jueves, 4 de septiembre de 2025

5 de septiembre, 205 años del ingreso de Artigas al Paraguay

 A 205 años del ingreso de Artigas y su gente al Paraguay

 A partir de ese momento, su lucha como conductor de Pueblos Libres y virtuosos, continuaría en el plano de las ideas y de los ejemplos de conducta.


 

De esta forma por primera vez en la historia de las Américas se instalaba el derecho de Asilo político.(1)

Una de las primeras maestras de la escuela solar de Artigas de Asunciòn (Elisa Menendez.), lo llamaría CID, que como la leyenda, gano la batalla después de muerto.

Por estos motivos existe un decreto del año 1982 en el Uruguay en que se conmemora El día de la lealtad Artiguista.

 José Gervasio Artigas combatia en esos años contra los invasores Portugueses en la banda Oriental, fuè derrotado militarmente y perseguido por la coalición de “los malos europeos y peores americanos” Entre ellos se encontraba el caudillo entrerriano Francisco Ramírez quien tambièn recibiò ordenes de Rivera y persiguio hasta el fin al "Protector de los Pueblos Libres" que se encaminó hacia el Paraguay para solicitar asilo a José Gaspar Rodríguez de Francia bordeando el Rio Uruguay y acampo la ultima noche en el Cerro Santa Ana, Misiones, cerca del cruce Candelaria_Campichuelo

-(1)Francia es para muchos quien por primera vez instituyó en las Américas la garantía del “Asilo político territorial” en 1820 con Artigas y su gente, figura consagrada en las constituciones modernas de todo el mundo
El caso de Artigas es valorado por la propia Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que reconoce en su página web este hecho, destacándolo como uno de los más emblemáticos en la historia del asilo político.

Hoy les traigo en las palabras de Eduardo Galeano, escritor y periodista uruguayo cuya obra está comprometida con la realidad latinoamericana, una anécdota si así se le puede llamar, sobre el mausoleo que se erigió a José Gervasio Artigas en la Plaza Independencia de Montevideo.

Es parte del mensaje pronunciado por él, en la Ciudad de México el 22 de febrero del 2011, en la ceremonia en donde le fue entregada  la «Medalla 1808», quien quiera leerlo completo aquí le dejo el link:

http://www.jornada.unam.mx/2011/02/23/politica/014a1pol

 

ARTIGAS SIGUE SIENDO PELIGROSO
«Fíjense ustedes lo que ha ocurrido con otro perdedor, José Artigas, el hombre que hizo la primera Reforma Agraria de América, antes que Lincoln y antes que Zapata.
Hace casi dos siglos, él fue vencido y condenado a la soledad y al exilio. En años recientes, la dictadura militar del Uruguay le erigió un ampuloso mausoleo, queriendo encerrarlo en cárcel de mármol.
Pero cuando la dictadura intentó decorar el monumento con algunas de sus frases, no encontró ninguna que no fuera subversiva.
Ahora el mausoleo tiene fechas y nombres de batallas, y ninguna frase. Involuntario homenaje, involuntaria confesión:
Artigas no es mudo.
Artigas sigue siendo peligroso.
Cosa curiosa: con tantos vivos que hablan sin decir, en nuestras tierras hay muertos que dicen callando.”
Eduardo Galeano

 

El Adiós

Por Eduardo Galeano

Usted. Sin volver la cabeza, usted se hunde en el exilio. Lo veo, lo estoy viendo: se desliza el Paraná con perezas de lagarto y allá se aleja flameando su poncho rotoso, al trote del caballo, y se pierde en la fronda.

Usted no dice adiós a su tierra. Ella no se lo creería. O quizás usted no sabe, todavía, que se va para siempre.

Se agrisa el paisaje. Usted se va, vencido, y su tierra se queda sin aliento. ¿Le devolverán la respiración los hijos que le nazcan, los amantes que le lleguen?

Quienes de esa tierra broten, quienes en ella entren, ¿Se harán dignos de tristeza tan honda?

Su tierra. Nuestra tierra del sur. Usted le será muy necesario, don José. Cada vez que los codiciosos la lastimen y la humillen, cada vez que los tontos la crean muda o estéril, usted le hará falta. Porque usted, don José Artigas, general de los sencillos, es la mejor palabra que ella ha dicho.

Memorias del fuego II

Las caras y las máscaras


 

Quiero compartir con todos-as ustedes las diferentes versiones de los hechos de la mano de personajes e historiadores  que narraron los mismos cada con su estilos, fuente y formas.

 Los textos son copia fiel de los mismos y citamos las fuentes donde pueden descargar o buscar la información. Al final del post, compartiremos algunos planos (mapas de diferentes épocas para que localizen el lugar)

 

Oficio del Comandante de Yaguareté Corá al Gobernador de Entre Ríos, a quien comunica la llegada del General José Artigas al Paraguay. Yaguarete Corá, es la actual ciudad de Concepción en Corrientes, Argentina, El original de la misma la encuentra para descargar en los archivos del A.N.A. , enlace descarga, aquí

[Yaguareté Corá, setiembre 10 de 1820.]

/En el acto mismo q.' las zelosas refleciones con seminetes al Minist.° de la constituc°aque estoy ligado desde el día que asepté la elecc° en mi Persona ynutil por V.E. me digtaban dirigir una Partida de Diez Hombre y sarg'°. Al punto de la Tranquera de Loreto de donde bajo la mor vigilanc'°observaran el mas minimo movim'°y en caso  q.° aqueìlos hombres búniesen Aquerer hacer un atentado ocurrìesen ami con el mas pronto abiso p.a dárselo a V.E.

