Ensayo histórico en el natalicio continental del hombre que eligió fundirse con la tierra de sus mayores.
El escudo invisible de la soberanía y la memoria de la tierra
Hoy, 19 de junio de 2026, al conmemorarse el 262.º aniversario del nacimiento de José Gervasio Artigas, la historia continental nos convoca a desmontar los relatos fragmentados del nacionalismo decimonónico. La historiografía tradicional ha insistido en encapsular al Protector de los Pueblos Libres en un rol estrictamente oriental, ignorando la densa red política, militar y genealógica que lo unía umbilicalmente al Paraguay.
Hay una señal providencial en su propio bautismo: el nombre proviene del santoral cristiano del 19 de junio, que conmemora a los mártires San Gervasio y San Protasio, hermanos gemelos de origen itálico que sufrieron el martirio en Milán. Pero hay otra marca del destino en su apellido: Artigas proviene etimológicamente del catalán/aragonés artiga, que significa literalmente tierra roturada, arada o labrada. Hay una profunda y hermosa ironía poética en el hombre cuyo nombre significaba "labrar la tierra" y que terminó sus días con la azada en la mano en el Paraguay profundo.
La "paraguayidad" de Artigas no fue el fruto fortuito de su repliegue en 1820. En el plano político, Artigas y el indómito Andrés Guasurarí —Andresito— constituyeron el verdadero muro de contención y el "aguante" militar de la región. Al absorber en el Litoral los embates combinados de las fuerzas lusitanas y los ejércitos centralistas porteños, las milicias artiguistas actuaron como un escudo real. Esta resistencia periférica permitió que la República del Paraguay, que carecía de armamento suficiente para sostener una guerra abierta en múltiples frentes (origen de las conocidas tensiones del Dr. Francia con las pretensiones de Rondeau), preservara su aislamiento estratégico y consolidara su independencia sin desgastar sus recursos.
Artigas encarna al gran defensor de la democracia y la soberanía americana. A diferencia de otras figuras prominentes como Simón Bolívar o José de San Martín, quienes terminaron sus días en el exilio europeo, o de rechazar la invitación formal de la administración del presidente James Monroe para refugiarse en los Estados Unidos, el Protector elegió fundirse con el suelo profundo de América. Decidió pasar sus últimas tres décadas de vida labrando la tierra paraguaya, conviviendo con sus comunidades y protegiendo a los más humildes. Su mando no emanaba solo de la interpretaciòn de las masas o de su carisma, sino de una "memoria de la sangre" que lo vinculaba con los fundadores y pilotos que trazaron el mapa de Sudamérica. Su "paraguayidad" no fue un accidente, sino el motor de su origen, y aquì se los voy a contar.
LA RED GENEALÓGICA TRICONTINENTAL Y LA CONEXIÓN INCAICA (LOS ESLABONES DEFINITIVOS)
Para sostener esta tesis desde el rigor científico, es indispensable analizar su árbol genealógico a través del principio del *ius sanguinis* (derecho de la sangre). Lejos de las suposiciones que vinculaban su estirpe con uniones dudosas de Juan de Salazar y Espinosa, las investigaciones modernas han blindado un tronco familiar incontestable. La clave de este linaje no proviene de su rama materna como erróneamente se repitió (su abuela materna fue María Rodríguez Camejo, a quien algunas fuentes citan como Rodríguez Arnal o de la Cruz) debido a confusiones documentales, variantes en los apellidos compuestos de la época o al segundo nombre de su esposo y el apellido (Pascual Arnal), sumado al uso de patronímicos tradicionales. El verdadero puente de oro americano es su abuela paterna: **Ignacia Javiera Carrasco y Melo-Coutiño**.A través de esta línea, la sangre de Artigas une los nodos imperiales y fundacionales más potentes de América del Sur, entrelazando en un solo cauce a los conquistadores del Paraguay, los dueños de los solares porteños y los fundadores de la Banda Oriental en una secuencia exacta de ocho eslabones:
* **La Unión en el Cusco (Siglo XVI):** El origen de este ramal se remonta al capitán español Pedro Álvarez Holguín de Ulloa, quien se une a la princesa inca Beatriz Túpac Yupanqui (hija del emperador Túpac Yupanqui). De ellos nace Constanza Holguín de Orellana.
