martes, 30 de diciembre de 2025

El gran traicionado.


 UN TEXTO DE CARLOS QUIJANO: El gran traicionado


Hace poco más de diez años, Pivel Devoto mostró, desde las páginas de MARCHA, en una dilatada y documentada serie de notas, como, a través del tiempo, había solucionado el juicio sobre la personalidad y la acción de Artigas. "De la leyenda negra al culto artiguista" se titulaban esas notas, que por desgracia detuvieron sus comentarios en 1880.


"Vencedor en el terreno ideológico -escribía Pivel- Artigas vio eclipsar su hegemonía política ante el reclamo de sus tenientes que con las provincias que acaudillaban, se creyeron en un grado de madurez reñida con el protectorado, al tiempo que los últimos hechos de armas en la resistencia contra la invasión portuguesa, señalaban el ocaso del poderío militar del jefe de los orientales".


"Desde ese momento, todos aquellos motivos de pasión personal y colectiva que la lucha había engendrado, servirían para nutrir los juicios de la 'leyenda negra artiguista'. La clase culta del Río de la Plata, que salvo excepciones, entró a la revolución de 1810, sin sospechar las alteraciones del orden social que ella traería, así como los otrora ricos hacendados de la campaña oriental que auspiciaron la gran protesta rural de 1811,a la que Artigas dio un contenido ideológico contrario a sus intereses, no perdonarían por largo tiempo al 'caudillo tumultuario' que al declarar a estos pueblos 'en el goce de sus derechos primitivos', los iniciara en la verdadera revolución, cuyas incontables manifestaciones anárquicas fueron desde entonces señaladas como sello característico de lo que se dio en llamar 'los tiempos de Artigas'.


Es hora de preguntarse si ese culto a que refiere con toda propiedad Pivel, no es un culto, de latría, si no lo es también, en muchos aspectos, externo, si, por último no es superfluo, en cuanto "se da por medio de cosas vanas e inútiles o dirigiéndolo a otros fines" que los verdaderos y auténticos.


La leyenda negra puede haber adquirido nuevas formas la que fue ponzoñosa calumnia puede haberse convertido en reverente homenaje, pero una y otro responden al mismo propósito: ocultarnos a Artigas, despojarnos de él, disimularnos su significación, ofrecernos una imagen desfigurada del héroe. La diatriba y la hagiografía conducirían a lo mismo, Y lo que no pudo aquélla, lo lograría ésta. Así nos parece. Traicionado en vida, Artigas sigue traicionado en la muerte. ¡Y qué traición!


Bien pocos, -si los hubo-, tuvieron en la patria, vieja, cabal medida de lo que Artigas fue y representó. La traición y la defección fueron la infatigable compañía de éste. Sombra y eco de su soledad. No pensamos al decirlo en la traición de las oligarquías porteñas, la de los Pueyrredón y los Tagle; no pensamos tampoco en las astucias alevosas de los caudillos del Protectorado ni en las de la diplomacia lusitana, sutil y corruptora. Pensamos en las que conoció y sufrió en su propia tierra que revistieron las más diversas formas. Uno de los episodios menos explorados de nuestra historia es el de la invasión portuguesa y aún menos explorado todavía -hechas las debidas excepciones, Pivel en primer término- son los años de la Cisplatina que, en realidad, se extienden desde la ocupación de Montevideo, el 17 hasta el 25.


¿Por qué ese vacío en nuestra historia? La Cisplatina, sin embargo, es un fruto y al tiempo una semilla. Anuda el paso de los hechos. Muestra la continuidad de una lucha que llega a nuestros días y ha de prolongarse en los futuros. La Cisplatina es el reclamo, primero y la gozosa aceptación después, de la invasión extranjera. Las fuerzas del "orden" estaban cansadas de la anarquía y los "anarquistas". De la tumultuaria irrupción de las masas. El héroe convocaba al sacrificio; el extranjero, ofrecía la sopa en el collar. Entre la libertad -aventura y riesgo- y la seguridad -sumisión y prebendas- la opción dc las llamadas clases dirigentes de entonces, fue la que debía ser.


¿Por que, -volvemos a preguntar-, la Cisplatina ha tenido tan pocos comentarios y comentaristas?


Admitamos que sea por pudor. Al respecto se nos permitirá intercalar el relato de un pequeño hecho. En 1852, apareció en Londres la segunda edición ampliada de un libro de Sir Woodbine Parish -Buenos Aires and the provinces of the Rio de la Plata- Woodbine Parish había sido cónsul general de Inglaterra en Buenos Aires desde 1824 hasta 1832 y su obra rebosa de datos de gran interés. Poco después de publicado el libro, lo tradujo al español, en Buenos Aires, Justo Macao, al mismo tiempo que muchos años más tarde habría de participar con fervor en la reivindicación de Artigas. El libro de Parish contenía muchos documentos hasta entonces desconocidos. Macao suprimió algunos, y para explicar la supresión dijo: "En el original inglés hay un documento firmado por el general Belgrano y el doctor Rivadavia, datado en Londres el 16 de mayo de 1815 y que precede a los anteriores por su fecha; pero su contenido es de tal carácter que me he permitido omitirlo en este apéndice. Esta omisión despoja a esta traducción española de un valioso agregado; pero en cambio ella será bien acogida por los corazones generosos que preferirán la privación de una estéril curiosidad al oprobio que pueda recaer sobre nombres y reputaciones que como el del primero son el más glorioso timbre de la hidalguía argentina"


Más de treinta años después, en 1885, al publicar su "Artigas", Macao volvió sobre el tema:


"En la obra en inglés de Sir Woodbine Parish 'Buenos Aires y las Provincias del Río de la Plata' que tradujimos y anotamos extensamente hace treinta y un años, de que hablábamos antes, se contenían en el apéndice algunos de los documentos que evidenciaban esas vergonzosas defecciones. Entre ellas se incluía la reverente petición y súplica dirigida a Carlos IV por Belgrano y Rivadavia y otros documentos relativos a negociaciones análogas. Por lay un sentimiento de dignidad y aun de candor juvenil, como argentinos y aún como una amarga decepción a que no queríamos resignarnos, ni en la que podíamos creer, esperando a mejores pruebas, nos decidimos a suprimir algunos de esos documentos, de cuya irrecusable autenticidad muy pronto despues nos cercioramos y ratificamos".