Me puso oficio el Com.te de S.n Mig.el  diciendo losig.te. Llegó un Natural de su imediac.' Poblador desu Terreno hombre de Verdad reconocida llamado Fran.” Zarza este biene de Misiones y es

uno delos muchos q.*Ia gente de Artigas hagarrò y reunio consigo delos q.actualm. trabajaban en los Yervaìes, este dize q. ° día Martes cinco del corr.te se embarcó el Gral Artigas, Matias Abucú, sus pocas tropas, y el familiaje en el Paso de Candelaria, y los pasaron al otro lado los Paraguayos, quedando a esta banda algunos Indios que no quisieron seguirlos, y que estos se hicieron dar Partidas con tal que Armas de fuego y toraron vnos ála costa de Ybera y otros al Pueblo que fue de Loreto p. ser Fran.co Zarza reconocido entre hombres españoles p.hombres de bien y verdad le da todo crédito y constarle devista toda su relac.o

Ygualmen.te me noticia ver/ bal mi Cap.Acosta p. Persona de entera satisf. °Llego un Mozo español q.su apelido es Malmaseda tamb.n de los que trabajaban en Misiones escapado [...] el Padre de este era delos de la Comam' [...]y por ahora se halla en esta Vezind.° y su relac. Sobre el particular es completament, te consteste con la Fram.°° Zarza, la considerac. De tan favorable not.a en mi concepto, la dejo toda ala muy alta penetrac.o de V.S.

El conductor de este ofc° Es un sujeto de mor carácter de este Partido de nombre Narzizo Sandoval es un Sor Thente/…/ q.n asu voluntad se á propuesto entregar en manos V.E. esta, con deseo de conocerle [...]

Dios gìïe á V. E. muchos años. Partido de Yag." Corá Sept' 10 de 1820.

Saturnino Blanco Nardo.

 

-El primer documento  relatando  el cruce de Artigas es precisamente del supremo, el original se encuentra en los archivos de A.N.A. con el nombre:

- Copias autorizadas de las comunicaciones entre el Dictador José Gaspar Rodríguez de Francia y el Comandante del Fuerte Borbón. Enlace aquí, página 9.

Una copia dactilografiada se encuentra en la Colección José Doroteo Bareiro

Dr. José Gaspar de Francia - Volumen 3 (1817-1824) pág. 191 (799)

 12 de mayo de 1821

/...en su último combate con los portugueses, en Tacuarembó, quedó muy derrotado. Viendo esto uno de sus comandantes, el porteño Ramírez, a quien de pobre peón que era el, lo había levantado y hecho gente, y en cuyo poder había dejado aguardar más de 50,000 pesos en oro, se le alzó con sus dineros, y con ellos mismos, sublevó y aumentó algunas tropas y gente armada con que había quedado; y así derrotó también a Artigas, quando este quiso someterlo con la poca fuerza que tenía, y lo persiguio de muerte, para quedarse el solo con sus caudales y con el mando en la otra banda. Reducido Artigas á a ultima fatalidad vino como fugitivo a paso Ytapua, y me hizo decir, que le permitiese pasar el resto de sus dias en algun dela Republica, por verse perseguido  aun delos suyos, y que si no le concedía este refugio, iria á meterse en los montes. Era un acto no solo de humanidad, sino aun honroso  para la Republica, el conceder un asilo a un Gefe desgraciado, que se entregaba. Asi mande un Oficial con veinte Usares, para que lo traxesen, y aquí se le tuvo recluso algun tiempo en el Convento de Mercedes, sin permitirle comunicación con gentes de afuera, ni haber jamas podido hablar conmigo, aunque el lo deseaba. Alli estuvo, recluso, hasta que  hize venir al Comandante de San Ysidro del Curuguati con quien lo hize llevar á vivir en aquella Villa, donde se halla con los dos Criados, ó sirvientes que traxo, por ser aquel lugar remoto, el de menos comunicación con el resto dela Republica. Allá le hago dar una asistencia regular como aquí se hizo por que el vino destituido de todo auxilio. A algunas partidas de Yndios que con sus familias pasaron entonces á Ytapua, seles quitaron las pocas Armas inutilizadas que trahian, y elos fueron repartidos asi en algunos Pueblos de las Misiones, como en los cercanos aá esta Ciudad, para que incorporados con las Comunidades respectivas trabajen al modo que los demas naturales, como asi lo hacen, y que en esta conformidad olviden la vida de Bandidos que han tenido anteriormente.

 

Biographie d'Aimé Bonpland

En los archivos del famoso naturalista se encuentran algunos textos referidos a Artigas, así como en otras correspondencias del supremo o en Artigas y el Cautiverio de Dupuy

El naturalista se instala en Santa Anna gracias a las bondades del suelo y pastos en aquella localidad, en su diario, un año y poco después narra lo siguiente: “Es en este cerro donde el famoso Artigas había establecido su campamento después de haber sido destruido por los portugueses y que el general Ramírez le hiciera una guerra ofensiva.