* **El Linaje del Alto Perú:** Constanza Holguín de Orellana contrae matrimonio con el general Martín de Almendras y Ulloa. De esta unión nace Juana Holguín de Ulloa (Juana de Almendras).
* **Primer Eslabón (De Sevilla a la Madre de Ciudades):** En paralelo, **Antonio Gómez de Saravia** y su esposa Catalina de la Puerta, oriundos de Sevilla, arriban al Río de la Plata en la expedición del Adelantado Pedro de Mendoza en 1536. Tras el fracaso y posterior abandono del primer asentamiento de Buenos Aires, el gobernador Domingo Martínez de Irala los traslada a Asunción, erigiéndose en vecinos fundadores de la matriz paraguaya.
* **Segundo Eslabón (El "Mancebo de la Tierra" y el lote de Ana Díaz):** De aquel tronco nace en Asunción, en 1542, **Miguel Gómez de Saravia y de la Puerta**, un auténtico "mancebo de la tierra" que contrae matrimonio con Beatriz Luyz de Figueroa y Hernández de los Reyes. En 1580, Miguel desciende el río con Juan de Garay para la refundación de Buenos Aires, donde ejerce como Regidor de su Cabildo en los albores del 1600. Su vivienda se estableció en el estratégico lote N.º 7, lindando directamente con el de **Ana Díaz**, la primera mujer paraguaya fundadora de Buenos Aires.
* **Tercer Eslabón (La dote territorial y el nacimiento de Palermo):** La hija de este matrimonio, **María Isabel Gómez de Saravia**, se une en primeras nupcias al capitán italo-americano **Juan Domínguez de Palermo**. Es a través de este casamiento que el capitán de origen italiano recibe una inmensa dote territorial. Tras una separación legal y posteriores sucesiones ligadas al fallecimiento de los suegros, este patrimonio se amplió notablemente, consolidándose bajo su nombre las vastas tierras que constituyeron la base geográfica y el origen histórico del actual e icónico barrio de Palermo en Buenos Aires, un hito enteramente asunceno en su raíz. El conocimiento sobre la vecindad de Ana Díaz y la raíz de este territorio sobrevive gracias a los mapas coloniales y, de manera específica, al testamento de este eslabón.
* **Cuarto Eslabón (El cruce con la línea imperial del Perú):** Del matrimonio de Palermo nace **Juana Gómez de Saravia y de la Puerta**. El **24 de noviembre de 1611**, en Buenos Aires, Juana se enlaza con **Francisco de Melo-Coutiño y Holguín**. Francisco era hijo de Juana Holguín de Ulloa y del hidalgo luso-brasileño Juan de Melo-Coutiño (pobladores de la frontera rioplatense vinculados a los Donatarios de Espíritu Santo en Brasil). De este modo, la rama asuncena se conecta de forma directa con la realeza incaica y el Alto Perú.
* **Quinto Eslabón (El doble entronque, endogamia y la sangre de Juan de Salazar):** Del matrimonio Melo-Coutiño y Gómez de Saravia nace **Simón de Melo-Coutiño y Gómez de Saravia**. El **28 de enero de 1662**, en Buenos Aires, Simón contrae nupcias con **Juana de Melo Ribera de Linares** (o de Rivera). Este matrimonio representó un doble entronque (endogamia colonial) de la familia Melo-Coutiño. Estas uniones recurrentes entre parientes (Simón y Juana eran primos segundos) no eran casuales: constituían el mecanismo social y político de la élite hispano-criolla para preservar las encomiendas, las tierras, las jefecturas militares y el estatus en el eje Asunción-Buenos Aires. Este cruce fue el canal definitivo por el cual ingresa la sangre del capitán Juan de Salazar y Espinosa, fundador de Asunción en 1537. Juana era hija del capitán Antonio Hurtado de Melo-Coutiño y Ávila Salazar (nacido en Asunción en 1605, nieto de María de Ávila y Salazar y bisnieto de la unión de Isabel de Salazar con el conquistador Gervacio de Ávila) y de Leonor de Rivera y Linares. Esta rama arrastraba consigo el linaje paraguayo de los Hurtado de Mendoza y el linaje luso del hidalgo Antonio Hurtado de Melo, apodado "Raposo".
