" en la Fe de Erratas del Tomo 39

Al percatarse de que el Documento N° 117 (el testimonio del "cura correntino" Bonifacio Segovia) destruía la versión oficial de Zorrilla y Gaudiano, los compiladores del Tomo 39 recurrieron a un emparche[cite: 10, 11]: en la hoja de Fe de Erratas / Addendum del volumen, añadieron una nota para "corregir" el cuerpo del texto e reinsertar forzadamente a Cornelio Contreras y Doña Juana Carrillo (basándose en la carta tardía de Monseñor Bogarín, Doc. N° 107 bis), intentando ocultar la grieta entre el documento real (Segovia/García) y el mito de 1916 (Contreras/Carrillo)[cite: 10, 11].

IV. Marco Legal de los Cementerios en Paraguay (Decretos de 1842)

El marco jurídico de la indigencia fúnebre de Artigas proviene de las leyes dictadas por Carlos Antonio López y Mariano Roque Alonso en 1842, compiladas en el Repertorio Nacional[cite: 14, 15, 16]:

  • Decreto N° 12 (30/05/1842): Funda el Cementerio General de la Recoleta[cite: 14, 16].
  • Decreto N° 18 (20/10/1842):** Prohíbe enterramientos en templos y regula el transporte fúnebre[cite: 15, 16].
  • Reglamento N° 19 (20/10/1842): Establece las secciones del camposanto y los aranceles de sepultura[cite: 16].
  • Instrucciones N° 20 (20/10/1842): Modela la operativa de los carros de muertos[cite: 16].

1. Obligatoriedad de la "Papeleta de Pobreza / Insolvencia"

El Decreto N° 18, Arts. 10 y 11, determina que el transporte y entierro gratuitos exigían indispensablemente que el cura párroco expidiera una "papeleta de pobreza" declarando que el occiso era "verdaderamente pobre" o "insolvente"[cite: 15, 16]. El encargado del carro entregaba un duplicado al administrador del cementerio[cite: 15, 16].

2. Zonificación Catastral: El "Primer Lance"

El Reglamento N° 19, Artículo 8, establece la distribución del terreno[cite: 16]:

«En el primer lance a derecha e izquierda de la portada se darán gratuitamente sepulcros para los pobres de solemnidad.»[cite: 16]

El Artículo 12 aclara que los sepulcros pagados se otorgaban únicamente "desde el 2° lance y siguientes hasta la cruz del cementerio", previo abono de 20 reales (2,5 pesos)[cite: 16].

3. Refutación del Patrocinio de la Familia López

El Reglamento N° 19, Artículo 24, indica que los cuerpos de insolventes "que no llevasen cajón se les pondrá sobre una banqueta de madera…"[cite: 16], confirmando que el Estado no costeaba ataúdes de madera para entierros gratuitos[cite: 16].

Si la Primera Dama Juana Carrillo o Benigno López hubieran financiado el funeral, la tasa para sacarlo de la categoría de indigente era de escasos 20 reales[cite: 15, 16]. Para que Artigas fuera trasladado en la carreta pública y sepultado en el primer lance, el cura Contreras debió tramitar obligatoriamente la papeleta de insolvencia[cite: 3, 15, 16]. Es un contrasentido jurídico sostener que la familia presidencial apadrinó el entierro procesándolo mediante una declaración pública de pobreza[cite: 10, 11, 15, 16].

V. La Misión de Estanislao Vega y el Manuscrito Auténtico de Exhumación (1855)

1. Paleografía del Manuscrito Autógrafo Marginal (Doc 1EXHU.jpg)

El 20 de agosto de 1855, el párroco Cornelio Contreras reabrió el Libro Matriz de la Recoleta y redactó al margen la nota autógrafa de exhumación por "Suprema orden" de Carlos Antonio López[cite: 1, 2, 17].

Nota
En esta parroquia de la Recoleta de la Capital a veinte de Agosto de mil ochocientos cincuenta y cinco, yo el cura interino de ella; en virtud de la Suprema orden del Excmo. Señor Presidente de la República, se exhumó el sepulcro del General finado Don José Artigas del Cementerio general: y se entregaron los huesos al Señor Doctor Don Estanislao Vega, agente confidencial del Excmo. Gob.no de la Rep.ca Oriental del Uruguay cerca de la Rep.ca del Paraguay de todo lo... certifico.

                                                Cornelio Contreras[cite: 17]

2. El Borrado Histórico de Estanislao Vega

El manuscrito demuestra que el único receptor legal de la osamenta fue el Doctor Don Estanislao Vega, Decano del Superior Tribunal de Justicia de Montevideo y Agente Confidencial enviado por el presidente Venancio Flores[cite: 1, 2, 17]. Vega permaneció un año en Asunción sufriendo ataques en el periódico oficialista Semanario de Avisos[cite: 1, 2]. La historiografía montevideana invisibilizó a Vega para atribuirle el mérito exclusivo de la repatriación al médico Joaquín Requena[cite: 1, 2, 3].

3. El Testimonio de Doña Amelia Lerena de Vega y el Cortaplumas de Nácar

Los testimonios recopilados por Elisa A. Menéndez aportan detalles del acto[cite: 2]:

  • Doña Amelia Lerena de Vega presenció la excavación al pie de la fosa[cite: 2].
  • Cuando el sepulturero intentó limpiar los restos, Vega y su esposa asumieron la tarea personalmente[cite: 2].
  • Tras el baño antiséptico administrado por el Dr. Luis Echeverría, Doña Amelia limpió uno a uno los huesos utilizando un cortaplumas con mango de nácar[cite: 2].
  • Los restos se depositaron en una urna de chapa de hierro negra con pedestal, resguardada bajo dos candados, la cual permaneció custodiada temporalmente en la residencia presidencial paraguaya antes de su traslado fluvial en el vapor Uruguay[cite: 2, 6].

4. Inexistencia del Ataúd y la Lápida Sembrada

El expediente forense de 1855 certifica que a una profundidad de 1,20 metros ("vara y media"), los restos aparecieron en contacto directo con la tierra, sin rastros de madera o clavos[cite: 2, 3, 6, 7]. Esto desmiente la versión del ataúd financiado por los vecinos de Trinidad[cite: 2, 3].

Asimismo, las actas reconocen que la comitiva tuvo que cavar y tantear a ciegas la tierra hasta dar con el cuerpo[cite: 2, 3, 7, 8]. Si hubiese existido una losa fúnebre visible desde 1850, la excavación no habría sido a ciegas[cite: 2, 3]. La lápida con la leyenda "General D. José Artigas - 1850" fue confeccionada o sembrada durante las diligencias de 1855 para dotar de certeza jurídica a la repatriación de un esqueleto anónimo rescatado del sector de insolventes[cite: 2, 3, 5, 8].

VI. Tratamiento Químico, Farsa Forense y las Exequias de 1856

1. La Agresión Química de los Restos

El Acta Oficial de Exhumación (Documento N° 137, 20 de agosto de 1855) detalla el procedimiento aplicado por el médico de la comitiva, Dr. Luis Echeverría[cite: 6, 7]:

  1. Lavó los huesos sueltos con un baño de agua con cal viva[cite: 6, 7].
  2. Aplicó posteriormente dos baños de cloruro de cal[cite: 6, 7].
  3. Dispuso las piezas sobre tablas al aire libre durante tres horas para secarlas al sol antes de envolverlas en algodón[cite: 6, 7].

Este tratamiento químico provocó una severa descalcificación y deterioro orgánico de la osamenta[cite: 6].

2. Cuestionamiento de Autenticidad en las Exequias de 1856

Al arribar la urna a Montevideo en septiembre de 1855 y prepararse las exequias oficiales de 1856, la extrema alteración de los huesos provocó dudas en el ámbito médico y político[cite: 6, 7]. Los estudios de Elisa A. Menéndez y Margarita Carámbula de Barreiro (Las exequias del General José Artigas en 1856, Revista Histórica, Tomo XXVIII, 1957) confirman que la agresión por cloruro de cal, la falta de ataúd original y la ausencia de catastro eclesiástico en 1850 hicieron imposible garantizar científicamente que los restos repatriados correspondieran a Artigas y no a otro difunto de la fosa común[cite: 1, 2, 3, 6, 7].