“Desde este punto escribió al Paraguay y recibió el permiso de pasar sin armas, pero con una escolta personal compuesta de 12 hombres”

 

Ensayo historico sobre la revolución del Paraguay, y el gobierno dictatorio del doctor Francia, por los SS. Rengger y Longchamp

Paris: Imprenta de Moreau, 1828.Capítulo IX, página 90

-…uno de los teníentes de Artigas, llamado Ramirez , que se hallaba- en la provincia de Entre-Rios, marchó contra su gefe á la cabeza de ochocientos hombres dc caballería de los mas intrépidos; le batió en varios encuentros , le forzó á retirarse á las misiones destruidas , con los restos de su ejército, y se apoderó de su gobierno. En setiembre de 1820, Artigas acompañado de unos mil hombres, se  presentó en la orilla izquierda del Parana, frente de la mision de Ytapua, en donde habia una guardia de Paraguayes , é hizo pedir al dictador un refugio para él y toda su tropa. Este mandó inmediatamente un escuadron de caballería con orden de hacer pasar el rio si los fugitivos, teniendo, no obstante, la pre- caucion de no admitir mas que un cierto número juntos. Artigas pasó el primero y una parte de los suyos le siguió; los demas, que eran Indios, antiguos habitantes de las misiones destruidas, prefirieron retirarse en aquellas ruinas para establecerse nuevamente en ellas. Al general se le condujo á la capital bajo escolta, mientras que se dispersó por los campos á sus compañeros de armas: varios de estos últimos que habian perdido el hábito de trabajar, quisieron continuar su género de vida, es decir el latrocinio; pero pronto fueron presos y arcabuceados.


Juan P. y Guillermo Parish Robertson;  Cartas sobre Paraguay, Carta XXXVI ruta de viaje en 1814, publicada en Londres 1838.

Descripción de Robertson sobre el paso Candelaria/ Ytapúa:

Ytapúa, otro pueblo de los Jesuítas sobre las márgenes del Paraná y diez leguas más allá del establecimiento de Jesús. Allí se nos informó haberse destruído la balsa que antes servía para transportar carruajes a través del río; y que había tan poco tráfico entre el Paraguay y Candelaria, capital de Misiones, que nunca se había creído necesario construir una nueva.  Ytapúa, está situada sobre la orilla septentrional del Paraná, en el Paraguay propiamente dicho, Candelaria se encuentra en la margen sur de ese río, aproximadamente frente a Ytapúa , en territorio de Misiones y se consideraba todavía en la época a que me refiero , capital de los establecimientos misioneros. Ansioso por proseguir a este lugar dejé el carruaje en Ytapúa ; y embarcándome en canoa, pronto fuí llevado a la orilla opuesta por media docena de bogadores indios . El Paraná tiene allí un ancho de milla y cuarto, es tranquilo, diáfano y con monte tupido en ambas orillas.

 

D. Isidoro de María, en 1860, lanza desde Gualeguaychu, Argentina, la primera Biografía de Artigas bajo el título.

VIDA DEL BRIGADIER GENERAL D. JOSE JERVASIO ARTIGAS.

-El 20 de Enero de 1,820 se presenta Artigas con su fuerza frente á Itapuá en la márjen izquierda del Paraná, donde había una guardia Paraguaya, y manda pedir hospitalidad para él y su tropa al Dictador del Paraguay. Este se la concede, enviando al siguiente día un escuadrón con órden de hacer pasar el Río á los emigrados, debiendo deponer sus armas. El general Artigas pasó el primero el Río pisando la tierra hospitalaria, para no volver á ver jamás levantarse el Sol sobre el horizonte de su Patria!.... De aquella patria que había acariciado en su imajinacion con bellísimos colores y formas colosales, pero de cuyo regazo le alejaba el vendabal de la guerra civil y el rigor, del infortunio. Al pasaje del Jeneral siguieron porsion de sus compañeros, habiendo preferido algunos indíjenas volverse á las Misiones. El Jeneral entregó su espada y su bastón al comandante de la fuerza y se le condujo escoltado á la capital, tratándosele con toda consideración.

(Vale recordar que por primera vez en la historia aparecen los nombres de: “Ansina” y no Lencina y Francisco“Santos”, no De los Santos), según las fuentes de su historia.Otro hecho (y esto fue escrito en 1860), el error tambien se da en las fechas, no cruz en Enero del 20 sino en Septiembre!....


El dictador del Paraguay José Gaspar de Francia, (Biografía del Supremo realizada por Francisco Wisner de Morgenstern, a pedido del Mariscal López), publicada por Boglich en Concordia en el año 1923.

Efectivamente, derrotado Artigas en varios combates por la sublevación de su lugarteniente Don Francisco Ramírez, después de merodear por mucho tiempo por el norte de la Provincia de Corrientes, se retiró con el resto de su pequeño ejército, que no pasaba de 500 hombres, hasta la frontera del Paraguay frente a Ytapuá, a donde se encontraba un destacamento de fuerzas Paraguayas, presentándose a su jefe, a quien le comunicó que venía a someterse a la autoridad del Dictador para solicitarle asilo para él y sus soldados que lo acompañaban. Recibida la noticia por el parte que le envió por chasque el jefe del destacamento, el Dictador ordenó, acto continuo, el traslado de un cuerpo de caballería a aquel punto, con instrucciones para que permitiese a Artigas cruzar el Río con la mitad de su gente, debiendo la otra mitad esperar segunda orden. El General Artigas pasó con 200 hombres, los que fueron inmediatamente desarmados y la otra mitad, sin esperar la segunda orden, se retiró en desbande a" las antiguas misiones jesuíticas destruidas. Artigas fué conducido bajo custodia a la capital y la gente que pasó el Río con él fué internada en varios puntos de la campaña.