Ahora bien, en 1958 se reimprimió en Buenos Aires -colección El Pasado Argentino, Hachette- el libro de Woodbine Parish, en la traducción de Macao y con un prólogo de José Luis Busaníche. El documento a que refiere Macao continúa suprimido y a él no hace la menor mención el prologuista Busaniche. Más aún al pie de la página 564, aparece otra vez la nota explicativa de Macao. Un largo siglo ha pasado y no se quiere develar el misterio. Agregamos, aunque ya el detalle es nimio, que por azar poseemos la edición original de Woodbine Parish, fechada en 1852, y que el documento de la referencia, va de las páginas 386 a 392, a pesar de que la versión que de 61 se da es un resumen, según el propio Parish lo declara.


Admitamos, como antes decíamos, que las mutilaciones y vacíos de nuestra historia se hayan producido, como en el caso de Macao, por pudor. Puede que en otros casos las razones hayan sido distintas; pero no interesa ahora discutirlo ni tampoco averiguarlo. La historia sincera, como la quería Seignobos no puede incurrir en semejantes omisiones. Y escribir la historia con sinceridad, nos hará bien a todos. No hay otra manera de conocer, por nuestro pasado, nuestro destino. Y entonces las falsas glorias caerán y las auténticas resplandecerán mejor.


Desde que la invasión se inicia, la traición hasta entonces soterrada, aparece. Los años que van del 16 al 20, -hasta que Artigas se encierra en el Paraguay- son años de lucha sin pausa y de cruentas y repetidas derrotas y también de flaquezas, defecciones y renuencias.


El "frente interno" como hoy le llaman, sobre todo Montevideo, no marcha a compás con la desesperada y audaz resistencia de las tropas, sin armas ni cuadros, de Artigas. Mientras esos soldados instintivos se hacen matar, el procerato ciudadano conspira, intriga, suplica y acoge complaciente las proposiciones de la oligarquía porteña y de la Corte Imperial. Cualquier amo antes que los "anarquistas" de Artigas.


Buenos Aires está dispuesto a entregar la provincia. El procerato montevideano a vender su alma, para salvar bienes y tranquilidad, al diablo. Pero no es sólo en la ciudad donde la conspiración se incuba. También los jefes militares participan en ella. Portugal, que ha esperado su hora, recoge, entre. bendiciones, los frutos de esta doble y además estúpida traición.


Y son muchos los grandes hombres de nuestra historia, esos que hoy llenan el nomenclator de la ciudad, los que aparecen confundidos entre las sombras de la gran conjura.


En 1816, ya con la invasión en marcha, se produce la asonada del 3 de septiembre y el arresto de don Miguel Barreiro. Al frente de ella están, entre otros, Juan Ma. Pérez y Lucas Obes.


Pocos meses después, Juan J. Durán y Juan Francisco Giró delegados del Cabildo de Montevideo, ofrecen en bandeja la provincia oriental al gobierno de Pueyrredón, más que cómplice, fautor de la invasión. De ese Cabildo forman parte Juan de Medina, Felipe García, Agustín Estrada, Joaquín Suárez, que luego rescatará con dignidad este error o falta, Santiago Sierra, Lorenzo J. Pérez, Jerónimo Bianqui. Artigas rechaza la entrega y contesta a los diputados Durán y Giró, desde el Campo Volante de Santa Ana, el 26 de diciembre de 1816: "Por precisos que fuesen los momentos del conflicto, por plenos que hayan sido los poderes que V. S. revestía en su diputación, nunca debieron creerse bastantes a sellar los intereses de tantos pueblos sin su expreso consentimiento.


Yo mismo no bastaría á realizarlos sin este requisito, ¿y V. S. Con mano serena ha firmado el acta publicada por ese gobierno en 8 del presente? Es preciso ó suponer a V. S. extranjero en la historia de nuestros sucesos, o creerlo menos interesado en conservar lo sagrado de nuestros derechos, para suscribirse á unos pactos, que envilecen el mérito de nuestra justicia, y cubren de ignominia la sangre de sus defensores".


"El jefe de los orientales ha manifestado en todos tiempos que ama demasiado su patria, para sacrificar este rico patrimonio de los orientales al bajo precio de la necesidad. Por fortuna la presente no es tan extrema que pueda ligarnos a un tal compromiso. Tenga V. S. la bondad de repetirlo en mi nombre á ese gobierno y asegurarle mi poca satisfacción en la, liberalidad de sus ideas, con la mezquindad de sus sentimientos."


"En consecuencia V. S. ha cesado de su comisión, y si le place puede retirarse a Montevideo, allí podrán efectuarse las justificaciones competentes, y ojalá que los resultados de su comisión condigan á los de su conocida honradez."


En mayo del 17, los jefes y oficiales de las fuerzas sitiadoras de Montevideo, se pronuncian contra Rivera y exigen que el mando sea conferido a Thomas García de Zúñiga.


Algo más tarde Bauzá; entre cuyos oficiales se cuenta Oribe, abandona el sitio y se va con armas y bagajes, previo acuerdo con Lecor, a Buenos Aires.


Después de la derrota de Tacuarembó, cuando Artigas marcha a las provincias argentinas que aún le son fieles, en busca de refuerzos, Rivera desacata las órdenes de su jefe y licencia sus tropas, deserta y se rinde a los portugueses. El propio Eduardo Acevedo, acota al comentar la lucha con Ramírez: "Fue vencido pues Artigas, gracias a la escuadra, a las armas y a los soldados que el gobierno de Buenos Aires había puesto a la disposición de Ramírez en virtud de los convenios secretos del Pilar. Y fue vencido también, porque las divisiones orientales que habían escapado del desastre de Tacuarembó, en vez de cruzar el Uruguay, desacataron sus órdenes para entrar en transacciones con Lecor. Si esas fuerzas lo hubieran acompañado a Corrientes, es probable que la suerte de las armas le hubiese sido favorable y entonces las Provincias Unidas habrían decretado la guerra al Brasil, como complemento obligado del derrumbe de las autoridades que habían pactado la conquista de la Banda Oriental. De aquí seguramente la amarga reconvención que el coronel Cáceres pone en boca de Artigas. "que Rivera tenía la culpa del triunfo de los portugueses".