VII. Cuadro Comparativo Integral de Distorsión Historiográfica

Eje Analítico Mito de Bronce Oficial (Río de la Plata) Evidencia Documental Real (Paraguay)
Prensa Fúnebre (1850) Mutilación del texto periodístico para ocultar la decisión de no regresar[cite: 11]. El Paraguayo Independiente atestigua su "firme resolución de no volver al suelo donde vio la primera luz"[cite: 11].
Estatus Parroquial Asentado con honores y rango militar desde el día del entierro[cite: 1, 3]. "Extranjero insolvente". Intervenido años después con tinta apretada[cite: 1, 3].
Rutina Registral Asiento directo e inmediato en el Libro Matriz[cite: 1, 3]. Anotado en "papelitos de sacristía". En la hoja de 6 adultos del día 23, Artigas es el 4° de los 4 sepultados ese día[cite: 3].
Caso Comparativo Trato preferencial otorgado por la familia López[cite: 10, 11]. Idéntico al soldado de la escolta Juan Manuel Estanislao (17/09/1850): sepultura ordinaria en fosa común[cite: 3].
Contradicción Tomo 39 Armonía en los sacramentos administrados por Cornelio Contreras[cite: 10, 11]. Doc. N° 117 registra al "cura correntino" Bonifacio Segovia. La Fe de Erratas emparchó el texto para seguir a Zorrilla[cite: 10, 11].
La Doble Adulteración Texto único y continuo conservado desde 1850[cite: 1, 3, 5]. Nivel 1: Interlineado en el libro de 1850. Nivel 2: Invención de "Cauce 26 / Lance 25" en el Doc. 138 expedido a Vega en 1855[cite: 1, 2, 3, 5, 12].
Trámite de Ingreso Patrocinio oficial de Doña Juana Carrillo de López[cite: 10, 11]. Papeleta de indigencia obligatoria (Decreto N° 18, Arts. 10 y 11)[cite: 15, 16].
Ubicación Catastral "Fosa 26", "Lance 25" y "Tercer Sepulcro"[cite: 1, 2, 3, 5, 12]. Sin número. Inhumado en el "primer lance" (Sector de Insolventes)[cite: 1, 2, 3, 4, 16].
Contenedor Fúnebre Cajón de madera comprado mediante colecta vecinal[cite: 2, 3]. Inexistente. Restos hallados a 1,20 m en contacto directo con la tierra[cite: 2, 3, 6, 7].
Evidencia de Lápida Losa grabada visible en la superficie desde 1850[cite: 2, 3]. Siembra de 1855. La excavación a ciegas desmiente la presencia de piedra en 1850[cite: 2, 3, 5, 8].
Receptor (1855) Exclusividad atribuida al médico Joaquín Requena[cite: 1, 2, 3]. Doctor Don Estanislao Vega ("agente confidencial"), omitido del relato[cite: 1, 2, 3, 5, 8, 17].
Integridad Ósea (1856) Osamenta intacta recibida solemnemente[cite: 6, 7]. Corrosión por cal viva y cloruro de cal. Autenticidad cuestionada en exequias[cite: 6, 7].

Conclusión: El Derrumbe Definitivo del Bronce

El cotejo de las fuentes primarias demuestra que la historiografía oficial del Río de la Plata alteró la documentación administrativa para edificar un relato patriótico funcional al Estado[cite: 1, 3]. La "Fosa 26", el ataúd de la vecindad, la lápida prematura y el auxilio oficial de la familia presidencial constituyen elaboraciones posteriores[cite: 1, 2, 3, 5, 8, 12].

Los manuscritos auténticos del Archivo Parroquial de la Recoleta, las leyes de cementerios de 1842 y la prensa de 1850 confirman la realidad histórica: José Gervasio Artigas falleció el 22 de septiembre de 1850 manteniendo la firme resolución de no regresar jamás a la patria que lo había perseguido, ingresó a la burocracia parroquial como extranjero insolvente mediante una papeleta de pobreza, fue trasladado en el carro municipal de desamparados y sepultado en tierra directa en la parcela de insolventes del cementerio de la Recoleta[cite: 1, 2, 3, 4, 11, 15, 16]. La exhumación de 1855, encabezada por Estanislao Vega y Amelia Lerena, fue luego revestida de adiciones paleográficas e invenciones catastrales (como el Doc. N° 138) para sostener el bronce patrio[cite: 1, 2, 3, 5, 17]. La documentación real devuelve al Karai Guazú su dimensión humana y su histórica austeridad[cite: 1, 3].

Fuentes Documentales y Bibliográficas Consultadas

  • Archivo Nacional de Asunción (ANA): Sección Historia, Vol. 251, N° 10 (Decreto N° 12 de 1842)[cite: 14]; Vol. 252, N° 3 (Decreto N° 18 de 1842)[cite: 15]; Vol. 250 (Memorias de Exhumación de 1855)[cite: 8].
  • Archivo Parroquial de la Recoleta (Asunción): Libro Matriz de Defunciones (23/09/1850)[cite: 1, 3]; Libro de Notas Marginales (20/08/1855, Doc 1EXHU.jpg)[cite: 1, 2, 5, 17].
  • Archivo General de la Nación (Montevideo): Archivo Artigas, Tomo 39, Documentos N° 107 bis, 108, 109, 117, 136, 137, 138 y Hoja de Fe de Erratas[cite: 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12].
  • Imprenta de la República del Paraguay: El Paraguayo Independiente, N° 96 (28/09/1850)[cite: 9, 11]; Repertorio Nacional de 1842[cite: 16].
  • Investigaciones Históricas: Carámbula de Barreiro, M. (1957)[cite: 7]; Lamy Dupuy, P. (1913)[cite: 1, 11]; Menéndez, E. A.[cite: 2]; Zorrilla de San Martín, J. (1916)[cite: 1, 3].

176 años de la muerte del Gral. don José Gervasio Artigas Arnal 1850-2026

Al llegar una nueva conmemoración del fallecimiento de Artigas, ademas de recordar su gesta e ideario es un buen momento para poner en práctica una nueva revisión de los hechos en esa jornada del domingo 22 de septiembre de 1850, a 176 años.

"LA MUERTE DE ARTIGAS "

Un poco la mirada de la maestra historiadora Elisa A.Menendes y un poco de este fiel artigueño


  - Tanto se ha escrito sobre este hecho, que algunos autores han llegado a novelarlo rodeándolo de detalles dramáticos. Unos ven al anciano yacente dejar el lecho y arrodillarse a recibir el Viático; otros lo describen pidiendo su caballo porque quiere morir montado, o viendo cómo el humilde vecindario se arrodilla al paso del fúnebre cortejo.
Lejos de nosotros la idea de desautorizar tales suposiciones. Después de leer lo que se ha escrito al respecto, compulsándolo con los documentos fehacientes que han quedado, llegamos a la conclusión que el deceso se produjo en forma normal, casi repentinamente. El sepelio se realizó en la intimidad de pocas personas; las cuales, creemos, ignoraban que ese viejecito humilde que entregaban a la tierra, era el adalid de la causa republicana. Naturalmente debemos descartar de esa ignorancia a algunas personalidades que habitaban en su vecindad, como López y sus familiares, el ministro del Brasil Pimienta Bueno y algunas otras personas como sus propios vecinos, entre ellos Andrea Cuevas por citar un ejemplo
Para el sencillo vecindario, don José Artigas no era más que un “Karaí extranjero”, que no ha mucho había venido a morar entre ellos. Nada más sabían de su vida.
Si bien el gobierno de don Carlos Antonio López era más humano y progresista que el de su antecesor, no lo era mucho en cuanto a libertad de pensamiento. En su dictadura de dieciocho años sólo hubo en el país un periódico, órgano oficial del gobierno, bajo su inmediata censura. En el momento que nos ocupa —1850— existía “El Paraguayo Independiente”, que fué más tarde substituido por “El Semanario Ilustrado”, que aparecía los sábados, y, como el anterior, con mordaza. Con tan limitados medios de información muy poco podía ilustrarse el pueblo, que seguía viviendo en el mismo aislamiento espiritual respecto a los acontecimientos sucedidos más allá del horizonte aldeano. No nos extrañe, que vieran en don José sólo al anciano que los saludaba sonriente, cuando pasaba en su cabalgar camino de paseo o a visitar algún vecino.
Un día no lo vieron pasar. Al siguiente tampoco... Don José se habria inmortalizado. Cuando se han cumplido 86 años, la muerte ya no sorprende ni al mismo a quien viene a buscar. Concurrieron los vecinos más cercanos. Como el difunto no tenía deudos ni dinero para costear el sepelio, aquella buena gente lugareña con certeza pasaron la noche alternando las horas con rezos y oraciones, piadosa costumbre que aún subsiste. A la mañana siguiente lo pusieron en una pequeña carreta tirada por mansa yunta —medio de transporte usado hasta hoy en la campaña— que marchó dando tumbos entre baches y zanjas hasta el cementerio de la Recoleta distante poco más de una legua, (5.3km hasta el cementerio) Allí los vecinos que se habían impuesto esta caritativa misión, buscaron al cura de la parroquia P. Cornelio Contreras para que los acompañara a darle cristiana sepultura. Y como tampoco tenían dinero para comprarle un sepulcro, lo llevaron al campo santo y lo entregaron a la madre tierra.
Madre, al fin, no le cobró derechos de sepultura. Allí quedó descansando, ignorado hasta por los mismos que lo acompañaban, el hombre que encarnó el sentido político-social de la revolución americana, que con más sacrificios luchó porque la libertad y la justicia reinaran sobre estos pueblos. ,
El Padre Contreras volvió a la iglesia, y con la indiferencia del que realiza todos los dias el mismo trabajo, escribió en el libro correspondiente la partida de defunción, que es una síntesis de lo que hemos venido describiendo. 

"Artigas Defensor de la Democracia Americana" ONLINE de Elisa Menendez aqui debajo: 

Páginas 291 a 294  

ORIGINAL 


En el margen de la página apuntó: “José de Artiga - Extranjero”.
Y a continuación: “En esta parroquia de la Recoleta de la Capital, a 23 de setiembre de 1850, yo, el cura interino de ella enterré en sepultura ordinaria el cadáver de un adulto llamado José de Artiga, extranjero, de esta feligresía.
Doy fe. — Cornelio Contreras”.

ADULTERADO

LIBRO ORIGINAL ( ARCHIVOS ECLESIASTICOS) Santísimo Sacramento de La Recoleta. Defunciones parroquiales 1849-1851


 

 

Esta muy claro que el padre Contreras anotaba los entierros diariamente, en la jornada del Lunes 23 de septiembre el total fué de 4 personas. EL DÍA 24 NO ANOTO ENTIERROS. 