 

El campamento Laurelty, Francisco Héctor Decoud, 1930, Siglo Ilustrado. Montevideo

 

A mediados de setiembre de 1820, Artigas se presenta ante el comandante paraguayo del departamento de la Tranquera, de San Miguel (orilla izquierda del río Paraná), y le entrega su espada con una nota para el Dictador Francia, pidiéndole que se sirviera enviarle ambas, y recabar la contestación.

Artigas solicitaba del Dictador, hospitalidad, tanto para sí como para la gente que, tan voluntariamente, le había acompañado, y que muchos de ellos habían ido ya en busca de sus familias, para cruzar con ellas el río Paraná y radicarse en el Paraguay.

El Dictador Francia concede a Artigas el permiso solicitado y dispone que, previo el desarme de sus acompañantes, se haga el pasaje por grupos de 25 hombres, debiendo éstos ser llevados en tales y cuales puntos de la República. A este efecto dispuso el envío de un escuadrón de caballería encargado de conducirlos.

Mientras Artigas aguardaba en la Tranquera de San Miguel, la contestación del permiso solicitado al dictador Francia, sus soldados habían regresado con sus familias, resueltos a no volver a sus hogares, temerosos de que fuesen muertos por los adversarios de su jefe.

Franqueadas las puertas paraguayas mediante el permiso obtenido, aquellos hombres se empeñaron en que se les reuniesen sus respectivas familias. Realizado el propósito, traspusieron el río Paraná, desembarcando en Itapúa, hoy Villa Encarnación, erigida en Villa en 8 de abril de 1843, de donde marcharon por tierra hasta el "lugar designado con anterioridad para su ubicación, distante como dos leguas de la capital, en la jurisdicción del departamento de San Lorenzo del Campo Grande, sobre la orilla de un abra o cañada que, por un extremo, comunicaba con la calle pública que une dicho pueblo con el de Luque, y, por el otro, con el campo llamado Ñu Guazu (Campo Grande). El número aproximado de personas que atravieza era de ochenta, entre adultos y menores. Artigas y sus dos asistentes fueron conducidos a la Asunción, custodiados por un oficial y 20 húsares, llegando después de obscurecer, conforme lo dispuso el dictador.

 

Yo el Supremo, Augusto Roa Bastos, Buenos Aires 1974

(Cartas del general Artigas a El Supremo, pidiendo asilo. Sobre. 1820.)

 

"Desengañado de las defecciones e ingratitudes de que he sido víctima, le suplico siquiera un monte donde vivir Así tendré el lauro de haber sabido elegir por mi seguro asilo la mejor y más buena parte de este Continente, la Primera República del Sur el Paraguay. Idéntica ambición a la suya, Excmo. Señor; la de forjar la independencia de mi país fue la causa que me llevó a rebelarme, a sostener cruentas luchas contra el poder español; luego contra portugueses y porteños que pretendían esclavizarnos de manera aún más inicua. Batallar sin tregua que ha insumido tantos años de penurias y sacrificios. Con todo, habría continuado defendiendo mis patrióticos propósitos si el germen de la anarquía no hubiera penetrado en la gente que obedecía mis órdenes. Me traicionaron porque no quise vender el rico patrimonio de mis paysanos al precio de la necesidad.»

 

Placa recordatoria en  Itapúa, Villa Encarnacion , la misma en la reforma de la ciudad Encarnacena se quito,en breve restaurada harà parte del homenaje sumado a un busto en dicha localidad

(Recomendamos abrir los planos en una nueva ventana para visibilizar mejor. )

1827

1873
1897
1888
1873
1873
1871
1871
1862

 

 Hoy tambièn se cumplen 205 años del ingreso del Santo Federal , San Baltazar, (el mismo se encuentra al cuidado de la sra. Eduarda E. Pereira)


San Baltazar en 3D ENTRA AQUÌ

Gracias por seguirnos siempre y que viva la Patria Grande!

 Con Libertad ni ofendo ni temo!


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Posted by Facebook on Friday, December 5, 2014

4 de septiembre de 1820

 

En el Cerro de Santa Ana, José Gervasio Artigas pasó su última noche en suelo confederal, (la Liga de los Pueblos Libres),
acompañado por sus fieles lanceros y nativos.
Al día siguiente descendio y cruzo el Paraná (Candelaria - Campichuelo), rumbo al exilio en Paraguay, primer asilo en America del Sur.
Un hito de nuestra historia en regional, hoy a 205 años de los hechos.

lunes, 25 de agosto de 2025

126 años de la Meseta de Artigas, 25 de Agosto 1899-2025



La meseta de Artigas esta ubicada sobre el río Uruguay, en el departamento de Paysandú.

Sobre ella se edificó el segundo monumento a José Gervasio Artigas erigido en Uruguay.

Se inauguró el 25 de agosto de 1899 y el 7 de mayo de 2003 fue declarado monumento histórico nacional (ley 17.631 que también prevé la creación del Parque Nacional de Purificación en el entorno de la meseta).

