Bitacora Artigas
29 de abril de 1812. Artigas al Cabildo de Asunción. Saluda a la corporación y ofrece la fraternidad y el apoyo de los orientales.
Puesto a la frente de mis conciudadanos, tengo la honra de saludar a nombre de ellos a ese ilustre ayuntamiento. Entabladas ya relaciones de nuestra ventaja con el gobierno provisorio que rige a esa inmortal provincia y recibidas en obsequio efectivo de las muestras de su generosidad afectuosa, no pueden faltar los orientales a la obligación inviolable y al empeño sagrado que han contraído; ellos deben llenarla en toda su extensión manifestando su reconocimiento a todas las corporaciones del Paraguay. Usted, colocado a la cabeza de ese inmortal pueblo, tenga la dignación de admitir el presente de nuestros sentimientos. Animados sólo de la filantropía, si no son bastantes a retribuir el todo de los obsequios ni a manifestar el lleno de nuestra gratitud, son al menos los que están en nuestra posibilidad: Corazones fuertes, brazos esforzados, legiones de hombres decididos a ser libres es el entable que tengo el honor de ofrecer a la disposición de V.S.; su sangre, que marcó siempre la victoria, hoy se destina a rubricar los votos que proclaman. Sirva ella a la salud de esa provincia, corra en arroyos hasta producir los laureles que consoliden aquella. Usted sea seguro de la sinceridad de mis proposiciones, mientras yo me entrego a las dulzuras que ofrece la satisfacción lisonjera de hacérselas.
Dios guarde a usía muchos años. Cuartel general en el Salto Chico, Costa Occidental del Uruguay. 29 de abril de 1812. José Artigas.
(AA, VIII, N. 116, pp. 117-118)
Contestación del Cabildo a la nota del 23 de abril.
Respuesta al señor general don José de Artigas.
Indeleble de nuestros sentimientos será el gozo de que nos ha llenado el más que obsequioso oficio de V.S. de veinte y tres del último abril. No podía V.S. en consociación de esos héroes del Oriente hacernos oferta más cuantiosa, ni de más precio y estimación que la total entrega a nuestra disposición; regalo que el Sócrates estimó por el mayor que puede hacerse. En su retribución quedamos ligados a igual comportamiento inalterable por evento alguno, como la magnanimidad de V.S. y la generosidad de sus infatigables conciudadanos lo exigen.
El entable de relaciones con nuestro sabio gobierno (que nos indica) nos afianza hasta lo extremo la sinceridad de la oferta de V.S. y de su envidiable ejército, no obstante que no nos sirve de primera prueba de adhesión a la causa pública de esta provincia sino de ratificación de lo mismo en que nos dejó persuadido el primer oficio que dirigió V.S. a este superior gobierno que por nuestra mano se leyó al público, por quien fue recibido con toda la complacencia y ternura que cabe en unos pechos proclives a la mayor armonía, paz y concordia que la razón de humanidad dicta y en que influyen sin falencia los derechos de los pueblos libres. Si V.S. admite la exposición de nuestro recíproco afecto y palabra, recíbala por fiadora de nuestra verdad y trasciéndala en esos beneméritos e invencibles campeones de la libertad de que se componen las tropas del mando de V.S. Dios guarde a V.S. muchos años. Sala capitular de la Asunción y junio diez y ocho de mil ochocientos y doce. Juan José Montiel. Pedro Vicente Frasqueri. Anselmo Agüero. Carlos Isasi. Santiago Báez. José Mariano Valdovinos. Dionisio Cañiza. Señor general en jefe del ejército oriental.
(AA, VIII, N. 121, p. 122)

No hay comentarios:
Publicar un comentario