Se aprecia como el texto original fue modificado, corregido, (tiempo más tarde), se agregaron las S, General, Don, lápida, etc. 

Los humildes vecinos que lo llevaron, volvieron a sus casas, con la tranquilidad del que ha cumplido un deber humanitario. Habían dejado descansando en la paz de la tierra a un hombre bueno, a un extranjero sin familia, venido quién sabe de dónde! No sabían que habían enterrado al que no podía considerarse extranjero en ningún rincón de América, porque había luchado tanto por el futuro feliz de esta patria grande, que hoy hermana en una gran familia a los hombres que en ella nacieron y a los que vienen a ella, cumpliendo así uno de sus altos postulados.
Allí quedó, en la soledad del campo santo, una tumba más.
Allí quedaba lo físico, lo humano, lo terrenal; lo que es capaz de destruirse. Su obra inmensa, sus grandes ideales americanistas, su ejemplo de desinterés y justicia diluido en las partículas inmortales de su espíritu, seguirán viviendo mientras haya corazones orientales y almas americanas capaces de comprender la grandeza del varón esclarecido, que llegó al martirio en aras de postuladós redentores.

 

 

 

 


A los pocos días de acaecido el deceso, “El Paraguayo Independiente”, con fecha 28 de setiembre, le dedicó el siguiente artículo necrológico, cuyos datos son tomados del oficio ya citado, que Francia dirigió al comandante del puerto de Borbón, el 12 de mayo de 1821. 

Dice así: “El tiempo acreditó la firme resolución que había tomado de no volver al suelo donde vió la luz, cuando se' presentó en Candelaria perseguido por los suyos pidiendo un rincón en la República donde acabar sus días. Ha tenido para su regreso obligantes y repetidas invitaciones, tan luego como ha circulado en el exterior la noticia de que el Gobierno Consular establecido a la muerte del Dictador Francia, abrió las puertas de la república al comercio exterior y dejó expedito el regreso de todo extranjero, detenido por el sistema de aislamiento del régimen fenecido. Pero Artigas se ha excusado en todas ocasiones.
“Fué uno de los fundadores de la independencia del Estado Oriental, su patria. El General Artigas ha resistido con pocos recursos todo el poder de Buenos Aires y disputó la superioridad de las fuerzas del Brasil.
“Su ascendiente dominaba al indio charrúa, al peón de los estancieros, a los oficiales instruidos, a los elementos de la guerra.
“Derrotado en su último combate de Tacuarembó, y perseguido por uno de sus comandantes el caudillo Ramírez, a quien había dejado a guardar más de cuarenta mil pesos oro se alzó con estos dineros y con ellos sublevó y aumentó algunas tropas de gente armada... Pidió asilo al gobierno de la República, diciendo que si no se lo concedía irla, a meterse en los bosques. Su esperanza fué bien correspondida; él vino destituido de todo medio de auxilio y el gobierno le hizo dar una asistencia regular durante su residencia en el suprimido convento de las Mercedes y después lo hizo llevar a vivir a la villa de San Isidro de Curuguaty.
“En 1845, S. E. el Presidente de la República lo llamó a esta ciudad para proporcionarle mejor comodidad de la que podría disfrutar en aquel punto.
“El General Artigas no amaba las ciudades; aun en la vejez quería la libertad de los campos; en consecuencia fué acomodado en una chacra de la vecindad de esta capital, donde ha finalizado sus días el 23 del corriente, a los treinta años cumplidos de haber entrado en Asunción.
“Fué dado a la tierra en el cementerio de la Recoleta. Pueden sus amigos y parientes tener el consuelo de que nada le faltó, y de que sucumbió agobiado por el peso de noventa años porque es la muerte común. Séale la tierra leve".








 Para realizar y sostener la presente investigación hemos recurrido a este libro de la iglesia y a los Archivos generales de Asunción, el A.N.A al  Decreto sobre creación de un cementerio público en la Recoleta  y al documento Establecimiento del Cementerio General en la Recoleta. ambos de 1842.

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 Esta incertidumre sobre lo escrito, ya instalado fuertemente en los calendarios, estructuras y hasta en la memoria colectiva de generaciones, y lo que nos muestra la verdadera información recolectada de la época, no coinciden!, los rituales, eucaristía, rosario y otros rezos en la proximidad del ocaso hasta el día presente, estas prácticas de oración, permanecen hoy en día presentes en pleno siglo 21 en el Paraguay.

Me atreveria a firmar casi con certeza Don José realmente falleció el sabado 21 o el día domingo 22, velatorio mediante, el lunes 23 por la mañana partiò la carreta con bueyes recorriendo los casi 6 kilometros de la avda. Sacramento, camino boscoso y selvatico en su época... y que hasta hoy separan Yviray del Cementerio de la Recoleta.

1er ANUNCIO NECRÓLOGICO EN PARAGUAY

 Diario el Paraguayo Independiente, COPIA ORIGINAL
Primera publicación sobre el deceso de Artigas, fecha: 28.09.1850 

página 268 - El Paraguayo independiente

https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=uiug.30112117958162&seq=268 




4 MESES DESPUÉS DE LA MUERTE DE ARTIGAS EL "JORNAL DO COMÈRCIO" EN BRASIL HACÍA LO SUYO ANUNCIANDO EL DECESO EL DIA 13 ENERO DE 1851

(Fué gracias a esta publicación en Rio de Janeiro que en el Rio de la Plata se supo del deceso del General Artigas casi 5 meses despues!.

El periódico  "El Porvenir", en su edición del 5 de febrero de 1851 fue donde se tradujo y publicó la nota del Jornal do Comércio de Río de Janeiro (del 13 de enero), convirtiéndose en el primer diario uruguayo en informar formalmente a su población sobre la muerte de José Gervasio Artigas


 


Diseños de Artigas

Autor: Alfred Demersay, 1846-7, Histoire physique, économique et politique du Paraguay et des établissements des Jésuites, Volúmen Atlas ( full-page colored)
Paris, Librairie de L. Hachette et Cie, 1860-65. 

Busto:  Intendencia Municipal de Paysandù, Uruguay

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A las pruebas remitimos que además , Con Libertad Ni Ofendo ni Temo 

 


ARTIGAS EN 3D

https://p3d.in/POIcG



Dossier de Investigación Histórica: El Desmontaje del Bronce Artiguista

Dossier de Investigación Histórica

El Desmontaje del Bronce Artiguista: Radiografía Paleográfica, Legal, Catastral y Documental sobre la Muerte, Entierro y Repatriación de José Gervasio Artigas (1850–1856)

Introducción: El Desencanto de las Fuentes Primarias

La confrontación entre el relato escolar de bronce y la documentación primaria de archivo genera una ineludible sensación de desencanto historiográfico[cite: 1, 3]. Al auditar los registros manuscritos del siglo XIX, se descubre que la historia oficial sobre los últimos días, el sepelio y la repatriación de José Gervasio Artigas no fue más que una edificación mítica montada sobre el "copy-paste" acrítico de historiadores que jamás revisaron la legislación de cementerios ni las matrices de sacristía[cite: 1, 3].

Este dossier reúne y sistematiza las evidencias probatorias indispensables para desmontar la ficción de Estado[cite: 1, 2, 3]:

  • Mutilación Periodística (1850): La eliminación deliberada en la historiografía oriental de la primera nota necrológica, donde se testimoniaba la voluntad inalterable de Artigas de no regresar a la patria que lo persiguió[cite: 11].
  • Dinámica Registral de Sacristía (1850): La anotación en "papelitos sueltos", el desglose del folio de 6 adultos (4 enterrados el día 23, con Artigas en el último lugar) y el caso comparativo del soldado de la escolta presidencial[cite: 3].
  • El Enigma Catastral Desentrañado: La definición legal de "lance" en 1842 frente a la invención informal de "cauce", "fosa 26" y "tercer sepulcro" por los peones de excavación en 1855, y la absurda contradicción espacial que implicaría ubicar a un insolvente al fondo del cementerio junto a los protestantes[cite: 4, 15, 16].
  • La Cadena del Copy-Paste y el Caos del Tomo 39: El trayecto del mito inventado por Juan Zorrilla de San Martín (1916), heredado por Pedro Gaudiano en Artigas Católico (2000), e introducido a la fuerza en la Fe de Erratas y otros apuntes del Tomo 39 para tapar la versión real del "cura correntino" Bonifacio Segovia y la vecina Asunción García[cite: 1, 3, 10, 11].
  • La Doble Adulteración Documental: El contraste entre el interlineado realizado sobre el Libro Matriz de 1850 y la falsificación catastral del Documento N° 138 redactado en 1855 por Cornelio Contreras para la misión diplomática de Estanislao Vega[cite: 1, 2, 3, 5, 12].
  • Misión de Estanislao Vega y Exhumación Forense (1855): Transcripción del manuscrito autógrafo (Doc 1EXHU.jpg), los testimonios de Doña Amelia Lerena, la limpieza con el cortaplumas de nácar y el desentierro a ciegas a 1,20 m de profundidad en tierra directa (sin ataúd)[cite: 1, 2, 3, 6, 7, 17].
  • Agresión Química y Cuestionamientos de 1856: El baño corrosivo con cal viva y cloruro de cal por el Dr. Echeverría y la imposibilidad de garantizar científicamente la autenticidad de la osamenta en Montevideo[cite: 6, 7].