En esta zona José Gervasio Artigas Arnal asentó el campamento de Purificación, sede del gobierno de la Liga Federal entre junio de 1815 y abril de 1818

miércoles, 20 de agosto de 2025

Efemérides sobre Artigas un 20 de agosto de 1820 y de 1855 , (solicitud de ingreso al Paraguay y exhumación de sus restos en 1855.)


El 20 de agosto, desde Tranqueras de San Miguel, Don José dispuesto a claudicar en sus empeños, envía un carta dirigida al Dr. Gaspar Rodríguez de Francia, en la cual le solicitaba al país hermano el derecho de asilo político.

Con respecto a la carta , y la fecha, nunca apareció hasta el momento!, o sea, nada se sabe de su existencia, debemos pensar que la fecha 20 es muy proxima, Artigas se encontraba el dia 15 de agosto en Asuncion del Cambay, cerca de Monte Caseros, sobre el Rio Uruguay, la frontera del Parana, estaria a unos 500km, -5 dias- Un chasque en ir desde el Parana a Asuncion y enviar soldados para escolta-??-. atraveso el dia 5 y llego entre el 14-5 a Asuncion-400km--- 

La carta como dijimos, nunca aparecio, solo encontramos textos referentes de la época -Renger, Longchamp- y un ejemplo de la misma llegaria en los años 1974 de parte de Roa bastos el cual comparto en este post.

          - Su intención era ingresar al Paraguay bajo las condiciones que se le impusieran, de no accederse en esa solicitud, ingresaría, se internaría en las selvas paraguayas y allí viviría en estado de soledad con los recursos que le diera la naturaleza.

          La respuesta a esta, ansiada contestación…, se hizo esperar hasta principios de setiembre en la cual se autorizaba el ingreso al País…  El día 5 como sabemos bajo del Cerro Santa Ana, actual Misiones Arg. y atravesó por el paso de Candelaria a Campichuelo, departamento de Itapùa, Py. ¿Buscaría allí nuevos recursos para su causa perdida? Una vez logrado esto, ¿volvería al suelo natal? ¿Qué ideas cruzaban por la mente del Protector de los Pueblos Libres?

En la orilla opuesta les esperaba el Gobernador Militar del lugar con numerosa escolta a quien Don José entrego su espada, un bastón que portaba, mas otra misiva dirigida al Supremo Dictador.

            Entre las condiciones exigidas, para su asilo estaban: la dispersión y el desarme de sus acompañantes, lo que se cumplió y los que una vez internados en la selva fueron disgregados por diversos parajes.

            Hay relatos sin pruebas concretas que nos cuentan que muchos de ellos fueron fusilados sin previo juicio, esta tesis no tiene fundamentos ya que otros hechos hacen dudar de esas ejecuciones, por ejemplo sabemos según libros de caja que se les entrego a la gente ponchos etc.

Texto de “Yo el Supremo”,  novela del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, publicada en 1974, cuando Roa todavía vivía exiliado en Buenos Aires.

Cuando a su vez fue traicionado por su lugarteniente Ramírez que se alzó con su tropa y su dinero, perdida hasta la ropa, Artigas vino a refugiarse en el Paraguay. Mi alternativo extorsionado mi jurado enemigo, el promotor de conjuras contra mi Gobierno, se avanzó a mendigarme asilo. Yo le concedí trato humanitario. En una situación como la mía, el más magnánimo de los gobernantes no habría hecho caso de este bárbaro, que no era acreedor a la compasión sino al castigo. Yo reventé de generosidad. No solamente lo admití a él y al resto de su gente. También gasté liberalmente centenares de pesos en socorrerlo, mantenerlo, vestirlo, pues llegó desnudo, sin más vestuario ni equipo que una chaqueta colorada y una alforja vacía. Ninguno los ruines, aturdidos revoltosos que habían fundado en él las mayores esperanzas de ventajas y adelantamientos, le hizo la menor limosna. Yo le di lo que me pidió en la carta que me escribió desde la Tranquera de San Miguel, dentro ya de nuestras fronteras. 

La carta de Artigas era sincera."1"

No mentía en cuanto a su guerra contra españoles, portugueses- brasileros y porteños. No dejé de tomarlo en cuenta. Si a muchos los desvíos en la defensa de una causa justa los condenan, los principios, las proyecciones de esa causa contribuyen a rescatar aunque sea parcialmente a los errados que no son cerrados en el error. Artigas, hundido en tal angustia y fatalidad, era un ejemplo escarmentativo para los ilusos, los facciosos, los depravados ambiciosos de subrayar e imponer leyes a los paraguayos, extraer sus riquezas y finalmente llevar gente esclavizada a sus empresas y servicios, para después reírse del Paraguay y mofarse orgullosamente de los paraguayos. Mandé un destacamento de 20 húsares a cargo de un oficial para recoger a Artigas. Le otorgué trato humanitario, cristiano, en el verdadero sentido de la palabra. Acto no sólo de humanidad sino aun honroso para la República conceder asilo a un jefe desgraciado que se entregaba. Le hice preparar alojamiento en el convento de la Merced y ordené que diariamente hiciese ejercícios espirituales y se confesase. Yo respeto las convicciones ajenas, y si bien es cierto que los curas sirven para poco, por lo  menos que sirvan para recoger las cuitas pecaminosas de los extranjeros. Concedí pues al jefe oriental el monte que me pidió para seguir viviendo; no un monte de lauros sino un predio en los mejores terrenos del fisco en la Villa del  Kuruguaty, para que levantara allí su casa y su chacra, lejos del alcance de sus enemigos. El traidor y alevoso lugarteniente de Artigas me pidió insistentemente su entrega para que respondiera en juicio público a las provincias federales sobre los cargos que justamente deben hacerle, me escribió el cínico bandolero, por suponérsele a él la causa y origen de todos los males de América del Sud. Como no contesté a ninguna de sus notas, me intimó la entrega de su ex jefe bajo amenaza de invadir el Paraguay. Que venga, dije, el Supremo Salvaje entrerriano. No alcanzó a llegar. Dejó la cabeza en la jaula que le estaba destinada.