* **Sexto Eslabón (El camino fundacional a Montevideo):** De la unión de Simón y Juana nace **Leonor de Melo Coutiño y Ribera**, quien el **7 de marzo de 1681** sella el desplazamiento de la estirpe al contraer matrimonio con el capitán malagueño **Salvador Carrasco Fernández**. Ambos se trasladan a la Banda Oriental y se consolidan en el núcleo de las familias fundadoras civiles de Montevideo.
* **Séptimo Eslabón (Los Abuelos Paternos y la hegemonía de Montevideo):** Del matrimonio Carrasco-Melo nace en Buenos Aires **Ignacia Xaviera Carrasco y Melo**, quien viaja con sus padres y se casa en la nueva ciudad de San Felipe y Santiago con el aragonés **Juan Antonio Artigas Ordovás**. Como testimonio de su arraigo fundacional y de la densa red de poder que tejieron, Ignacia era hermana directa de María Martina Carrasco y Melo. Martina estaba casada con **Jorge Burgues Pozansa** (hidalgo nacido en Génova), reconocido históricamente como el primer habitante civil en asentarse en Montevideo. Esta red familiar dominaba el Cabildo, las primeras estancias orientales y controlaba resortes clave como las aguaterías. La proyección americana de esta red se evidencia en la hija de Martina y Jorge, Margarita Josefa Burgues Carrasco (prima hermana del padre de Artigas), quien contrajo matrimonio con **Melchor Colmán Notaro**, un paraguayo nacido un **6 de enero**. Los Colmán-Burgues administraban de manera directa los solares de la Ciudadela y sus alrededores, uniendo el control territorial con las dinámicas de la frontera.
* **Octavo Eslabón (Los Padres del Prócer):** Del matrimonio de Juan Antonio e Ignacia nace el capitán **Martín José Artigas Carrasco**, quien se une en matrimonio con **Francisca Antonia Arnal Rodríguez Camejo**.
* **El Natalicio Continental:** Fruto de este impecable y laberíntico cruce de linajes imperiales y fundacionales, el **19 de junio de 1764**, nace **JOSÉ GERVASIO ARTIGAS**, legítimo heredero material y espiritual de Asunción, Buenos Aires y Montevideo.
#### Una Paradoja Ganadera, Territorial e Imperial
A través de esta formidable red, Artigas hereda la ciencia de la frontera, la nobleza quechua de las panacas incaicas y la audacia de los fundadores de las tres capitales del Plata. No hay accidentes en su historia: cuando el Protector de los Pueblos Libres lideraba a los gauchos e indios en la campaña oriental, o cuando decidió pasar sus últimas tres décadas labrando la tierra paraguaya y conviviendo en guaraní con los *mboriahu*, no hacía más que responder a una mística de la sangre. El Paraguay no era para él una tierra de confinamiento; era, por derecho de herencia y descendencia, la casa de sus abuelos.
Una Paradoja Ganadera y Territorial
A través de esta conexión paraguaya, Artigas hereda la sangre de los fundadores y la nobleza quechua[cite: 2]. Pero además, emerge una asombrosa coincidencia histórica: a principios del siglo XVII, Hernandarias fue el primer gobernador criollo que introdujo formalmente el ganado vacuno en la Banda Oriental[cite: 2]. Siglo y medio después, su propio chozno-sobrino (sobrino en sexta generación), José Gervasio Artigas, lideraría a los gauchos, paisanos y blandengues orientales en esas mismas tierras ganaderas que su antepasado pobló[cite: 2].
Esta red asuncena se complementa por la línea paralela de Antonio Gómez de Saravia, vecino fundador de Asunción llegado en 1536 con Pedro de Mendoza, y su hijo Miguel Gómez de Saravia, "mancebo de la tierra" nacido en Asunción (1542) que descendió con Juan de Garay en 1580 para la refundación de Buenos Aires, donde ejerce como Regidor de su Cabildo en los albores del 1600[cite: 2]. El lote de Miguel (el N.º 7) lindaba de forma directa con el de Ana Díaz, la primera mujer paraguaya fundadora de Buenos Aires[cite: 2].