I. La Mutilación de la Noticia Necrológica (El Paraguayo Independiente, 28/09/1850)

El primer indicio de censura historiográfica aparece al cotejar la publicación original del periódico oficial paraguayo con la transcripción cercenada que se reimprimió en el Tomo 39 del Archivo Artigas (Documento N° 109)[cite: 9, 11].

RECORTE Y TRUNCAMIENTO EN LA PRENSA OFICIAL (28 DE SEPTIEMBRE DE 1850) ┌──────────────────────────────────────────┐ ┌──────────────────────────────────────────┐ │ TEXTO ORIGINAL COMPLETO (PRENSA 1850) │ │ TEXTO TRUNCADO EN TOMO 39 ARCHIVO ARTIGAS│ ├──────────────────────────────────────────┤ ├──────────────────────────────────────────┤ │ "El tiempo acreditó la firme resolución │ ───> │ OMITIDO / ELIMINADO EN DOC. N° 109 │ │ que había tomado de no volver al suelo │ │ (Mutilación de la voluntad explícita de │ │ donde vio la primera luz, cuando se │ │ exilio y del rechazo a sus perseguidores)│ │ presentó en Candelaria perseguido de los │ │ │ │ suyos, pidiendo un rincón..." │ │ │ ├──────────────────────────────────────────┤ ├──────────────────────────────────────────┤ │ "Ha tenido para su regreso obligantes, y │ ───> │ "Ha tenido para su regreso obligantes, y │ │ repetidas invitaciones..." │ │ repetidas invitaciones..." [Doc. N° 109] │ └──────────────────────────────────────────┘ └──────────────────────────────────────────┘

1. El Texto Íntegro de 1850

El periódico El Paraguayo Independiente (N° 96, sábado 28 de septiembre de 1850) abría el comentario fúnebre con las siguientes líneas[cite: 11]:

«El tiempo acreditó la firme resolución que había tomado de no volver al suelo donde vió la primera luz, cuando se presentó en Candelaria perseguido de los suyos, pidiendo un rincón en la República para acabar sus días. Ha tenido para su regreso obligantes, y repetidas invitaciones…»[cite: 11]

2. La Mutilación Historiográfica

En el Documento N° 109 del Tomo 39 del Archivo Artigas, se suprimió la oración inicial completa[cite: 11]. Se comenzó la cita directamente desde "Ha tenido para su regreso obligantes…"[cite: 11]. Esta amputación documental buscó ocultar dos verdades históricas: que Artigas mantuvo hasta la muerte la firme resolución de no regresar jamás y que ingresó al Paraguay "perseguido de los suyos"[cite: 11].

II. La Práctica Registral de Sacristía y el Caso del Soldado de la Escolta (1850)

1. "Papelitos Sueltos" y Pases en Limpio

En la Recoleta de 1850, los sacerdotes no asentaban los entierros de manera inmediata en el libro encuadernado[cite: 3]. El encargado anotaba los nombres y fechas en "papelitos sueltos de sacristía" a medida que los cuerpos ingresaban al depósito[cite: 3]. Posteriormente, el párroco tomaba el Libro Matriz y pasaba en limpio las partidas en bloques o tandas periódicas de trabajo[cite: 3].

2. Desglose Codicológico del Folio del 23 de Septiembre de 1850

El examen paleográfico directo de la hoja del 23 de septiembre de 1850 demuestra la siguiente estructura[cite: 3]:

  • Cambio de Mano Caligráfica: Las partidas del 22 de septiembre habían sido redactadas por un cura distinto en la jornada previa[cite: 3].
  • El Bloque del 23 de Septiembre: El presbítero Cornelio Contreras tomó el libro el día 23 para volcar los papelitos acumulados[cite: 3]. En esa sola hoja anotó a 6 adultos en total[cite: 3].
  • Distribución de Fechas: De esos 6 adultos registrados en la hoja, solo 4 corresponden al día 23 de septiembre[cite: 3].
  • La Posición de Artigas: El asiento de José Gervasio Artigas ocupa el cuarto y último lugar del grupo de fallecidos inhumados el 23 de septiembre[cite: 3].

3. El Caso Paralelo: El Soldado de la Escolta Presidencial

Para comprobar que no existió una marginación deliberada contra Artigas, sino que se aplicó la rutina habitual para las sepulturas ordinarias, el examen del folio anterior ofrece una prueba determinante[cite: 3]:

  • Entierro del 17 de Septiembre de 1850: Registra la inhumación de Juan Manuel Estanislao, consignado explícitamente como "soldado de la escolta del Excelentísimo Señor Presidente de la República"[cite: 3].
  • Igualdad de Trato: Pese a ser un militar en servicio activo en la misma propiedad de Trinidad donde residía Artigas, el soldado recibió idéntico tratamiento administrativo: sepultura ordinaria, sin cajón de madera y sin pompas eclesiásticas[cite: 3]. Ambos compartieron el mismo destino fúnebre en la fosa común de insolventes[cite: 3].

III. Desentrañando el Enigma Catastral: Lances, Cauces y la Absurda Contradicción Espacial

1. ¿Qué es un "Lance"? (El Término Legal de 1842)

En el Reglamento N° 19 de 1842 (Artículo 8), la palabra "lance" era una medida catastral formal[cite: 16]. Se refería a las franjas o hileras transversales del terreno, contadas en orden desde la entrada (portada) hacia el fondo (la Cruz del cementerio)[cite: 16]:

  • El "Primer Lance" (Gratuito): El Artículo 8 estipula que en el primer lance (a la derecha e izquierda de la portada) se daban gratuitamente los sepulcros para los pobres de solemnidad e insolventes[cite: 16].
  • El "2° Lance y Siguientes" (De Pago): El Artículo 12 disponía que para ser sepultado a partir del segundo lance se debía pagar obligatoriamente un arancel de 20 reales (2,5 pesos)[cite: 16].

2. Origen de "Cauce 26", "Lance 25" y "Tercer Sepulcro"

Ninguno de estos números ni términos existía en el Libro Matriz de 1850[cite: 1, 2, 3, 5, 12]. Aparecieron recién en agosto de 1855 durante las diligencias de exhumación[cite: 1, 2, 3, 5, 12]:

  • "Cauce": Es la jerga informal utilizada por los peones y sepultureros para referirse a la zanja o canalizo donde cavaban.
  • Improvisación de Coordenadas: Al cavar a ciegas en la fosa común en 1855, los trabajadores anotaron referencias al azar en sus minutas ("Cauce 26", "Lance 25" o "Tercer Sepulcro", contando tumbas a ojo desde un muro)[cite: 1, 2, 3, 5, 12].
  • Falsificación Diplomática (Documento N° 138): El cura Cornelio Contreras y el agente Estanislao Vega tomaron esta jerga de los peones y la volcaron por primera vez en la copia oficial expedida el 21 de agosto de 1855 (Doc. N° 138) para otorgarle una falsa apariencia de precisión catastral ante el gobierno uruguayo[cite: 1, 2, 3, 5, 12].

3. La Absurda Contradicción Espacial

Si Artigas hubiese sido enterrado en el "Lance 25 o Cauce 26", esa profundidad catastral lo situaría en el fondo del cementerio, pegado a la Cruz principal o al **Cementerio de Protestantes**[cite: 4, 16]. Esta afirmación plantea una imposibilidad insuperable[cite: 15, 16]:

CONTRADICCIÓN DE LA ZONIFICACIÓN EN LA RECOLETA (1842 VS. 1855) Entrada / Portada Fondo / La Cruz ┌──────────────────────┬──────────────────────────────────────────────┬────────────────────────┐ │ PRIMER LANCE │ 2° Lance al 24 │ LANCE 25 / CAUCE 26 │ │ (Insolventes / Gratis)│ (Sepulturas de Pago - 20 reales) │ (Al fondo/Protestantes)│ ├──────────────────────┼──────────────────────────────────────────────┼────────────────────────┤ │ UBICACIÓN REAL 1850: │ │ INVENTO DE 1855: │ │ Artigas (Sin cajón, │ │ Contradicción usada en │ │ papeleta de pobreza) │ │ la copia diplomática │ └──────────────────────┴──────────────────────────────────────────────┴────────────────────────┘
  • Estar sepultado en el Lance 25 o 26 requería permisos especiales y el pago de altas tarifas, algo incompatible con su registro legal de insolvente gratuito[cite: 15, 16].
  • Como el Libro Matriz de 1850 no poseía numeración alguna, resulta evidente que las cifras del Documento N° 138 fueron una invención redactada sobre la marcha en 1855[cite: 1, 3, 5].

IV. El Caos Historiográfico del Tomo 39: La Cadena del Copy-Paste (Zorrilla $\rightarrow$ Gaudiano $\rightarrow$ Tomo 39)

El Desorden y la Auto-Contradicción en el Tomo 39

El Tomo 39 del Archivo Artigas es el reflejo del caos historiográfico generado por el "copy-paste" acrítico[cite: 1, 3]. En su cuerpo principal se publicó la investigación de Pedro Lamy Dupuy (1913, Doc. N° 117), que incluía el testimonio real de la vecina de Trinidad, Asunción García, asegurando que el auxilio espiritual fue prestado por el "cura correntino" Bonifacio Segovia en un rancho humilde[cite: 11]. Sin embargo, al percatarse los compiladores de que habían omitido el mito oficial del "Poeta de la Patria", Juan Zorrilla de San Martín (1916), insertaron un parche en la Fe de Erratas y otros apuntes al final del volumen, agregando a Cornelio Contreras y Doña Juana Carrillo[cite: 10, 11]. ¡Esto hizo que el propio Tomo 39 contenga dos versiones opuestas de un hecho que jamás ocurrió![cite: 10, 11]

1. La Cadena de Transmisión del Mito

  1. Juan Zorrilla de San Martín (1916): En la segunda edición de La Epopeya de Artigas, inventó la narración de que la Primera Dama paraguaya, Doña Juana Carrillo de López, envió auxilios, ordenó erigir altares y dispuso que el párroco oficial, Cornelio Contreras, le administrara los sacramentos con pompa eclesiástica[cite: 1, 3, 10, 11].
  2. Pedro Gaudiano (2000): En su obra Artigas Católico, Gaudiano tomó la falacia construida por Zorrilla en 1916 y la carta tardía de Monseñor Bogarín (Doc. N° 107 bis) para sostener la tesis de una agonía cristiana protegida por el Estado paraguayo[cite: 1, 3, 10].
  3. Compiladores del Tomo 39: Tomaron los apuntes derivados de Zorrilla y Gaudiano para confeccionar la hoja de Fe de Erratas, intentando tapar la contradicción con el Documento N° 117 pero dejando al descubierto el artificio documental[cite: 10, 11].