Mientras los soldados de Artigas mueren en los combates que se inician en Santa Ana y se cierran en Tacuarembó; mientras los jefes planean pronunciamientos o desertan, el Cabildo de Montevideo, eximio representante de la contrarrevolución y -¿por qué no?- de la antipatria, se avillana en zalemas y genuflexiones ante el invasor. Lo recibe bajo palio y aprovecha la protección de las armas portuguesas para denostar a Artigas. El 23 de enero de 1817, seis días después de la entrada de Lecor, el Cabildo declara por boca de su síndico, que "debe tener en vista el comprometimiento general de este vecindario con las tropas de Artigas, con Buenos Aires y principalmente con los españoles; y que S. E. debe entrever que en manos de cualquiera de éstos que el pueblo desgraciadamente cayera, sería una víctima infeliz de la venganza y llegarían al colmo de sus desdichas. Que a él le parecía que al Cabildo representante de los pueblos, tocaba agitar su engrandecimiento y que no había otro medio que el que pasaba a proponer, cual es (previa la debida licencia del señor Capitán de la Provincia) hacer una diputación a su Majestad Fidelísima el Rey nuestro señor, impetrándole su protección y suplicándole que tuviera la dignación de incorporar este territorio a los dominios de su corona". Firman el acta los cabildantes, Juan de Medina, Felipe García, Agustín Estrada, Lorenzo J. Pérez, Gerónimo Pie Bianqui y el secretario Francisco Solano Antuña.


A poco, el Cabildo designa a Larrañaga y a Bianqui diputados ante el rey don Juan VI, para reclamar y concertar la incorporación. "Solicitarán -dicen las instrucciones- con el mayor empeño que S. M. se digne incorporar a sus dominios del Brasil este territorio de la Banda Oriental del Río de la Plata". Estas instrucciones, además de los anteriores cabildantes, las firman el alcalde de ler. voto don Juan José Durán y el Defensor de Menores don Juan Fco. Giró, los mismos personajes que un año antes hablan ido a entregarle la provincia a Pueyrredón.

La traición iba a consumarse. En tanto Artigas se hunde para siempre en el Paraguay, Canelones, Maldonado y San José. también se declaran incorporados a la corona de Portugal y en 1821 se reune el Congreso Cisplatino. Forman parte de é1 los cabildantes de antes, los desertores de antes y el 18 de julio de 1821, reténgase la fecha, después de sesudos discursos de Bianqui, Llambí y Larrañaga, se vota por aclamación la incorporación a Portugal. "De este modo, acertó a decir, Bianqui, se libra a la Provincia de la más funesta de todas las esclavitudes que es la de la anarquía. Viviremos en orden bajo un poder respetable; seguirá nuestro comercio sostenido pór los progresos dé la pastura; los hacendados recogerán el fruto de los trabajos emprendidos en sus haciendas, para repararse de los pasados quebrantos y los hombres díscolos que se preparan a utilizar, el desorden y satisfacer sus resentimientos en la sangre de sus compatriotas se aplicarán al trabajo o tendrán que sufrir el rigor de las leyes; y en cualquier caso que prepare el tiempo, o el torrente irresistible de los sucesos, se hallará la provincia rica, despoblada y en estado de sostener el orden que es la base de la felicidad pública. De hecho nuestro país está en poder de las tropas portuguesas".


Deben repetirse los nombres de los que vetaron esa incorporación tanto más cuanto que un sospechoso y en el caso también piadoso, olvide, ha disimulado o disminuido la tremenda culpa.


Son éstos: Juan José Durán, Damaso A. Larrañaga, Thomas García de Zúñiga, Fructuoso Rivera, Loreto de Gomensoro, José Vicente Gallegos, Manuel Lago, Luis Pérez, Mateo Visillac, José de Alagón, Gerónimo Pío Bianqui, Romualdo Ximeno, Alejandro Chucarro, Manuel Antonio Sylba, Salvador García, Francisco Llambí.


Así cerró el drama. El drama de un hombre solo y de su auténtico e inmaduro pueblo, que va de pelea en pelea, mientras la intriga de los de afuera, unida a la fuerza, y la traición y la flaqueza de los de adentro lo empujan a la muerte.


Treinta años más había de vivir Artigas, en su largo viaje, sin quejas, al fondo de la noche. Treinta años de una grandeza impar. La calumnia no respetó su callada y, sin duda, angustiosa soledad.


Después vino tardíamente la hora de la reparación y en ella todas las voces confluyeron para ofrecernos la imagen depurada e ideal de un jefe, sin sangre, sin huesos y sin barro, de un tutelar patriarca colocado más allá del bien y del mal, del error y de la injusticia. Depurada imagen, vacía de vida. Depurada imagen que pertenece a la hagiografía.


Y bien, hay que rescatar hoy y siempre al auténtico Artigas, de la doble conspiración que es una sola: la de la calumnia y la del incienso. En lo más hondo de la tierra las dos corrientes que chocaron en un terrible remolino durante los años de la patria vieja, continúan su curso. El personaje tiene un inaudito valor humano pero además es la encarnación de la esperanza y el destino nacionales. Fue el suyo el drama de la soledad, que soportó, como héroe alguno fue capaz de soportar. Maestro así de vida, porque todas nuestras desazones e infortunios son ridículos y mezquinos frente a cuanto él, en obstinado silencio, padeció.


Encarnó la orientalidad. Mientras aliente un oriental, Artigas vivirá. Pero fue también y sobre todo, el heraldo y profeta de la revolución nacional, esa que aún espera el llamado de los tiempos para realizarse. Por serlo, los hombres de "orden", lo acosaron, lo traicionaron, lo calumniaron. Antes que los "anarquistas" de Artigas, la intervención extranjera. Antes que la revolución de esos "anarquistas" se propagara, la entrega al enemigo secular, preparada "inteligentemente", con gran abundancia de palabras, por los doctores de chistera y levita, genuflexos y cobardes, pedantes y miopes.


Ahora como ayer, ha de volverse hacia el Artigas auténtico -sangre, nervios, huesos, barro- para reiniciar la marcha y lanzarse al combate, contra los herederos del alma de aquellos que consumaron la gran traición, esa gran traición todavía victoriosa, que recurre a los mismos métodos, las mismas prácticas, los mismos argumentos y los mismos apoyos -cambian sólo las denominaciones- para derrotar otra vez al artiguismo.