La dote territorial de esta rama, entregada como obsequio de bodas al casarse su hija, María Isabel Gómez de Saravia, con el capitán italo-americano Juan Domínguez de Palermo, constituyó la base del actual barrio de Palermo en Buenos Aires[cite: 2]. Tras una separación legal y posteriores sucesiones tras el fallecimiento de los suegros, el patrimonio se amplió notablemente, y el capitán de origen italiano retuvo y consolidó bajo su nombre las vastas tierras[cite: 2]. El conocimiento sobre la vecindad de Ana Díaz y la raíz de este icónico territorio, enteramente asuncena y fundacional, sobrevive históricamente gracias a los mapas coloniales y, de manera específica, al testamento de este eslabón[cite: 2].
La secuencia familiar continúa cuando Juana Gómez de Saravia y de la Puerta se enlaza con Francisco de Melo Coutiño y Holguín, elevando la estirpe a una escala imperial y continental al vincularla con los conquistadores de Espíritu Santo en Brasil y las redes de Potosí y Perú, donde se conecta con las panacas incaicas[cite: 2]. Luego, la línea de Simón de Melo Coutiño y Gómez de Saravia y Juana de Melo Ribera de Linares (asociada por tradiciones a la descendencia de Juan de Salazar y Espinosa) abre paso a Leonor de Melo Coutiño y Ribera, quien al casarse con el Capitán Salvador Carrasco Fernández sella el desplazamiento de la estirpe a Montevideo, donde su hija Ignacia Xaviera Carrasco (hermana de Martina Carrasco, casada con Jorge Burgues, el primer habitante civil) consolida una red que dominaba el Cabildo y las estancias de la nueva ciudad[cite: 2]. Para Artigas, el Paraguay era, por herencia material, la casa de sus abuelos[cite: 2].
II. El conocimiento arcano, el territorio y la lengua de la tierra
La Ciencia Náutica de Jácome Luyz de Paiva
La pericia técnica de la familia proviene de Jácome Luyz de Paiva, natural de Tavira y Piloto Mayor en la expedición de Pedro de Mendoza (1536). Como depositario de la ciencia náutica hispano-portuguesa, era el encargado de descifrar las corrientes de los ríos Paraná y Paraguay. Esta herencia se filtró en las generaciones: cuando Artigas dominaba el Litoral o disponía flotas defensivas fluviales, actuaba con la seguridad atávica de quien desciende de los hombres que mapearon las venas de agua del continente.
El Solar de Tacumbú
Los registros coloniales sitúan las tierras de los Figueroa y Paiva (antepasados directos de Artigas) en el solar de Tacumbú, Asunción. Al ser la atalaya natural sobre el río Paraguay, su posesión implicaba la jerarquía militar de defender el puerto y vigilar los accesos. Artigas poseía el estatus de "vecino feudatario" de Asunción por estricto derecho de sangre; su ida al Paraguay en 1820 fue el retorno físico a la tierra defendida por sus mayores.
La voz de la campaña: El amparo de los Mboriahu
Criado en la rigurosidad del campo y en constante contacto con las poblaciones nativas del Litoral, Artigas asimiló el guaraní como lengua viva y natural de comunicación. Este conocimiento no solo le permitió liderar a sus huestes, sino integrarse con fluidez en el Paraguay profundo. Su sensibilidad hacia la campaña, conviviendo con paisanos, indios y gauchos, lo convirtió en el protector de los *mboriahu* (los humildes), un lazo de empatía cultural que determinó su modo de vida en Curuguaty. El título de "Padre de los pobres" se traduce de manera directa en el alma de nuestra tierra como el protector de los *mboriahu*.