V. La Doble Adulteración Documental (1850 vs. Documento N° 138 de 1855)

Para comprender cómo se fabricó la certidumbre jurídica de los restos, es necesario desglosar los dos niveles de intervención administrativa[cite: 1, 2, 3, 5, 12]:

[ TRANCRIPCIÓN PALEOGRÁFICA DEL TEXTO MATRIZ ORIGINAL (1850) ]

«En esta parroquia de Recoleta de la Capital a 23 de Septiembre de 1850, yo el Cura interino de ella, enterré en Sepultura ordinaria del Cementerio, el Cadáver de un Adulto llamado Jose de Artigas, extranjero, de esta feligresía. Doy fe. Cornelio Contreras.»[cite: 3]

Las Dos Etapas de la Adulteración

Nivel 1: Interlineado sobre el Libro Matriz (In Situ): Se apretaron entre las líneas originales las abreviaturas "Dr." y "Don", se intercaló al final ", General Dn. José Artigas. 1850" y se añadió una pequeña llamada manuscrita $(\text{^})$ con la frase "a quien llevaron a la lápida"[cite: 3]. Esto se hizo para intentar legitimar la existencia de la losa de cemento sembrada en 1855[cite: 3].

Nivel 2: Falsificación en el Documento N° 138 (Copia Diplomática de 1855): Como en la hoja física del libro de 1850 era imposible apretar más texto ni inventar coordenadas catastrales inexistentes, Contreras y Vega redactaron el Documento N° 138 (21 de agosto de 1855), donde volcaron por primera vez la jerga de los peones ("Cauce 26", "Lance 25", "Tercer Sepulcro")[cite: 1, 2, 3, 5, 12]. Este documento es doblemente falso: inventa datos catastrales que el libro matriz de 1850 jamás contuvo[cite: 1, 2, 3, 5, 12].

VI. Marco Legal de los Cementerios en Paraguay (Decretos de 1842)

El marco jurídico de la indigencia fúnebre de Artigas proviene de las leyes dictadas por Carlos Antonio López y Mariano Roque Alonso en 1842, compiladas en el Repertorio Nacional[cite: 14, 15, 16]:

  • Decreto N° 12 (30/05/1842): Funda el Cementerio General de la Recoleta[cite: 14, 16].
  • Decreto N° 18 (20/10/1842):** Prohíbe enterramientos en templos y regula el transporte fúnebre[cite: 15, 16].
  • Reglamento N° 19 (20/10/1842): Establece las secciones del camposanto y los aranceles de sepultura[cite: 16].
  • Instrucciones N° 20 (20/10/1842): Modela la operativa de los carros de muertos[cite: 16].

1. Obligatoriedad de la "Papeleta de Pobreza / Insolvencia"

El Decreto N° 18, Arts. 10 y 11, determina que el transporte y entierro gratuitos exigían indispensablemente que el cura párroco expidiera una "papeleta de pobreza" declarando que el occiso era "verdaderamente pobre" o "insolvente"[cite: 15, 16]. El encargado del carro entregaba un duplicado al administrador del cementerio[cite: 15, 16].

2. Refutación del Patrocinio Presidencial

El Reglamento N° 19, Artículo 24, indica que los cuerpos de insolventes "que no llevasen cajón se les pondrá sobre una banqueta de madera…"[cite: 16], confirmando que el Estado no costeaba ataúdes para entierros gratuitos[cite: 16].

Si la Primera Dama Juana Carrillo o Benigno López hubieran financiado el funeral, la tasa para sacarlo de la categoría de indigente era de escasos 20 reales[cite: 15, 16]. Para que Artigas fuera trasladado en la carreta pública y sepultado en el primer lance, el cura Contreras debió tramitar obligatoriamente la papeleta de insolvencia[cite: 3, 15, 16]. Es un contrasentido jurídico sostener que la familia presidencial apadrinó el entierro procesándolo mediante una declaración pública de pobreza[cite: 10, 11, 15, 16].

VII. La Misión de Estanislao Vega y el Manuscrito Auténtico de Exhumación (1855)

1. Paleografía del Manuscrito Autógrafo Marginal (Doc 1EXHU.jpg)

El 20 de agosto de 1855, el párroco Cornelio Contreras reabrió el Libro Matriz de la Recoleta y redactó al margen la nota autógrafa de exhumación por "Suprema orden" de Carlos Antonio López[cite: 1, 2, 17].

Nota
En esta parroquia de la Recoleta de la Capital a veinte de Agosto de mil ochocientos cincuenta y cinco, yo el cura interino de ella; en virtud de la Suprema orden del Excmo. Señor Presidente de la República, se exhumó el sepulcro del General finado Don José Artigas del Cementerio general: y se entregaron los huesos al Señor Doctor Don Estanislao Vega, agente confidencial del Excmo. Gob.no de la Rep.ca Oriental del Uruguay cerca de la Rep.ca del Paraguay de todo lo... certifico.

                                                Cornelio Contreras[cite: 17]

2. El Borrado Histórico de Estanislao Vega y la Limpieza con Cortaplumas

El manuscrito demuestra que el único receptor legal de la osamenta fue el Doctor Don Estanislao Vega, Decano del Superior Tribunal de Justicia de Montevideo y Agente Confidencial enviado por el presidente Venancio Flores[cite: 1, 2, 17]. La historiografía montevideana invisibilizó a Vega para atribuirle el mérito exclusivo de la repatriación al médico Joaquín Requena[cite: 1, 2, 3].

Los testimonios presenciales recopilados por Elisa A. Menéndez aportan detalles del acto[cite: 2]: Doña Amelia Lerena de Vega presenció la excavación y, tras el baño antiséptico administrado por el Dr. Luis Echeverría, raspó y limpió manualmente uno a uno los huesos utilizando un cortaplumas con mango de nácar[cite: 2]. Los restos se depositaron en una urna de chapa de hierro negra con pedestal, resguardada bajo dos candados, custodiada transitoriamente en la residencia presidencial paraguaya antes de su traslado fluvial en el vapor Uruguay[cite: 2, 6].

3. Inexistencia del Ataúd y la Lápida Sembrada

El expediente forense de 1855 certifica que a una profundidad de 1,20 metros ("vara y media"), los restos aparecieron en contacto directo con la tierra, sin rastros de madera o clavos[cite: 2, 3, 6, 7]. Esto desmiente la versión del ataúd financiado por los vecinos de Trinidad[cite: 2, 3].

Asimismo, las actas reconocen que la comitiva tuvo que cavar y tantear a ciegas la tierra hasta dar con el cuerpo[cite: 2, 3, 7, 8]. Si hubiese existido una losa fúnebre visible desde 1850, la excavación no habría sido a ciegas[cite: 2, 3]. La lápida con la leyenda "General D. José Artigas - 1850" fue confeccionada o sembrada durante las diligencias de 1855 para dotar de certeza jurídica a la repatriación de un esqueleto anónimo rescatado del sector de insolventes[cite: 2, 3, 5, 8].

VIII. Tratamiento Químico, Farsa Forense y las Exequias de 1856

1. La Agresión Química de los Restos

El Acta Oficial de Exhumación (Documento N° 137, 20 de agosto de 1855) detalla el procedimiento aplicado por el médico de la comitiva, Dr. Luis Echeverría[cite: 6, 7]: lavó los huesos sueltos con un baño de agua con cal viva, aplicó posteriormente dos baños de cloruro de cal y dispuso las piezas sobre tablas al aire libre durante tres horas para secarlas al sol antes de envolverlas en algodón[cite: 6, 7]. Este tratamiento químico provocó una severa descalcificación y deterioro orgánico de la osamenta[cite: 6].

2. Cuestionamiento de Autenticidad en las Exequias de 1856

Al arribar la urna a Montevideo en septiembre de 1855 y prepararse las exequias oficiales de 1856, la extrema alteración de los huesos provocó dudas en el ámbito médico y político[cite: 6, 7]. Los estudios de Elisa A. Menéndez y Margarita Carámbula de Barreiro (Las exequias del General José Artigas en 1856, Revista Histórica, Tomo XXVIII, 1957) confirman que la agresión por cloruro de cal, la falta de ataúd original y la ausencia de catastro eclesiástico en 1850 hicieron imposible garantizar científicamente que los restos repatriados correspondieran a Artigas y no a otro difunto de la fosa común[cite: 1, 2, 3, 6, 7].