Carlos Quijano. MARCHA, 19 de mayo de 1961.

sábado, 27 de diciembre de 2025

Carta de José Artigas, 27 de Diciembre de 1820

 


 

Don Josè Artigas llega con 56 años a la madre capital de ciudades. Se presentan muchas interrogantes referidas sobre las tres décadas de presencia del protector de los pueblos libres en Paraguay. Las fuentes son escasas y los y las historiadores no tienen otra opción que especular en torno a las mismas, a veces forzando pecar en conclusiones.
¿Cuáles son las certezas nos quedan entonces?
Momentos antes de partir a la villa San Isidro Labrador de Curuguaty en donde permanecería unos 25 años Don José se pronuncia ante el supremo Dr. Gaspar Rodriguez de Francia a través de una carta firmada por él desde el el Convento Grande de San José del Paraguay de la Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced, popularmente conocido como Convento de la Merced o Mercedes.
Bitácora:
-25 de diciembre de 1820, “Lista de ùtiles y enseres proveídos al General Artigas por el Dr. Francia”

“Habiéndose dispuesto que Dn. José Artigas pase a morar en la Villa de San Isidro: el Tesorero de Guerra le proveerá competentemente de los efectos que puedan ser útiles para su decente vestuario y ropa interior, presentando la nota de ellos con agregación de los que a su llegada se le suministraron para el mismo fin, unos y otros con expresión del costo que haya tenido su compra. “El Dictador Francia”,
“Relación del valor de los efectos que por Suprema orden del veinte y cinco de Diciembre de mil ochocientos veinte, que va inserta se ha comprado para vestuario y ropa interior de Don José Artigas, hallándose próximo a morar en la Villa de San Isidro; y de los que a su llegada a esta Capital se le suministraron para el mismo fin por Suprema orden verbal desde el diez y seis de Septiembre de dicho año; y son: (La lista es extensa, compartimos el resumén;
Sumadas ambas partidas dan la cantidad de cuatro cientos cincuenta y ocho pesos siete y un octavo reales fuertes.
ASUNCION ENERO 1* de 1821.
Firma la lista BERNARDINO VILLAMAYOR, (Secretario de la República del Paraguay)


Artigas agradeció estas demostraciones en una expresiva nota que dirigió a Francia, con fecha 27 de diciembre, antes de partir para Curuguaty, uno de cuyos párrafos dice asi: ... “En virtud, y como conozco ya debidamente que la generosidad suprema de V. S. se había empeñado en multiplicar los obsequios a mi persona, y favorecer a un individuo desnudo de todo mérito para con V. S. no queda por cierto un lugar a mi disimulo para omitir una demostración como la presente, que refiera a V. E. mis finos agradecimientos y avive el ansia de mis deseos con que cada momento anhelo conocer y tratar aquel bienhechor...”
Estas palabras plenas de sinceridad no tuvieron respuesta.

La vida del héroe, paladín de la libertad, encerrado en la celda de un convento, se deslizaba en una monotonía aterradora que no pasó inadvertida al prior, bajo^ cuya custodia se encontraba. En una de sus diarias visitas,  llevó inteligentemente la conversación sobre este punto y le preguntó si se encontraba bien allí; Artigas le manifestó), someramente, su deseo de vivir en un ambiente más de acuerdo con su vida de soldado.
Al día siguiente, el prior le comunicaba de parte del dictador su resolución de que en breve pasaría a morar en la villa de Curuguaty, pequeña población, situada en medio de un desierto selvático, a ochenta y cinco leguas de Asunción; lugar de destierro y confinamiento para sus presos políticos, que mantenía bajo la vigilancia de una comandancia militar. Francia la describe asi; “Aquí estuvo recluso hasta que hice venir al comandante de San Isidro de Curuguaty, con quien lo hice llevar a vivir en aquella villa, donde se halla con los dos criados o sirvientes que trajo, por ser aquel lugar remoto el de menos comunicación con el resto de la República. Allí le hago dar una asistencia regular, porque él vino destituido de todo auxilio” (Oficio del 12 de mayo, 1821).
Artigas, en su citada nota, “agradece la muy justa determinación de su destino y residencia, que tan gustosamente ha aceptado”; agrega: “El prior superior de este Convento me previno en esta forma hasta otra providencia”.
Esperaban la llegada del comandante de Curuguaty, a que hace referencia, para que lo condujera. Mientras, se efectuaban los preparativos de viaje, por el río hasta villa del Rosario; después se dispuso que lo realizara por tierra. “Lo hice salir de noche, escoltado por algunos húsares, y viajando siempre de noche llegó a su destino”. Ignoramos el día de la partida. Deducimos por las fechas de las notas que fué en los primeros días de enero de 1821. Allá, en la lejana villa, vejetaría veinticinco años de soledad selvática, completada más tarde con el olvido, la miseria, la cárcel, el engrillamiento.(a1)Nota: La carta primera del 27 la encuentran en el Libro de Ana Ribeiro, este fragmento es de quien las dio a conocer por primera vez, la maestra Elisa Menendez.

El día 6 de enero de 1821 era fecha del cumpleaños del Dictador, que llevaba como nombre, precisamente, el de Gaspar. Ese día Artigas al enviar su segunda carta, incurrió en el llamado -lapsus calami- de fecharla en el mes que
acababan de dejar atrás (diciembre), pero en el año que comenzaba (1821), de
tal forma que el encabezamiento reza: "República de la Asunción, Diciembre 6 de 1821, fecha futura en la que estaría partiendo a Curuguaty.
En ella le hablaba nuevamente de su acierto al pedirle protección: "tendré el
lauro de haber sabido elegir por mi seguro asilo la mejor y más buena parte", y reiteraba asimismo su agradecimiento hablando de su "veneración" y su "cariño', términos habituales en el lenguaje político, que por entonces se emparentaba con el amoroso. Aludía a la fecha ("en este día en su celebridad los aplausos") y le manifestaba que "la gratitud de sus habitantes y la mía, reiterará en los tiempos venideros, hasta la posteridad duplicados obsequios, y gloriosas enhorabuenas a la suprema persona de V.E. Confusa, abigarrada, reiterativa y obsecuente en su deseo de agradar es esta segunda carta. Razón por la cual varios historiadores han señalado que algún fraile sumiso al Dictador fue quien la redactó. Aun en ese caso, nada obligaba al Caudillo, o a lo que quedaba de él, a poner al pie de la carta su firma, sobre la que no cabe duda caligráfica alguna.(b2)
-Carta 6 de enero; (2da carta)
Dice la segunda carta:
Excelentísimo señor. No le queda a mi deseo gloria a que anhelar para alcanzar su mayor lustre y honra, que hallar la ocasión de complacer los supremos honores de V.E. cuando encuentra mi veneración el acierto de consagrar un fiel obsequio de una enhorabuena al esclarecido supremo nombre de V.E. cuyo raro mérito forma este día en su celebridad los aplausos, que unidos a los afectos de una Nación ilustre, aclaman su virtud y heroicidad. Esta noble emulación, este empleo feliz del espíritu de los Ciudadanos, que oficiosos al decoro de su defensa de su jefe encarecen con el gusto su felicidad, empeña desde luego mis reconocimientos a tributara V.E. junto con mi enhorabuena las señales más expresivas de mi cariño; no menos que las demostraciones de mis deseos, con que aspiro logre la prosperidad aún mayores triunfos, en conservar la suprema Entereza de V.E. por dilatadas edades, para que se colmen de dicha las justas esperanzas de esta República, con la seguridad de su independencia y libertad amables, y logre poner en la suprema mano y poder de V.E. a salvo su felicidad de la injusta enemiga dominación y servidumbre: Y siendo por este ejemplo en lo sucesivo, como lo es al presente aplaudido de ésta y las demás Naciones, la gratitud de sus habitantes y la mía, reiterará en los tiempos venideros, hasta la posteridad duplicados obsequios, y gloriosas enhorabuenas a la suprema persona de V.E. como otros tantos laureles, que debe ofrecerle, y dedicarle en su desempeño una fidelidad reconocida. Y aunque los deberes de tan justas insinuaciones prometen al deseo en la suprema aceptación de V.E. un buen éxito, con toda mi confianza tan poca digna de igual suerte, teme acaso no ajustarse debidamente a la suprema moderación de V.E. No obstante acogiéndose mi rendimiento a la protección suprema de V.E. siempre lleva asegurado el acierto y felicidad, bajo el supuesto que en cualquiera fortuna tendré el lauro de haber sabido elegir por mi seguro asilo la mejor y más buena parte, tributando este obsequio a la nobleza suprema de la persona y prendas de V.E. cuya vida y aciertos prospere el cielo cuanto desea su más rendido afecto que B.A.V.E.L.M. (Besa a V.E. La Mano). República de la Asunción y Diciembre 6 de 1821- José Artigas.(c3)