"1"

"Desengañado de las defecciones e ingratitudes de que he sido víctima, le suplico siquiera un monte donde vivir Así tendré el lauro de haber sabido elegir por mi seguro asilo la mejor y más buena parte de este Continente, la Primera República del Sur el Paraguay. Idéntica ambición a la suya, Excmo. Señor; la de forjar la independencia de mi país fue la causa que me llevó a rebelarme, a sostener cruentas luchas contra el poder español; luego contra portugueses y porteños que pretendían esclavizarnos de manera aún más inicua.

Batallar sin tregua que ha insumido tantos años de penurias y sacrificios. Con todo, habría continuado defendiendo mis patrióticos propósitos si el germen de la anarquía no hubiera penetrado en la gente que obedecía mis órdenes. Me traicionaron porque no quise vender el rico patrimonio de mis paysanos al precio de la necesidad.»

 (Cartas del general Artigas a El Supremo, pidiendo asilo. Sbre. 1820.)

Escrita por Roa Bastos, esta carta se  a instalado como real.

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Texto de: El Campamento de Laurelty (1), Hèctor Francisco Decoud 1930 Mdeo.

Ocho días después del resonante triunfo que obtuvo el General Artigas (15 de junio de 1820), sobre el ejército del caudillo Ramírez, en las Gauchas, (Guachas) empeña un nuevo y sangriento combate contra las mismas fuerzas; pero, en esta acción, la suerte de las armas le fue adversa, siendo destrozado su ejército, del que, apenas, le restó un número escaso de hombres.

Artigas, decepcionado, huye del teatro de sus operaciones, dirigiéndose hacia el Paraguay, último refugio con que contaba, sin que por eso haya dejado de dar algunas duras lecciones a su tenaz enemigo Ramírez, que lo perseguía de cerca, tratando de tomarlo.

El coronel Cáceres, que fue soldado de Artigas en un tiempo, y más tarde brazo de Ramírez, al referirse a él, dice en sus memorias:

"Era tal el prestigio de este hombre, que, a pesar de sus continuas derrotas, en su tránsito por Corrientes y Misiones, salían los indios a pedirle la bendición y seguían con sus

familias e hijos en procesión detrás de él, abandonando sus hogares.

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(1)Denominación dada al paraje, por predominar en él el árbol llamado laurel.

 “En Abalos escapó Artigas con 12 hombres; cesó Ramírez de perseguirlo, porque ignoraba su dirección, y no se le creía capaz de hacer resistencia. Y a los ocho dias, supimos que había reunido más de novecientos combatientes y estaba sitiando el Cambay”

En este estado de cosas, Artigas desiste de continuar la lucha que había encabezado para conquistar la independencia de su patria, la Banda Oriental, y se dirige, con el grupo

de sus fieles soldados hacia el Paraguay.

Una noche, ya en camino, reúne a sus fíeles servidores, unos doscientos hombres de caballería, lanceros todos, y, con lágrimas en los ojos, les da a conocer su determinación de ir al Paraguay, del tirano José Gaspar Rodríguez de Francia, buscando el encierro pavoroso a que éste lo había colocado a esa hermosa tierra de promisión, y que, por consiguiente, quedaban libres de tomar el camino que mejor les pareciere; que él, durante toda su vida, conservaría en su corazón el recuerdo cariñoso de todos sus fieles compañeros.

A mediados de setiembre de 1820, Artigas se presenta ante el comandante paraguayo del departamento de la Tranquera, de San Miguel (orilla izquierda del río Paraná), y

le entrega su espada con una nota para el Dictador Francia, pidiéndole que se sirviera enviarle ambas, y recabar la contestación.

Artigas solicitaba del Dictador, hospitalidad, tanto para sí como para la gente que, tan voluntariamente, le había acompañado, y que muchos de ellos habían ido ya en

busca de sus familias, para cruzar con ellas el río Paraná y radicarse en el Paraguay.

A este respecto se sabe lo que aparece en la comunicación del dictador Francia, dirigida ni comandante del Fuerte Borbón, Velazco, de fecha 12 de mayo de 1821, como también por la sentencia dictada contra el ya finado coronel Cabañas, cuyos textos se transcriben a continuación:

 “Lo que pasaba, en cuanto a Artigas, contesta Francia a Velazco, es que, en su último combate con los portugueses, en Tacuarembó, quedó muy derrotado. Viendo esto uno de sus comandantes, el porteño Ramírez, a quien de pobre peón que era el, lo había levantado y hecho gente, y en cuyo poder había dejado aguardar más de 50,000 pesos en oro, se le alzó con sus dineros, y con ellos mismos, sublevó y aumentó algunas tropas y gente armada con que había quedado; y así derrotó también a Artigas cuando éste quiso someterlo con la poca fuerza que tenía, y lo persiguió de muerte, para quedarse él solo con sus caudales y con el mando de la otra banda. Reducido Artigas a la última fatalidad, vino como fugitivo al Paso de Iatapúa, y me hizo decir que le permitiese pasar el resto de sus días en algún punto de la República, por verse perseguido aún de los suyos; y que, si no le concedía este refugio, iría a meterse en los montes.