IX. Cuadro Comparativo Integral de Distorsión Historiográfica

Eje Analítico Mito de Bronce Oficial (Río de la Plata) Evidencia Documental Real (Paraguay)
Prensa Fúnebre (1850) Mutilación del texto periodístico para ocultar la decisión de no regresar[cite: 11]. El Paraguayo Independiente atestigua su "firme resolución de no volver al suelo donde vio la primera luz"[cite: 11].
Estatus Parroquial Asentado con honores y rango militar desde el día del entierro[cite: 1, 3]. "Extranjero insolvente". Intervenido años después con tinta apretada[cite: 1, 3].
Rutina Registral Asiento directo e inmediato en el Libro Matriz[cite: 1, 3]. Anotado en "papelitos de sacristía". En la hoja de 6 adultos del día 23, Artigas es el 4° de los 4 sepultados ese día[cite: 3].
Caso Comparativo Trato preferencial otorgado por la familia López[cite: 10, 11]. Idéntico al soldado de la escolta Juan Manuel Estanislao (17/09/1850): sepultura ordinaria en fosa común[cite: 3].
Cadena del Mito Relato homogéneo transmitido por la Iglesia y el Estado[cite: 1, 3, 10]. Zorrilla (1916) $\rightarrow$ Gaudiano (2000, Artigas Católico) $\rightarrow$ Parche en la Fe de Erratas del Tomo 39 para tapar al "cura correntino"[cite: 1, 10, 11].
La Doble Adulteración Texto único y continuo conservado desde 1850[cite: 1, 3, 5]. Nivel 1: Interlineado en el libro de 1850. Nivel 2: Invención de "Cauce 26 / Lance 25" en el Doc. 138 expedido a Vega en 1855[cite: 1, 2, 3, 5, 12].
Ubicación Catastral "Fosa 26", "Lance 25" y "Tercer Sepulcro"[cite: 1, 2, 3, 5, 12]. Sin número en 1850. Inhumado en el "primer lance" (Entrada/Insolventes). Lance 25/26 es una contradicción espacial al fondo[cite: 1, 2, 3, 4, 16].
Contenedor Fúnebre Cajón de madera comprado mediante colecta vecinal[cite: 2, 3]. Inexistente. Restos hallados a 1,20 m en contacto directo con la tierra[cite: 2, 3, 6, 7].
Evidencia de Lápida Losa grabada visible en la superficie desde 1850[cite: 2, 3]. Siembra de 1855. La excavación a ciegas desmiente la presencia de piedra en 1850[cite: 2, 3, 5, 8].
Receptor (1855) Exclusividad atribuida al médico Joaquín Requena[cite: 1, 2, 3]. Doctor Don Estanislao Vega ("agente confidencial"), omitido del relato[cite: 1, 2, 3, 5, 8, 17].
Integridad Ósea (1856) Osamenta intacta recibida solemnemente[cite: 6, 7]. Corrosión por cal viva y cloruro de cal. Autenticidad cuestionada en exequias[cite: 6, 7].

Conclusión: El Derrumbe Definitivo del Bronce

El cotejo de las fuentes primarias demuestra que la historiografía oficial del Río de la Plata alteró la documentación administrativa para edificar un relato patriótico funcional al Estado[cite: 1, 3]. La "Fosa 26", el ataúd de la vecindad, la lápida prematura y el auxilio oficial de la familia presidencial constituyen elaboraciones posteriores nacidas del "copy-paste" historiográfico[cite: 1, 2, 3, 5, 8, 12].

Los manuscritos auténticos del Archivo Parroquial de la Recoleta, las leyes de cementerios de 1842 y la prensa de 1850 confirman la realidad histórica: José Gervasio Artigas falleció el 22 de septiembre de 1850 manteniendo la firme resolución de no regresar jamás a la patria que lo había perseguido, ingresó a la burocracia parroquial como extranjero insolvente mediante una papeleta de pobreza, fue trasladado en el carro municipal de desamparados y sepultado en tierra directa en la parcela de insolventes del primer lance de la Recoleta[cite: 1, 2, 3, 4, 11, 15, 16]. La exhumación de 1855, encabezada por Estanislao Vega y Amelia Lerena, fue luego revestida de adiciones paleográficas e invenciones catastrales (como el Doc. N° 138) para sostener el bronce patrio[cite: 1, 2, 3, 5, 17]. La documentación real devuelve al Karai Guazú su dimensión humana y su histórica austeridad[cite: 1, 3].

Fuentes Documentales y Bibliográficas Consultadas

  • Archivo Nacional de Asunción (ANA): Sección Historia, Vol. 251, N° 10 (Decreto N° 12 de 1842)[cite: 14]; Vol. 252, N° 3 (Decreto N° 18 de 1842)[cite: 15]; Vol. 250 (Memorias de Exhumación de 1855)[cite: 8].
  • Archivo Parroquial de la Recoleta (Asunción): Libro Matriz de Defunciones (23/09/1850)[cite: 1, 3]; Libro de Notas Marginales (20/08/1855, Doc 1EXHU.jpg)[cite: 1, 2, 5, 17].
  • Archivo General de la Nación (Montevideo): Archivo Artigas, Tomo 39, Documentos N° 107 bis, 108, 109, 117, 136, 137, 138 y Hoja de Fe de Erratas y otros apuntes[cite: 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12].
  • Imprenta de la República del Paraguay: El Paraguayo Independiente, N° 96 (28/09/1850)[cite: 9, 11]; Repertorio Nacional de 1842[cite: 16].
  • Investigaciones Históricas: Carámbula de Barreiro, M. (1957)[cite: 7]; Gaudiano, P. (2000, Artigas Católico)[cite: 1]; Lamy Dupuy, P. (1913)[cite: 1, 11]; Menéndez, E. A.[cite: 2]; Zorrilla de San Martín, J. (1916)[cite: 1, 3].

domingo, 20 de septiembre de 2026

20 de septiembre de 1840, Artigas preso trás la muerte del Dr. Francia

 

 Hoy se conmemora un año más del fallecimiento del Dr. Francia, (1840-2026), conocido como "El Supremo" o el"Karai Guazú" Compartimos el capítulo final del libro: "El dictador del Paraguay, doctor Gaspar Rodriguez de Francia".

 Como se observa en el manuscrito, el 20 de setiembre de 1840 cuando murió José Gaspar García y Rodríguez de Francia Velasco y Yegros, la nueva junta de gobierno ese mismo día dictó una siguiente orden por pedido del recien difunto y se le envió al comandante Juan Manuel Gauto en Curuguaty:

"ponga la persona del bandido José Artigas en seguras prisiones".Segun se dice en sólo dos días llegó la misiva a Curuguaty, en las crónicas de la época Artigas se encontraba arando su pequeña chacra,

Según se cuenta "seguras prisiones" fue interpretado por Gauto, que el presidio tenía que ser complementado con "una barra de grillos"… meses después el gobierno paraguayo ordenó su liberación…debemos ver, revisionar que tiempo paso detenido y buscar la orden de liberaciòn de los consules Mariano Roque Alonso y Carlos A.Lopez



 En 1923, el Teniente Coronel José Boglich, recupera y pública una obra escrita por el Ingeniero Coronel Franz Wisner von Morgenstern, la cual había aceptado realizar sobre pedido del Mariscal López en el año 1863. Se trataba de recopilar todos los antecedentes y datos relativos a Don José Gaspar Rodríguez de Francia. La minuciosa información de la misma detalla en su Capítulo XXVIII, el sumario del año 1840.


CAPITULO XXVII

SUMARIO: — 1840. — Las fuerzas físicas

«*el Dictador principian a decaer. — En

Junio de 1840, quema sus papeles y

esto ocasiona un principio de incendio

en su palacio. — A fines de Julio se

enferma y es atendido por su médico,

que lo era el boticario Don Vicente Estigarribia.

— El 30 de Agosto fué la

última salida a caballo del Dictador. —

Gravedad de su estado. — Sus últimos

momentos. — El fallecimiento se produ-

ce el 20 de Septiembre de 1840. —

Tenía 82 años. — Sus exequias. — El

P. Don Manuel Antonio Pérez pronun-

cia la oración fúnebre.

La permanencia del Dictador en el cuartel de Caballería duró unos meses y en los primeros días de

Enero de 1840 regresó a la ciudad.

A pesar de su avanzada edad y pequeñas dolen cias que lo molestaban, no declinaba su energía y con

el mismo espíritu atendía sus numerosas obligaciones que el mismo se había impuesto.

En Abril, volvió al cuartel de Caballería, a donde estuvo hasta Mayo, que regresó a la ciudad y sin el

mayor cuidado de sus dolencias, hacía sus paseos acaballo; pero no con tanta frecuencia como antes.

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Sin duda se empezaba a dar cuenta, que su organismo no podía continuar mucho tiempo y que se aproximaba su fin, pues en Junio empezó a destruir todos sus papeles por medio del fuego, hasta que un día casi se le incendió su escritorio y dormitorio y a no haber acudido con prontitud una guardia del próximo cuartel, se habría incendiado toda la casa.

A los dos días todos los desperfectos ocasionados por el fuego fueron compuestos.

En tino de sus paseos a caballo que hizo por la costa del rio, en los últimos días de Julio, le sorpren

dió un aiguacero y se le mojaron un poco los pies, de cuyo resultado le ocasionó un malestar y al llegar a su casa se puso en cama y mandó llamar a su médico, que lo era el boticario Don Juan Vicente Estigarribia, quien le suministró varios remedios que lo aliviaron, habiendo pasado la noche sin mayores molestias.