Estaba dirigida al "Excelentísimo Señor Dictador Don José Gaspar de Francia, Dictador Supremo de esta República del Paraguay". Aunque sólo hubiera puesto su firma en la redacción de un fraile obsecuente', esta segunda carta hablaba de una certeza (haber conseguido "un seguro asilo") y un sentimiento (estar agradecido por ello) existentes en el Caudillo. Se apegaba a la vida y valoraba conservarla. No se rebelaba buscando la muerte, como tampoco la había buscado frente a Ramírez. Un animal acorralado busca desesperadamente sobrevivir y eso era lo que él había hecho hasta llegar a las puertas del Paraguay. Ahora hacía lo mismo, pero bajo la forma de la mansa aceptación de las órdenes del Dictador. La falta de respuesta a su pedido de verlo, la inminencia de su salida hacia Curuguaty, pautaban su final como "Caudillo', porque ya no representaba fuerza alguna. Agradecer y saludar al Dictador en el día de su cumpleaños era una manera de decir que había aceptado eso.(b2)


Artigas  se retiró por la noche en Asunción de la misma forma que ingreso. Al decir del prior del Monasterio, el dictador mandó a uno de sus ayudantes a llamar al Comandante de Curuguaty, que se presentó a los siete días.
Esa misma noche de su llegada un ayudante del Dictador fue a llamar a Artigas y, cuando éste estuvo en la puerta de calle, aquel le ordenó montara a caballo y lo acompañase al Comandante de Curuguaty que con diez hombres lo aguardaba, Artigas montó a caballo y colocándose a su lado el comandante, le dijo: "marchemos", y continuaron adelante, seguido de los diez hombres. (d4)


No se sabe si sus 2 asistentes lanceros viajaron esa misma noche o tiempo después. El libro de caja de hacienda de enero de 1821 consta de un remito de dinero al comandante de la Vila de 515 pesos para las mesadas de Don José, Se puede encontrar en los archivos del A.N.A, un documento llamado Inventario de los útiles de la comandancia de San Isidro Labrador de Curuguaty al hacerse cargo Juan Manuel Gauto en el año 1836, en dónde se publica el libro de mesadas de varios años.


Como mencionábamos al principio, es sabido que es muy escaza la información sobre Artigas en lapso de los 30 años, si bien en lo que refiere a cartas, como el caso de estas, en dónde utilizando un amanuense solo firmaría, al igual las del comandante Gauto en 1841-42, se encuentran como copias y originales de correspondencias oficial entre Uruguay y Paraguay o informes militares y comunicación con el General , el resto son ajenas a él pero sobre él como la  carta de informe a Rivera sobre la labor de Artigas, o menciones de Rengger y Longchamp,  Robertson, Bonpland, o las visitas que recibiera en Yvyray. Su última carta o palabras entendemos será la de rechazo al puesto de comandante de las milicias Paraguayas por el año de 1845 seguido de su traslado a la capital. Otras noticias también las encontramos en el mismo año de 1821, en los archivos del A.NA, trata de un sumario al Teniente Cura Venancio Toubé sobre excesos practicados por este, en el cual durante el ems de agosto, precisamente días 8 y 9 Artigas estaría celebrando con los vecinos las festividad de la virgen del monte Carmelo, en la página 8 hace mención al general llamándolo de “ El Americano”, no puedo dejar de pensar en el cura Cornelio Contreras que al enterrarlo el 23 de septiembre por la mañana lo llamo de extranjero.(americano o tupamaro en aquellos tiempos se utilizaba despectivamente)

Ningún historiador ha podido afirmar que Artigas haya escrito ni recibido una carta durante los 25 años de su permanencia en el lugar…el correo no existía en el país durante la autocracia de Francia. Es de suponer que cuando volvió a establecerse, en las postrimerías de su vida, la falta de comunicación entre él y los que le fueron queridos, mezclada con el tiempo y la distancia, habían levantado una muralla. (a1)

Con respecto a esto último, con motivos de celebrarse el bicentenario de Artigas en el Paraguay, la Academia Paraguaya de la Historia organizo una conferencia a través de las redes sociales en el mes de septiembre del 2020, en la misma, la presidenta de la academia, la historiadora Mary Monte revela el hallazgo o el conocimiento una serie de cartas, una docena en total escritas entre Gaspar Rodriguez de Francia y  José Artigas las cuales son parte de una comunicación entre ellos acerca del campo etc., entre los años 1823 y 1835 las cuales estarían en parte en el museo Mitre de Buenos Aires, archivo histórico, y las otras en el anuario del Dr. Francia realizado por Alfredo Viola.
Inexplicablemente ciertas, ojalá salgan a la luz pronto.

A1: Elisa Menéndez - Artigas defensor de la democracia
B2: Ana Ribeiro - El caudillo y el dictador
C3: Biblioteca Herib Campos Cervera, Centro Paraguayo Japonés
D4: Héctor Francisco Decoud - El Campamento de Laurelty

Nota: las cartas manuscritas publicadas en este blog como imagenes son de Artigas a manera de ejemplos, en las mismas relata los esfuerzos realizados para liberar a su pueblo del dominio español.