Era un acto, no sólo de humanidad, sino aun honroso para la República, el conceder un asilo a un jefe desgraciado que se entregaba. Así, mandé un oficial con veinte húsares, para que lo trajesen, y aquí se le tuvo recluso algún tiempo en el convento do Mercedes, sin permitirle comunicación con gentes de afuera, ni haber jamás podido hablar conmigo, aunque él lo deseaba. Allí estuvo recluso, hasta que hice venir al comandante de San Isidro de Curuguaty, con quien lo hice llevar a vivir en aquella villa, donde se halla con los dos criados o sirvientes que trajo, por ser aquel lugar remoto el de menos comunicación con el resto de la República. Allá le hago dar una asistencia regular, como aquí se hizo, porque él vino destituido de todo auxilio.

“Los portugueses, sin duda, se habrán alegrado de la ruina de Artigas. Ellos han tenido también sus inteligencias y comunicaciones con el bandido Ramírez, quien, tal vez, los habrá metido en aprehensiones por haberse Artigas refugiado en el Paraguay; pero, el hecho de aquel pérfido, es manifestante infame y lo reprobara todo el mundo imparcial.

Se podría preguntar a los portugueses si agradaría a un general portugués el que en algún suceso adverso que tuviese en la guerra, se le alzase con caudales, tropas y armas alguno de sus oficiales subalternos, y, apoderándose de su mando, tirase a perseguirlo de muerte para que no pudiese hablar. Al Craveiro que le dijo a usted que Artigas estaba aquí, bien guardadito, le hubiese usted contestado que Bonaparte, que fue emperador de los franceses, estaba igualmente bien guardadito en poder de los ingleses, donde se refugió en su última desgracia; y, aunque estaba en guerra con ellos y fueron los ingleses sus mayores enemigos, lo recibieron y lo mantienen hasta ahora asistido generosamente en la isla de Santa Elena”. (Napolèon falleció justamente 7 dìas antes, el 5 de mayo de 1821)

 


Proceso Cabañas

“Asunción y Agosto tres de mil ochocientos treinta y tres.

“Resultando que Manuel Atanasio Cabañas, muerto sin herederos, ha sido un traidor a la Patria y al Gobierno, por haber mantenido correspondencia con el malvado caudillo de bandidos y perturbador de la pública tranquilidad, José Artigas, y haberse encargado de reunir y aprontarle gente de auxilio para cuando viniese, según sus ridículos ofrecimientos, a tomar la República, llevarse la cabeza del Dictador, y ponerle a él y a otros en el gobierno; cuya nueva infamia y ruindad cometió el citado Cabañas, después que no quiso tomar parte alguna en la revolución que aquí se hizo para extinguir el mando de España, cuando avisado del cuartel en que se habían reunido los patricios para que viniese a incorporarse con ellos, no sólo se enfadó con el portador del recado, sino que, con descarada vileza, respondió que vendría en siendo llamado por el Gobernador, que era el europeo Velazco; no obstante lo cual, el presente gobierno, por exceso de bondad, le dio los despachos de coronel aun sin merito, sin servicio mi suficiencia, comprobándose con tan infames procedimientos, que era un verdadero enemigo de la Patria y que, resuelto a auxiliar el Caporal de ladrones y salteadores, Artigas, estaba dispuesto a quedarle vilmente subordinado y tenerle sometida la República, cómo era consiguiente, a fin de que después no le despojase de su soñado gobierno, en que él y otros atolondrados, con quien igualmente estaba en correspondencia, como también consta de autos, creían en su delirio y necedad que pondría a unos y engrandecería a otros, sin reflexionar, por su inepcia, que lo que intentaba era ver si, al abrigo de algunos simples infatuados y embaucados con el aliciente y engaños de varias y disparatadas ofertas, lograba introducir, sin peligro, al Paraguay, sus cuadrillas de miserables bandoleros y facinerosos, a robar y saquear cuanto pudiesen para remediar sus miserias, su pobreza y sus extremas necesidades como hacían en otras partes, viniendo últimamente, después de tanto ruido, alboroto y afectada valentía o fanfarronada, cuando se vió arruinado y perseguido de muerte, aun de los suyos, por consecuencia y efecto natural de sus desórdenes, locuras y desatinados procedimientos, a implorar la clemencia y amparo del mismo Dictador, cuya cabeza había ofrecido llevar, el cual, reventando de generosidad, sin embargo de que el alevoso y bárbaro malevo no era acreedor a la compasión, no solamente le admitió, sino que ha  gastado liberalmente centenares de pesos en socorrerlo, mantenerlo y vestirlo, habiendo venido desnudo, sin más vestuario ni equipaje que una chaqueta colorada y una alforja, sin que los ruines, aturdidos y revoltosos que fundaban en él las mayores esperanza de gobierno, ventajas adelantamientos, le hubiesen hecho la menor limosna o socorrido en agradecimiento de sus grandiosos o graciosos ofrecimientos, viéndolo en tal angustia y fatalidad que acaso la Providencia ha permitido para que los ilusos o deslumbrados, los facciosos, los depravados encubiertos y los deseosos de trastornos políticos, abran los ojos y entiendan que las gentes de otros países, envidiando y odiando al Paraguay por no haberse sometido a sus ideas de logro, predominio y conveniencia, lo que desean y buscan es la ocasión de entrar a apoderarse del Estado engañando a los incautos y simples, subyugar e imponer leyes a los paraguayos, extraer y sacar riquezas, caudales y la plata, que sólo aquí corre todavía, y, finalmente, llevar gente para sus empresas y servicios, para después reírse del Paraguay y mofar orgullosamente a las paraguayas.