III. La evidencia documental cronológica del Archivo Artigas
El cruce entre la genealogía y la acción política y militar de la revolución se consolida de forma nítida en las actas de su Archivo[cite: 2]:
1. El Pacto de Sangre: El Rescate de Fulgencio Yegros (Enero de 1807)
Durante el combate del Buceo en las Invasiones Inglesas, el joven oficial paraguayo Fulgencio Yegros cae herido[cite: 2]. José Gervasio Artigas lo auxilia y lo rescata bajo fuego[cite: 2]. Historiadores como Wisner de Morgenstern y Julio César Chaves sugieren que este encuentro fue el reconocimiento instintivo de dos herederos de la Provincia Gigante, sellando una lealtad personalísima[cite: 2]. Como testimonio de gratitud, Yegros le compuso una canción patriótica al Protector; un himno de fraternidad por el cual, en 1819, varias personas fueron detenidas en una manifestación pública en Asunción por cantarla en desafío al centralismo, aludiendo a que "su tropa viene arreglada"[cite: 2].
2. Las Notas de Beneplácito y el Informe Laguardia (1811–1812)
- Oficio de la Junta de Asunción (7 de diciembre de 1811 - AA, Tomo VI, pág. 78): La Junta paraguaya (con las rúbricas de Yegros, Caballero y la pluma de un joven Francia) expresa su "sumo beneplácito" por la firmeza de Artigas tras el Armisticio de Octubre y le promete auxilios estatales (yerba, tabaco y armas), tratándolo con una deferencia familiar ausente en el trato con Buenos Aires[cite: 2].
- Carta de Artigas a la Junta de Asunción (3 de abril de 1812 - AA, Tomo VII, pág. 142): Escrita desde el Ayuí, Artigas agradece el apoyo logístico y califica los suministros paraguayos como "el testimonio más sagrado de nuestra unión"[cite: 2].
- Informes del Comisionado José de Laguardia (AA, Tomo VII): El oficial de la guardia paraguaya reporta a Asunción la franqueza del Protector, afirmando textualmente en sus actas oficiales que el jefe oriental se encuentra "animado de los mismos sentimientos que cualquier buen paraguayo", validando su identidad moral e ideológica con la causa asuncena[cite: 2].
3. El Blindaje Jurídico del Ingreso (Octubre de 1812 - Archivo Artigas, Tomo X, Doc. 506)
Un hallazgo documental de valor supremo desmitifica la idea de que Artigas entró a Paraguay desamparado o de forma improvisada en 1820[cite: 2]. En las actas del Tomo X (Documento N.º 506), que recopilan el oficio del gobernador de Corrientes Toribio de Luzuriaga y la declaración jurada de Fray Hipólito Soler del 26 de octubre de 1812, se constata el pacto formal establecido entre la Junta de Asunción y el Jefe de los Orientales a través de su enviado Gregorio Tadeo de la Cerda[cite: 2]. Ante la posibilidad de que Artigas se viera cercado por Buenos Aires, la Junta paraguaya —cuyo vocal Pedro Juan Caballero exhibió el trasunto original de esta resolución— resolvió formalmente admitirlo con sus fuerzas bajo dos condiciones estrictas[cite: 2]:
- Que sus tropas entrasen estrictamente desarmadas para resguardar la neutralidad de la provincia[cite: 2].
- Que a su persona se le reconocería y conservaría formalmente el rango de General[cite: 2].
Su entrada en 1820 no fue una transgresión fronteriza o un acto de caridad improvisado; fue la ejecución de una doctrina de Estado pactada y firmada en los papeles de 1812[cite: 2]. El Dr. Francia, como archivero minucioso de la Junta de la cual formó parte, aplicó a rajatabla la ley preexistente[cite: 2].
4. El Reconocimiento de la República (1813)
Al proclamarse la República del Paraguay en octubre de 1813 bajo el Consulado de Yegros y Francia, Artigas saluda el hito con júbilo[cite: 2]. Por su parte, los informes del capitán Francisco Javier Matiauda (AA, Tomo XIII, pág. 52) constatan que Artigas protegía el libre tránsito de los barcos comerciales paraguayos en el Paraná frente a las trabas porteñas, ordenando tratarlos como "ciudadanos de su propia jurisdicción"[cite: 2]. Frente al mito de que Artigas miraba a Montevideo como su centro político, la Villa de Purificación, a orillas del río Uruguay, era el corazón geográfico y estratégico desde donde irradiaba su ideal federal de los Pueblos Libres, funcionando como el eje de una Confederación de hecho de la cual Paraguay participaba mediante alianzas de principios[cite: 2].