 

jueves, 18 de diciembre de 2025

Solar Curuguateño de Artigas en Google maps

 Gracias a la tecnología, hoy podemos ver y recorrer las inmediaciones del lugar al cual se reconoce como Solar de Artigas en la Villa de San Isidro labrador de Curuguaty. Enlace para visualizar aquí: https://maps.app.goo.gl/k93pEFpoLZNATNUf9?g_st=ac



domingo, 30 de noviembre de 2025

30N Comandante Andrés Guasurari, ANDRÉSITO

 



 Cada 30 de noviembre, Misiones despierta con el nombre de Andrés Guacurarí y Artigas latiendo en la tierra colorada.
Es el día de su nacimiento, el Día Nacional del Mate, la fecha pastoral de San Andrés y también el Día de la Bandera de Misiones, esa bandera que lleva sus colores porque fue él quien le dio nombre, sentido y destino.

“Andresito”: hijo del río, del monte y del pueblo guaraní; líder que no gobernó desde un escritorio, sino desde el corazón de la gente. Ahijado de Artigas, compañero de luchas y espíritu rebelde, supo defender estas tierras con una mezcla de ternura y fuego, de justicia y coraje.

La ley que el 17 de diciembre de 2014 declaró el 30 de noviembre como Día Nacional del Mate también le rinde homenaje. A ese mate cuya historia nace en estas Misiones, cuando los jesuitas encontraron en la yerba silvestre un remedio, una comunidad y un símbolo que hoy es raíz compartida.
Y no es casual: el mate une, sostiene, convoca… del mismo modo que Andresito reunió pueblos enteros bajo la promesa de una vida digna.

Pero si algo sostiene el hilo de esta historia —más allá del rito, la bandera y la memoria— es el ideario que Artigas y Andresito compartieron, ese sueño de libertad profunda que no era consigna, sino destino. En una misiva escrita con afecto franco y claridad política, Artigas le dio a su ahijado una frase que aún ilumina nuestro tiempo:

“Seamos libres y seremos felices.
Así, exhórtelos usted continuamente a sus paisanos para que no se dejen engañar y propendan a sostener el triunfo de su libertad.”

En esas palabras vibra la razón de su lucha.
Allí se enuncia el espíritu del proyecto federal artiguista:
la felicidad del pueblo guaraní como fruto de su libertad, su autonomía y su gobierno propio.
No era una revolución abstracta: era un pacto de dignidad entre un pueblo y sus líderes.

Andresito es un regreso permanente.
Vuelve en cada bandera misionera que se despliega al viento.
Vuelve en cada gesto de hermandad.
Vuelve en cada lucha por la identidad que él defendió con su vida y su palabra.
Vuelve en esa promesa sencilla y enorme: que un pueblo libre es, también, un pueblo feliz.

En su historia caminan silenciosamente dos mujeres nacidas un 6 de enero —Melchora Cuenca y Melchora Caburú— compañeras de Artigas y de Andresito, guardianas del tiempo en que esta tierra se forjó desde la resistencia y desde el afecto.

Hoy Misiones honra a su hijo más profundo.
Y con Misiones, lo honra también la región entera: las Misiones históricas, el Litoral, la Banda Oriental y la Liga de los Pueblos Libres, aquel territorio rebelde y luminoso que soñó con una Patria Grande justa, autónoma y solidaria.

Que este 30 de noviembre siga siendo ese instante en que la memoria florece, en que el mate se vuelve ceremonia, la bandera se vuelve abrazo y la libertad vuelve a ser horizonte.

Porque mientras una mano levante el rojo, azul y blanco…
mientras un mate circule entre amigos…
mientras un pueblo defienda su dignidad…
Andresito sigue vivo.

https://youtu.be/MEB2hdsiNoA?si=VtH_ya2w9E_9a_aH

Andresito

Para la historia oficial
fuiste siempre un bandolero,
General improvisado
de un ejército harapiento;
profanador de costumbres,
de apellidos y abolengos;
usurpador de la tierra,
vengador de tus abuelos...
Para nosotros, en cambio,
tu nombre seguirá siendo
la sagrada rebeldía
de una dignidad sin precio,
que se aguanta la pobreza
y sobrevive al saqueo...
Hijo fiel de tus mayores,
peleando por tus derechos...!
II - Parte

Aquí donde no hace mucho
vivíamos compartiendo
la comida y la plegaria,
la música y el festejo...
ahora estamos enfrentados
entre hermanos, casi en cueros;
una vez más invadidos
y apenas sobreviviendo...
General Guacurarí,
que llegás montado en pelo,
tu sombra pasa y nos libra
de las coyundas del miedo...
Con sólo decir tu nombre
vuelve a soñar nuestro pueblo,
resucita la esperanza
y nos juntamos de nuevo...!
Estribillo
Che Comandante Andresito,
montonero guaraní,
según sea el invasor,
sos aguara o jabalí...
Sos tábano bajo el sol
y a la sombra, mbarigui...
¡Centinela de la Patria,
de Yguasu a Mandisovi!
Sos la memoria viviente
de Overa y Mborore...
que lo diga el español,
que lo diga el portugués...
¡Sos Dignidad, sos Justicia,
sos Patria Grande de pie!
Una vez más, por nosotros:
¡volvé,Andresito, volvé!
Recitado
¡Pueblos libres! ¡Pueblos libres!
Se oye el grito y se oye el eco
que desciende por los ríos
y va trepando los cerros...
Y ese grito libertario,
como una bandera al viento,
va delante de Andresito
y está en la boca del pueblo...!
II - parte
De San Borja a Porto Alegre,
maniatado en cuero fresco,
te llevaron caminando
como antaño a tus abuelos...
Te engrillaron los tobillos,
pero no tu viejo sueño
que, según se rumorea,
logró escapar y anda suelto...!
Paisano de San Martín,
hijo de Artigas sabemos
que tu lanza montonera
marca el rumbo verdadero...
Y en las fronteras del alma,
junto al río de los sueños,
tu sombra sigue de guardia
igual que un tigre en acecho...!
Autores: Julián Zini- Mario Bofill
Recitado: Juan Carlos Jensen
Intérpretes: Mario Bofill y su conjunto.

https://youtu.be/3rS0rr_7fhM?si=3_zze6wQ4P0QzCx1





domingo, 16 de noviembre de 2025

Ansina, un sofisma?...