Al día siguiente, el médico le recomendó que guardara cama hasta que se le desapareciera la fatiga que

le molestaba; pero no tomó en cuenta esta indicación, y encontrándose algo mejor se levantó, habiéndole ordenado al médico que no se acordara con nadie que

estaba enfermo.

Empezó después a tener un poco más de cuidado ;no salía y se acostaba temprano, hasta el 30 de Agosto, que sintiéndose casi sin fatiga, mandó buscar su escolta y emprendió a la tarde su paseo habitual a caballo, pero no anduvo mucho, por que sin duda no se sintió bien, regresando a su casa. Esta ha sido la última salida que hizo el Dictador.

Continuó así con alternativa de sus males, sin desatender sus obligaciones desde su casa, hasta que el

18 de septiembre se reagravó bastante, quedándose en cama con mucha tos y fatiga, que no lo dejaba descansar.

El 19 muy tarde, lo mandó llamar al Comandante

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Don Basilio Ojeda, quien se presentó en el acto; pero no ha podido verlo por que ya había perdido el conocimiento, y en la madrugada del 20 entró en la agonía.

El médico convencido de la suma gravedad en que se encontraba el Dictador y que su estado no podía durar mucho, mandó llamar al Secretario Don Policarpo Patino, comunicándole lo que ocurría y tanto el médico, como el Secretario y un sirviente quedaron en la habitación hasta pasadas las 9 de la mañana, hora en la que se ha producido el deceso. En la tarde del mismo día, recién empezó a correr la voz que el Dictador había muerto; pero parte de la población de la Capital dudaba de la veracidad de tal noticia, hasta que el 21 se izó la bandera a media asta y las campanas de la Catedral que se encontraban sus

pendidas de unos palos (por que se había demolido el campanario a causa de amenazar peligro) anunciaron con sus lúgubres toques el fallecimiento del Supremo.

El cuerpo del Dictador fué puesto en la sala de la misma casa a donde los menos temerosos acudieron

a contemplarlo y las salvas de la Artillería en su honor duraron con intervalos hasta que después de un

imponente funeral, tuvo lugar el entierro al lado del altar mayor de la Iglesia de la Encarnación.

Los funerales se siguieron hasta el 20 de Octubre, día en que el Sacerdote Cordobés, Don Manuel Antonio» Pérez pronunció en la Iglesia de la Encarnación la oración fúnebre, cuyos fragmentos van a continuación:

" " No podía haber acontecido un suceso más triste que el que, con el mayor dolor nos reúne en este " templo, a celebrar las exequias del Excmo. Señor " Dictador Perpetuo del Paraguay, el ciudadano Don " José Gaspar Rodríguez de Francia. Desde los primeros días de su enfermedad entró el pueblo en gran- des temores viéndose amenazado de la pérdida de

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tan grande bien. Su edad avanzada y la malignidad de su dolencia hacían temer a unos el golpe que experimentamos, y que tanto nos aflige : la buena complexión de su temperamento y la sobriedad de su

vida, lisonjeaban las buenas esperanzas de otros de que no tendría tan fatal resultado. Discursos suge

ridos por el día 20 de Septiembre, el clamor de las campanas al día siguiente comunican la fatal noti

cia; este aviso aunque confuso en sí, pareció una voz articulada, pues al momento desde los confines de

la ciudad, corrían tumultuosamente las gentes, y todos se dirigían a la Casa de Gobierno y un llanto aseguraba que el Dictador había pagado el tributo im puesto!

. -En medio de las convulsiones de una revolución, mrando el Señor con benignidad al Paraguay, hesitó al Señor Don José Gaspar Rodríguez de Francia para que como salvador de la libertad de sus enemigos

:Clamaverunt ad Dominum qui suscitavit eis salvatorem et liberavit eos. Este era el Excmo. señor Dicta

dor, cuya muerte lloramos! Consideramos a este hombre prodigioso, elegido Dictador vitalicio, en estado de obrar sin dependencia temporal. Un entendimiento comprensivo y sublime, meditación reflexiva, resolución firme, secreto inviolable, entereza incorruptible y política consumada, forman el

carácter del personaje que el Paraguay :' eligiera para que estuviese a su frente en calidad de

'Dictador, depositando en él toda su confianza. Cuando yo lo considero en su retiro, se me presenta como aquellos astrónomos sabios en ,el observatorio, que tomando el telescopio político mira las

'revoluciones civiles para dirigir con acierto sus ope-

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raciones, obsérvese toda la circunstancia y puntos " intermedios del Estado que tenía que gobernar para " concurrir a necesidades. . . Tenía que formar un Estado nuevo y así era necesario que todo fuera ori- ginal.

" "¿Qué era el Paraguay cuando nuestro Dictador se " hizo cargo de su Gobierno7 El esqueleto de un gigante " que necesitaba de una mano maestra que lo vistiese " de carne, piel, color y le comunicase el impulso de " vida que corresponde a su dignidad. ¿Y quién otro " más a propósito que nuestro Dictador en los tiempos críticos y difíciles en que tenía que mandar, preservando a su pueblo de las calamidades que siguen a las revoluciones civiles?" ..

" " ¡Cuántas providencias tomó S. E. para mantener la paz en la República y ponerla en un estado

""respetable, respecto de los extraños! Abastecimientos de armas y formación de soldados ocupaba su primer atención

" La tranquilidad y seguridad de la República era " su primer cuidado; y así era necesario tomar provi- " dencias eficaces para conseguirlo. ¿Cuántos perjuicios no reciben los pueblos de los salteadores de ca- " minos? Violencias, estupros, robos y asesinatos, son " delitos familiares a esa mala gente: montañas inac- " cesibles y campaña de que abunda la República, les " aseguraban la impunidad. Nuestro Dictador descubrió el secreto de aterrarlos de tal modo, que des- " aparecieron, buscando la seguridad en la mundanza " de vida

" " Sin embargo, no temeré profanar el lugar santo que ocupo, aprobando máximas de sangre, contra la

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"" lenidad del Evangelio! No, el mismo Dios aprobó la " conducta de Salomón en las muertes de Adonis y " de Joan. Feliz hubiera sido el Gobierno de nuestro " Dictador, si la salvación pública no lo hubiese obligado a la ejecución de los perturbadores del orden! ." Quieta la república, se entregó S. E. a ex

"' ' purgar del Estado de otra clase de enemigos ; ¡ cuántos perjuicios no sufren los pueblos de los malos funcionarios administradores de los intereses públicos! " Imponen los magistrados alguna contribución para " costear los gastos que son necesarios al beneficio del " mismo público; nombran colectores y depositarios " de los caudales que se recaudan y deben entrar en " el Erario común. Descubre S. E. desfalcos y mal- " versaciones en estos administradores subalternos: " los obliga a reponer el capital en que fueron alcanzados, y toma enérgicas providencias para evitar en lo sucesivo tan gran mal.

" Basta con lo expuesto para probar que el " Excmo. Señor Dictador, cuya muerte lloramos, fué " el Salvador para libertar el pueblo paraguayo y asegurar su independencia.

" Y vos, pueblo paraguayo, que habéis dado una demos- " tración tan expresiva de nuestro dolor, por la muerte de nuestro Dictador! Sea éste el último día que " llevéis esos vestidos de luto! " " ¡Dios de las misericordias! ¡Te rendimos acciones de gracia por habernos concedido por espacio de 26 años un jefe que ha mantenido la tranquilidad "pública ! " Este acontecimiento nos estimula a recibir " con resignación la pérdida de tanto bien. Suplicá- moste le concedas el eterno descanso!...

¡Requiescat in pace!

Todas las reclamaciones presentadas en el Paraguay a los gobiernos que han sucedido al que concluyó el 20 de Septiembre de 1840, no fueron atendidas y bajo ningún principio fueron tomadas en consideración.



A los pocos meses de la muerte de la muerte del Dictador, el sacristán de la Iglesia, fué sorprendido encontrando una mañana abierto el sepulcro a donde se había sepultado al Dr. Francia, y desaparecidos de allí sus restos. De las averiguaciones practicadas por las autoridades no se ha podido saber quienes fueron los autores de tal hecho ; sin embargo, estos habían dejado un rastro que se perdía en la orilla del río Paraguay, a donde se supone con bastante fundamento que fueron arrojados al agua, pues en dicha orilla se encontraron vestigios que así lo comprobaron. Corrían al respecto en la Asunción en aquella época varias versiones: una de ellas, de que fueron mandados sacar los restos del Dictador con hombres pagados por la familia M . . , para ser hundidos en el río, en venganza de los fusilamientos de miembros de la misma familia, ordenados por el Dictador después de descubierta la última conspiración Yegros; otra versión era, que una familia hizo extraer los restos del sepulcro para quemarlos y arrojar sus cenizas al viento; y finalmente, que otra familia, de común acuerdo con su sacerdote, los sacaron para ocultarlos en otro lugar. De estas tres versiones, la más verosímil es la primera, pues los rastros encontrados en la costa del río, como se ha dicho ya, afirman que el cadáver del

Dictador fué arrojado al agua.

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El retrato del Dictador que figura al principio de esta obra, es copia fiel del que confeccionó a lápiz en Enero de 1824 Don Bernardino Villamayor, Secretario de Gobierno, cuyo original se encontraba en 1863 en poder del Mariscal Francisco Solano López.