5. El Amor en la Capital de los Pueblos Libres (1815)
En ese mismo entorno de la Villa de Purificación, el Protector contrae matrimonio con la paraguaya Melchora Cuenca (reconocida en el Diccionario de la Mujer Guaraní-Paraguaya)[cite: 2]. Este enlace terrenal consolidó de manera definitiva su ligazón afectiva y cultural con la matriz guaraní-paraguaya[cite: 2].
IV. El "Padre de los Pobres" ante el contraste con "El Supremo" (1824–1828)
A través del cruce con la obra de Julio César Chaves (biografía de José Gaspar Rodríguez de Francia), se constata el posterior nudo dramático entre la "Federación de los Pueblos" de Artigas y la "Razón de Estado" del Dictador Francia a partir de 1814[cite: 2]. Mientras Francia impone el enclaustramiento defensivo para salvaguardar la independencia paraguaya, respeta la estatura de Artigas como el único contrapeso válido contra el centralismo porteño[cite: 2]. El otorgamiento definitivo del asilo en 1820 honró los lazos familiares y el pacto de origen con la Madre de Ciudades[cite: 2].
Frente a la narrativa oficial porteña que pretendía presentar al Artigas de Curuguaty como un caudillo confinado, olvidado o violento, los médicos suizos Johann Rudolph Rengger y Marcelino Longchamps ofrecieron una mirada objetiva de su vida tras visitarlo en 1824[cite: 2]. En su obra (Ensayo histórico sobre la revolución del Paraguay), publicada originalmente en francés en 1827 y traducida hacia 1828, dejaron un testimonio directo y conmovedor[cite: 2]:
- La vida en el campo: Describieron a un Artigas plenamente integrado a la vida rural paraguaya, dedicado por entero a la labranza de la tierra con sus propias manos y viviendo con una austeridad franciscana, coherente con su apellido artiga[cite: 2].
- El conflicto de la caridad: El Protector recibía una asignación o salario económico por parte del Estado paraguayo[cite: 2]. Sin embargo, fiel a su espíritu protector de los mboriahu, su arraigada compasión lo llevaba a entregar la totalidad de su salario a los más necesitados de Curuguaty[cite: 2].
- La reacción del Dr. Francia: Al enterarse el Dictador Perpetuo de que los recursos estatales no eran utilizados para el sustento personal del General, sino que se diluían en obras de caridad comunitaria, ordenó retirarle la asignación[cite: 2]. Lejos de mermar su influencia o doblegarlo, este acto no hizo más que agigantar su leyenda mística y consolidar su estatus ante la población local, que lo consagró definitivamente en su memoria colectiva como el "Padre de los Pobres"[cite: 2].
V. El maestro de soberanía, el No al retorno y el obituario de 1850
Tras la muerte del Dr. Francia en 1840, los cónsules Carlos Antonio López y Mariano Roque Alonso liberaron a Artigas de su reclusión preventiva, dignificando su figura[cite: 2]. Bajo el amparo de la Ley de 1842, fue ratificado como connacional de la República, convirtiendo su estancia en el primer asilo de América reconocido por organismos internacionales como ACNUR[cite: 2].
El 7 de diciembre de 1841, el comandante de Curuguaty, Juan Manuel Gauto, eleva una comunicación al gobierno central[cite: 2]. Al ser consultado sobre la posibilidad de facilitarle pasaportes o recursos para regresar a Uruguay con honores y pensiones, la comunicación dirigida a Carlos Antonio López deja constancia de la firme y categórica respuesta del Protector[cite: 2]. El viejo león se negó rotundamente, manifestando su deseo inquebrantable de permanecer y morir en el Paraguay, la patria que lo había adoptado[cite: 2].
El punto culmen de esta integración ocurre cuando el Presidente Carlos Antonio López le extiende una invitación formal de alta relevancia estratégica el 21 de marzo de 1845: lo convoca a Asunción para hacerse cargo de la instrucción y organización como Instructor General del Ejército Paraguayo[cite: 2]. Debido a sus achaques y avanzada edad, el Protector declina el cargo operativo, pero la posta doctrinal e ideológica fue inmediata: quien asumió el comando y la instrucción militar con apenas 18 años fue un joven Francisco Solano López[cite: 2]. La íntima confianza entre Don Carlos Antonio y el viejo General selló un traspaso generacional de ideas; la firmeza soberana que nutrió las páginas de El Paraguayo Independiente germinó en esos diálogos fluviales de la quinta de Ibiray[cite: 2].