Sofisma: Se presenta con una estructura que parece lógica, válida y correcta, pero no lo es, ya que las premisas o la conclusión son incorrectas, es decir, logrando convencer a quien no lo analiza cuidadosamente.

Los documentos mencionados en el siguiente video se encuetran en el A.N.A., Archivo Nacional de Asunciòn, secciòn Nueva Encuadernación vol. caja 3322, 1854-1862 pag 57 CENSO y en la pàgina 103 la lista de personas expulsadas de la ciudad en 1858.

Por los materiales: Censo de Guarambarè de 1870, el periodico La Democracia del 4 de Noviembre de 1884, o la lista de la  Compañia de Pardos libres de la Plaza de Montevideo del año 1802 y 1803 pueden solicitarme por mensaje que les envìo sin inconveniente.

Canal Pueblos Libres 16/11/2025

 

 Marquemos un Norte. Charrúa. Programa del 06-11-25

 

Sera que la forma de enmendar el error fue crear esta poesîa?

Sobre el resto de las personas que ingresan junto a don José el siguiente material 

https://youtube.com/live/l71R4l1hptA

Naide es màs que naide y con Libertad Ni Ofendo Ni Temo! 

martes, 28 de octubre de 2025

El rostro equivocado de Lencina "Ansina"

 

 
Mañana se inaugura en la ciudad de Las Piedras, en Uruguay, un nuevo monumento en homenaje a quien supuestamente acompañó a José Artigas hasta sus últimos días. Estoy molesto: es un verdadero mamarracho el propio bosquejo .Un comentario en redes lo comparaba con Christopher Lambert en el personaje del inmortal Highlander, ¡y sí! Una vez más, el Uruguay, en su construcción de próceres, comete los mismos errores que hace exactamente un siglo, cuando se creó la primera Comisión Ansina.

Como en el presente en aquel entonces se buscaba visibilizar el aporte afro a la construcción de la “uruguayez” y al amor por la patria.

 Tambièn se puede decir que este bosquejo parece más una estatua de Artigas que de “Ansina”.

Entiendo que el estudio del psiquismo propone al cerebro humano en un estado casi mágico —similar al de las creencias—, independiente de los sentidos. Pero ciego no estoy. Presten atención al monumento que se erige: si es asi..con la misma impronta podría decirse que representa al Cacique Andresito, y muchos afirmarían que sí.

Hasta cuando está historia será un gran sofisma?

Soy afrodescendiente; siempre lo creí desde el genotipo, y cuando llegó mi análisis de ADN pude comprobarlo. Pero este no es el tema.
El blanqueamiento lo hemos visto en varios personajes e imágenes de la historia. Pasó con Remedios del Valle (bien por Argentina, que realizó un concurso para seleccionar una imagen acorde y visibilizar a la gran matriarca de la patria). Lo he visto en Paraguay, con la imagen del Sargento Cándido Silva, tanto en revistas —con caricaturas de una persona “blanca” que no lo representa— como en dos bustos (en Humaitá y en Loma Campamento).

Durante la infame y trágica Guerra del 70, cuando se representa el deceso del coronel León Pallejas en camilla, lo que más se conoce es una acuarela donde los soldados que lo transportan no son afrodescendientes, pese a que la fotografía original muestra claramente que sí lo eran.
¿De qué se trata esto? ¿De paradigmas, de mitos, de racismo, de falta de investigación seria o simplemente de figureteo?

Este monumento se viene proyectando desde hace años. He hablado en varias oportunidades con personas vinculadas a la causa del reconocimiento del personaje y siempre me pregunté: ¿cómo lo representarían, si no existe una imagen real de Ansina? Y si tal reconocimiento de apoya en literatura -poemas apocrifos-.

Quienes me conocen saben que desde hace años preparo un material sobre la huella que dejó Artigas y su gente en la región y en cada uno de nosotros. Mi mirada es desde la Patria Grande, por la justicia social y la reparación, no desde un enfoque exclusivamente “uruguayo”. De esta investigación surgen fuentes inéditas, fruto de las posibilidades que nos da esta era digital.
La decisión de escribir un material revisionista parte de documentos que demuestran que gran parte de la historia que conocemos no es tal. Los mitos surgen ante la falta de datos; la historia, como ciencia, se regenera ante la aparición de nuevas fuentes bien sabemos.

A menudo, la pérdida de la conciencia histórica responde a múltiples factores... Recrear el hilo conductor es esencial. No solo la imagen de Artigas fue manipulada; también la de su gente, incluido el propio “Ansina” como vemos en este caso. Por sus traidores o por como dice un colega el peso de la pluma y el papel del momento.

Siempre me pregunto: ¿cuándo habrá un simposio abierto sobre Lencina, para corregir la historia por ejemplo? O mejor aún: ¿qué sucederá cuando publique la documentación que pondrá en jaque la veracidad de Hammerly y, por ende, de Ansina como poeta, (afirmando las hipótesis de Pereda Valdes, Ayestaràn, Veljdic), así de Ledesma como comisario de Guarambaré?

Mañana en ese acto, yo preguntaría: ¿qué saben realmente de Ansina? Y talves ojalá que el propio rostro que le tallaron responda no responda a esta pregunta.. En 2018 lo levantaron de una silla al costado de la Plaza de la Bandera para ponerlo en la plaza de ejército como “Comandante”de las milicias, mientras el Ejército invitaba al evento mostrando al sirviente mateando con su amo https://x.com/EjercitoUy/status/1056713269833072640?s=19  . ( Al igual que ahora con el bosquejo) .En 2011 también trasladaron los supuestos restos de “Ledesma-Ansina” a Las Piedras, afirmando que acompañó a Artigas hasta su último instante y murió en Guarambare https://youtu.be/xgFYVCMPhGA?si=3cfPBdNHrrT18_Mo

La casa "afroruguaya" -nada más y nada menos- también refiere a este bosquejo de fenotipo blanco y no afro además de confundir con la fecha de inauguración del mismo. Martes 29!! https://www.facebook.com/share/p/19iEaePuEc/

En el 2020 el municipio B de montevideo vuelve a confundir el personaje queriendo llevar-trasladar a Ledesma a la rambla Montevideana en inmediaciones de calle Paraguay https://municipiob.montevideo.gub.uy/monumento-ansina

¿Sabían que nadie recordaba al “fiel amigo” de Artigas, hasta por lo menos 1925? En 1885 apareció Ledesma, y recién hacia 1925 se lo identificó con el nombre de Ansina (nombre o apodo inventado por Isidoro de María en 1860).
Los restos se exhumaron con la presencia de otra familia Ledesma de la ciudad que se apropio de la historia gracias al Consùl Uruguayo en esos años y allí permanecieron por 13 años en una sala de la iglesia supuestamente hasta 1938, cuando fueron llevados al Uruguay. En esos años Mario Petillo publicó su libro mal interpretando el trabajo de Felipe Ferreiro; en el 43 se inaugura el busto  y luego enseguida surgieron asociaciones, barrios, conventillos, escuelas, monumentos toques de candombe e imágenes que honraban una persona que no era!.
Hasta hace poco, la página oficial de la intendencia de Mdeo. confundia los personajes, también el sitio de patrimonio 3D de Uruguay mostraba la foto de Ledesma con el nombre de Ansina. Tras insistir, finalmente reconocieron el error y me lo agradecieron. Pero aún hoy, incluso entre la familia y sus allegados, muchos siguen creyendo que se trata de la misma persona.