 DOCUMENTOS ALUSIVOS EN EL A.N.A. PARA DESCARGAR


Título

Comunicaciones a los Comandantes de varios puntos de la República, de la muerte del Dictador Supremo José Gaspar Rodríguez de Francia. Actos de las Juntas, Congresos y Elecciones de Diputados y Presidente.

 AQUI

https://historia.archivonacional.gov.py/index.php/comunicaciones-los-comandantes-de-varios-puntos-de-la-republica-de-la-muerte-del-dictador-supremo-jose-gaspar-rodriguez-de-francia-actos-de-las-juntas-congresos-y-elecciones-de-diputados-y-presidente

Título

Instalación de Nuevo Gobierno por muerte del Dictador José Gaspar Rodríguez de Francia. 

AQUI

https://historia.archivonacional.gov.py/index.php/instalacion-de-nuevo-gobierno-por-muerte-del-dictador-jose-gaspare-rodriguez-de-francia

 





 


 


 

viernes, 18 de septiembre de 2026

1820 - 14 de septiembre - 2026 -Artigas llega a Asunción, hoy a 206 años


 

1820 - 14 de septiembre - 2026
-Artigas llega a Asunción-
Les presentamos en imagénes, (con documentos y diversas fuentes),  
el recorrido de Don José y su ejército desde el Paraná hasta la Capital madre de ciudades, Asunción.

 

Pueden clickear en las imàgenes para visualizarlas con mejor calidad

 









 

Francia anuncia de la llegada de Artigas: aqui https://lahuelladejoseartigas.blogspot.com/2024/05/efemerides-un-dia-como-hoy-hace-203.html

EN EL AÑO 2022 REALIZAMOS UNA TRANSMISION ESPECIAL DESDE EL CONVENTO DE LA MERCED!!, PUEDEN MIRARLA AQUI
 


 







 

Este 14 y 15 de septiembre del 2025 se conmemoraron 206 años de la llegada de Artigas a Asunciòn junto a su ejercito del protectorado el cual  pasaria en gran parte a establecerse en San Lorenzo del Campo Grande, Central, conformando en 1820 el campamento de Morenos llamado Laurelty, hoy llamada Comunidad Santo Rey. La ONU a traves de (Acnur) registra este hecho como el primer asilo político de América. Quien nos revela acerca de esta escolta personal que en gran parte es compuesta por familias lanceras de origen Africano, afrodescendientes he aborígenes  es Gaspar R. de Francia en 1821 mediante comunicacion con el comandante del fuerte Borbon,  El documento que enseña la lista exacta de personas puede que siga escondido entre los documentos de la nueva encuadernación en los archivos del A.N.A, de cualquier forma el historiador Español-Uruguayo Justo Maeso, en el año 1884 presenta su trabajo: El General Artigas Y Su Época, en el Tomo 2 pág.261 aparece por lo menos la primera referencia en papel conocida hasta el momento al narrar la llegada de Artigas al Paraguay. En 1930, Don Héctor Francisco Decoud, publica a través de la Editorial El Siglo Ilustrado, en Montevideo el Libro-Folleto el Campamento de Laurelty. El material rescata bibliográficamente esta historia, las tradiciones culturales del ayer de este contingente. Sin indiferencia , Decoud, contribuye en dicho aspecto, a que hoy en día podamos reconocer  identidades y origenes geográficos, como causa y consecuencias de las figuras, proceres Don José Gervasio Artigas y Gaspar Rodriguez de Francia, a ellos, la atribución de padres de esta humilde comunidad.
Decoud, 110 años después de la jornada inaugural, reconstruye los hechos citando los nombres de los primeros pobladores privilegiados, proporciona referencias fielmente obtenidas, documentación de la época y detalles precisos alojados hasta el presente en los archivos de la nación, como algunos otros transmitidos oralmente por generaciones. No podemos ni debemos dejar de comentar que en esto último que mencionamos, sin dudas recurre a la herencia de la memoria familiar, nacido el 8 de Julio de 1855, es bautizado por su padrino al ciudadano General Francisco Solano López Carrillo,(Mcal.) hijo de Don Carlos Antonio, y años más tarde se casa con Flora Ramona Adelina López, hija de Juana Inocencia López Carrillo, otra hija de Don Carlos. Recordemos que José Artigas residió sus últimos años en Yviray, propiedad de los Carrillo y López. Entre las personalidades de la familia, encontramos a José Segundo Decoud, hermano de Héctor F, politico de importancia nacional cual además contaba con muchísima información familiar y acerca de Artigas al cual llamaba de Don José. Siguiendo con la historia, no queremos olvidar otras personalidades que a lo largo de nuestra existencia han colaborado con la permanencia de la memoria viva, rescatamos el caso del profesor Dr. Hipólito Sánchez Quell, en su obra "Estructura y Función del Paraguay Colonial, La Revolución de la Independencia, Capítulo V, Asunción Colonial, ediciones 1944-47 y 1955. El poeta Iteño Manuel Verón De Astrada, que ya en 1953 publica "A José Artigas, madrugador de América", en el periódico uruguayo La Mañana, y el 6 de diciembre de 1957 en Montevideo, invitado por autoridades a través de la Asociación Patriótica del Uruguay realiza la lectura del épico poema "El tajo del Manora", elogiado y replicado en la Revista de dicha Institución, leído por los primeros ex alumnos de la Escuela Solar de Artigas en su viaje al Uruguay tiempo despues, el autor, inspirado en la memoria del caudillo y fiel a sus principios, narra en su obra de gran y bello contenido social, una descripción de los destinos geográficos del proscripto Artigas y sus últimos compañeros , y los dos caminos previamente ordenados y señalados por el Dr. Francia, tarea a cumplir por el capitán de Husares, el cual indicaba las siguientes terminales para los asilos, el Convento Grande de San José del Paraguay de la Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced, popularmente conocido como Convento de la Merced o Mercedes, y para su gente, lo que será el enclave exógeno, lotes en el territorio de la Villa de San Lorenzo del Ñu Guazú, Campo Grande. En la misma década de los 50, quien fuera ministro del Uruguay en Paraguay, Eduardo B. Gomez Castellá, escribe un ensayo inédito llamado "Curuguaty, este médico, politico y diplomático incursiono en la historia investigando y transcribiendo varios documentos del Archivo Nacional de Asunción, fragmentos de los mismos aparecen en la revista Cuadernos de Marcha del año 1990, 3* Época, N 54, entre los cuales aparece una libreta de apuntes del Subteniente Francisco Candia, (quién tenía la orden de ir en busca de Artigas y su gente), en la que da cuenta de la cantidad de personas que arriban junto a Artigas a la capital. En 1923, el Teniente Coronel José Boglich, recupera y pública una obra escrita por el Ingeniero y también multifacético Coronel Franz Wisner von Morgenstern, el cual este había aceptado sobre pedido del Mariscal López en el año 1863 recopilar todos los antecedentes y datos relativos a Don José Gaspar Rodriguez de Francia. La minuciosa información de la misma detalla en su Capitulo XVI, el sumario del año 1820, página 106, como se realizó el ingreso y distribución del contingente En 1964 otro escritor, abogado y politico uruguayo, el también historiador lidefonso Pereda Valdés, cita un articulo de Félix Cáceres de1864, quien a su vez cita al historiador paraguayo Juan Stefanich sobre la fundación de Laurelty por soldados negros del ejército artiguista. Mas actual, ya en 1984, en sus viñetas literarias, el escritor uruguayo Eduardo Galeano a través de "Memoria del Fuego II. Las caras y las máscaras", enseguida del también épico poema "Usted", en el que despide a Artigas al exilio, tras verlo alejarse al otro lado del Paraná, se refiere ya en el año 1821 al "Campamento Laurelty” al hablar de la llegada de los soldados Artigueños al Paraguay, nuestros antepasados, acompañados de San Baltazar, el rey negro, el más mago. Poco después del 2000 Nelson Caula, periodista investigador Uruguayo relata en su Obra Ñeemoñare 2 algunas de las entrevistas realizadas en nuestra comunidad. En el 2016 el amigo Oriental y Artiguista Roberto Schiappapietra, con motivo de celebrar el bicentenario en el 2020 nos propone rescatar de la Biblioteca Nacional del Uruguay, el material de Decoud , el Campamento Laurelty y va detrás de los documentos eclesiásticos de este contingente hasta el presente con motivo de re-lanzar en Paraguay a través de la fanpage de la Comundad Laurelty una versión ampliada del mismo material el cual ayuda a certificar quienes son los verdaderos descendientes del Ejercito del Gral Artigas. 
En junio de 2023, se realizo en el solar de Artigas  escuela del mismo nombre, un evento historico y de reparacion y reconocimiento a esta gente que conto con la presencia de sus descendientes principalmente de la sra Eduarda E.Pereira, de casi 101 años de vida, quien es la celadora, cuidadora del Santo Rey San Baltazar que ingresara con su bisabuelo y Artigas en 1820, santo que sigue vivo y reinando hasta el presente.Ademas, se enseñaron los ultimos hallazgos acerca de testimonios de este ejercito el cual manifiestan que salieron de costas del rio Uruguay antes de atravesar el Parana.
A todos ellos, y a todas las personas que de una forma u otra han realizado referencias sobre estos hechos y protagonistas, Gracias!



 

Árbol: Donato Pereira-Nolasco-Silverio-Hilaria-(en el presente, Delfina, Isabel, Armando, Estelvina y Fidel Ramón Ortiz Pereira)

 Árbol: Donato Pereira-Nolasco-Visitacion-Eduarda

Puedes descargar el libro el folleto El Campamento Laurelty aquí,
 
 
 
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