Fiel a esa voluntad, tras su fallecimiento el 23 de septiembre de 1850, el propio periódico oficial del Estado, El Paraguayo Independiente, en su edición del 28 de septiembre de 1850, publicó una sentida nota necrológica redactada bajo la influencia directa del Presidente Carlos Antonio López[cite: 2]. En ella se destacaba que el ilustre General pasó sus últimas décadas disfrutando de la sencillez republicana y la tranquilidad de los paisajes paraguayos, prefiriendo la azada y la labranza a las glorias efímeras de la guerra civil rioplatense[cite: 2].
VI. El criterio del Ius Sanguinis (Derecho de la sangre)
Si analizamos la figura de José Gervasio Artigas bajo el lente del derecho internacional tradicional y el principio del ius sanguinis (la ley de la consanguinidad, arraigada profundamente en las legislaciones europeas como la italiana o la española), la conclusión histórica es incontestable[cite: 2].
Mientras que el ius soli (derecho del suelo) pretende encasillarlo en los límites geográficos de Montevideo por el simple hecho de su nacimiento físico, la consanguinidad demuestra que su árbol genealógico completo es un río cuyas vertientes principales nacen directamente en la Provincia Gigante de las Indias, con Asunción como Madre de Ciudades[cite: 2]. Artigas pertenece a la matriz paraguaya por linaje fundacional, por la defensa del territorio de Tacumbú, por la palabra empeñada en el pacto de 1812 y por su propia elección de vida[cite: 2].
Como bien lo definió el historiador Washington Petit Muñoz, existe una profunda y hermosa ironía poética en el ocaso del Protector[cite: 2]. Sin ser plenamente consciente de la precisión exacta de sus papeles parroquiales, el viejo león oriental terminó su viaje en la misma "Madre de Ciudades" de donde, siglos antes, había partido la sangre imperial quechua de sus abuelas y el ímpetu fundacional de sus abuelos[cite: 2]. Artigas no murió en tierra extraña; murió en el hogar originario de su propio linaje americano[cite: 2]. Que este aniversario sirva para redescubrir al Protector no como un visitante ilustre, sino como un verdadero abuelo de nuestra propia patria[cite: 2].
Esquema del Árbol Genealógico Continental (1536–1764)
[EXPEDICIÓN ADELANTADO MENDOZA - 1536]
│
├──> Antonio Gómez de Saravia (Vecino Fundador de Asunción)[cite: 2]
│ └─> Miguel Gómez de Saravia (Nacido en Asunción, 1542 / Fundador de Bs. As. 1580)[cite: 2]
│ └─> Vecino de lote de Ana Díaz (Primera fundadora paraguaya)[cite: 2]
│
├──> Jácome Luyz de Paiva (Piloto Mayor 1536 - Ciencia Náutica / Solar de Tacumbú, Asunción)[cite: 2]
│
└──> [LÍNEA IMPERIAL Y CONTINENTAL][cite: 2]
Conexión con Donatarios de Espíritu Santo (Brasil) y Redes Mineras de Potosí (Perú)[cite: 2]
┌─> Entronque con el linaje de las Princesas Incas (Beatriz Túpac Yupanqui)[cite: 2]
▼
Melo Coutiño / Ribera (Pobladores de la frontera rioplatense)[cite: 2]
└─> Salvador Carrasco (Fundador Civil de Montevideo)[cite: 2]
└─> Ignacia Xaviera Carrasco y Melo (Casada con Juan Antonio Artigas)[cite: 2]
│
▼
Martín José Artigas Carrasco[cite: 2]
│
▼
JOSÉ GERVASIO ARTIGAS (1764-1850)[cite: 2]
[Heredero de Asunción, Buenos Aires y Montevideo / Hablante de Guaraní / Protector de los Mboriahu][cite: 2]

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