¿A nadie se le ocurrió revisar la fuente original del nombre “Ansina” y ver que surgió con Isidoro de María? Si fuera así, la foto de Ledesma (tomada en 1885 y que es representado sentado en tres cruces por Blanes en 1943) tendría 125 años en ese 1885!. Uruguay cometió este grandisimo error . No resulta extraño que Ledesma no mencionara que en su poder estaban las poesías de Lencina o Ansina ni mención del compañero Moreno, como tampoco Reguera a alguna anécdota de este y de Artigas ya que supuestamente vivió 10 años con él? Que ni que en el periódico de 1884 cuando aparece Ledesma ni en la devolución de los Trofeos en Yvyray el 6 de Junio del 85 se diga algo.   
Isidoro de María - sobrino de Artigas y cuñado de José María -dice que Ansina nació en 1760 y Artigas en 1764, porque siendo editor de su obra la vida del General ..le da 92 años a Artigas a la hora de su deceso. Entre tantos errores, lo hace cruzar al Paraguay en enero de 1820 o lo pone vagando a Artigas por los arrabales cuando en realidad vino invitado por López después de marzo de 1845.

La Comisión Ansina de esos años publicó cuatro ejemplares anuales con la imagen de Ledesma. En el último, recién se acercaron al cuento de Hammerly para señalar que no eran la misma persona., gran diferencia entre la primera y la ùltima edición.
A pesar de todo, hasta hoy se sigue creyendo lo contrario. Pero el tema de este texto no es solo ese: es la reiteración de errores graves, como el del nuevo monumento, que representa a un “políglota” con el rostro de Christopher Lambert, casi con el mismo vestuario. Hasta me atrevo  decir que es màs fiel representativo a Artigas que a Ansina.

Quizás Hammerly pensó bien al escribir sus poemas, pero no dimensionó que las herramientas actuales de digitalización documental revelarían que ese Ansina no vivió con Ledesma; que la familia que se benefició no lo era realmente; que ni siquiera se sabe si los restos pertenecen a Ledesma.

Bastan un par de certificados del propio párroco Cornelio Contreras para aclarar qué sucedió realmente con “Ansina”.

Mucho de lo que menciono proviene de documentación encontrada en Paraguay, tanto eclesiástica como del Archivo Nacional de Asunciòn A,N.A.
Me parece una falta de respeto —y hasta una manipulación legal y simbólica— el uso indebido de la imagen de este personaje. En toda la historia o en los tomos del archivo Artigas, José Artigas, en 1818, solo se refirió a “Lencina”, quien esperaba a Andresito al otro lado del Uruguay en un par de oportunidades. No existe màs nada.
Consideremos que el Día del Afroentrerriano existe gracias a una familia Lencina, dentro de la cual hubo un Joaquín nacido en 1780.

Luego, las memorias de Ramón Cáceres hacia 1860 mencionan a un Lencina en Purificación. En El Constitucional, publicado por De María bajo el seudónimo El Oriental, se habla de “el amigo que acompaña a Don José compartiendo el pan de cada dìa”.
El mariscal Beaurepaire-Rohan, en 1884, menciona a un viejo asistente paulista. Hector Fco. Decoud cita a un Joaquín y a Encina como 2 personas. El dr Gaspar Rodríguez de Francia, en 1821, habla de dos asistentes. Dupuy, Maeso y Elisa Menéndez también escriben en la misma línea.

Hammerly publica su entrevista a Juan León Benítez (hijo no reconocido de Solano López…) en 1951, (dice haberlo entrevistado en 1928 cuando encontró los supuestos poemas.. pero Menéndez ya la había publicado en 1943 en la Revista de Turismo de Paraguay y luego en su Defensor de la Democracia Americana.
Si sabía que eran dos personas distintas, ¿por qué permitió que se exhumara un cuerpo y se levantaran monumentos erróneos?

Hoy sabemos mucho más sobre quienes acompañaron realmente a Artigas: Donato Pereira, Manuel Silva y otras familias documentadas en Laurelty, de los cuales también encontré sus propios testimonios los cuales di a conocer en el 2023 en un conversatorio en la escuela Artigas del Solar Asunceno. A ellos, mis respetos.
En algún texto se dice que solo a Ansina o que Ansina representa a todos los afro que acompañaron a Artigas!.. pues quiero decirles que no es así. Que de Ansina no se sabe nada prácticamente y que todo forma más parte de mitos entorno a la construcción de su figura que a otra cosa, no existe ni testimonio de alguien que pidiera estar acompañando a su jefe, fue el propio Dr. Francia quien determinó quién estaría junto a Don José y separó al ejército que ingreso con este y con certeza por prevención.

Como dije, me da un poco de bronca, me siento indignado, pero sobre todo vergüenza, de que el monumento inaugurado sea una barbaridad, un disparate un absurdo.
Me resulta extraño creer que es nacido en otro planeta el escultor Saravia, pero confío en que sorprendera con su obra ya que es un artista bastante reconocido. Seria absurdo, una falta de respeto hacia la figura histórica, hacia la memoria africana y afrodescendiente.

 De esta manera han publicado y promocionado la obra, con imágenes que no corresponden de ninguna manera promocionar: 

Fuente https://elmegafono.uy/inauguran-monumento-a-ansina-en-las-piedras/

Otra fuente de promoción de inauguración con la fecha errada( martes 29) https://www.facebook.com/share/p/1CMUy31hNX/

Lo que si es cierto y nadie me quita que se llegó a este reconocimiento, sostenido o gracias a los poemas apócrifos de este personaje al cual decidieron aceptar con el apodo de Ansina. 





Al parecer está sería la imagen del monumento en cuestión, se promociono la jornada con un bosquejo. no debería haberse  realizado ni la casa afroruguaya con su comisión ni los medios