“En virtud de todo, se declaran confiscados y aplicados a gastos públicos y servicio del Estado, todos los bienes que aparecieran corresponder al citado Manuel Cabañas, o ser de su pertenencia en su fallecimiento; y a ese efecto, se ex pedirán las providencias convenientes, rompiéndose, igualmente, el insinuado título de coronel, de que se ha mostrado indigno y sin honor para obtener semejante grado, cuya denominación tampoco se le ha de poder dar en lo sucesivo.

FRANCIA.

POLICARPO PATIÑO,

Actuario del Superior Gobierno.”__


“20 de agosto de 1855 - exhumación, "repatriación" de los restos de Artigas, un día como hoy hace 170 años, se lo llevaron”

Acta de exhumaciòn original ( la que circula en libros es copia de esta transcripta pero no igual a esta)
 

 Esta fecha la considero muy particular en cuanto a la persona de Josè Artigas. Quedara en el pensamiento de cada uno si el hubiese querido regresar a la tierra que lo vio nacer o no. En lo personal.. creo que no.

Revisión humilde y significativa sin alimentar mitos. Con Libertad ni ofendo ni temo.l

1.       Primera noticia necrológica, texto - imagen del periódico “ El Paraguayo Independiente” fecha, 28.09.1850

2.       Imagen de la lápida en el cementerio de la Recoleta, Texto en “Artigas Defensor de la Democracia” de  Elisa Menendez.

3.       Nota exhumación, Padre Cornelio Contreras, 20 de agosto de 1855, Cementerio Iglesia Recoleta, Asunción. Transcripción diríamos que desconocida del original.

4.     Histórico relato del procedimiento de repatriación (resumen de cuando los ministros esos..se lo llevaron del Paraguay). Texto en “Artigas Defensor de la Democracia” de  Elisa Menendez.

5.       Obra: Desembarco en el puerto de Montevideo de la urna conteniendo los restos de Jose Artigas – Autor: Domingo Puig 1930.

1. "El tiempo acreditó la firme resolución que había tomado de no volver al suelo donde vió la primera luz, cuando se presentó en Candelaria perseguido de los suyos, pidiendo un rincón en la República para acabar sus días. Ha tenido para su regreso obligantes, y repetidas invitaciones…"

2. Lápida.(Un tanto Inverosímil… pero es de suponer que López al enterarse de la muerte de Artigas envío a corregir la fé del certificado de defunción elaborado por el padre y a realizar dicha lápida en cemento con el título General D. Jose Artigas – 1850, la misma debe encontrarse en el Museo Nacional de Montevideo.

3.”Nota: En esta parroquia de la Recoleta de la Capital a veinte de Agosto de mil ochocientos cincuenta y cinco, yo el cura interino de ella; en virtud de la Suprema orden del Exmo. Señor Presidente de la República, se exhumo el sepulcro del General finado Don José Artigas del Cementerio general: y se entrega.n los huesos al Señor Doctor Estanislao Vega, agente confidencial del Exmo Gob.no de la Rep.ca Oriental del Uruguay cerca de la Rep.ca del Paraguay de lo…certifico. Cornelio Contreras.”

4. El 24 de abril de 1854, Flores nombró como agente confidencial al Dr. Estanislao Vega, decano del Tribunal Supremo de Justicia, encargándolo de una misión confidencial ante el gobierno paraguayo; y además la de repatriar los despojos del prócer oriental. En la goleta “Restauración” partió en el mes de julio el Dr. Vega, acompañado de su esposa doña Amelia Lerena y de un criado llamado Leandro, anclando en la bahía asunceña el 24 de agosto. Un año pasó en el país, más por motivos de salud que por lo que pudiera hacer en gestiones encomendadas, habiéndose ido a Villarica, mientras transcurría aquel ardiente verano tropical, en busca de un clima más propicio para su delicado organismo.

“De regreso a la capital, dice el Dr. Fernández Saldaña en un artículo intitulado “La repatriación de los restos de Artigas”, del cual extractamos estos datos, el Dr. Vega se dirigió al Ministro de Relaciones Exteriores don José Falcón, solicitando se sirviera ordenar lo correspondiente a la repatriación citada.

El ministro contestó afirmativamente, manifestando que cuando lo deseara podía proceder a la exhumación, y recibir del cura de la parroquia el respectivo comprobante que acreditara la identidad de los restos del general Artigas.

Se realizó ésta el 20 de agosto, figurando, como testigos del acto el cónsul de Portugal y los ciudadanos uruguayos don Felipe Buzó y don Santiago Cansttat, algunos militares paraguayos y residentes argentinos, como asimismo otras personas más.

Vamos a agregar a lo ya expuesto, otros datos interesantes suministrados por doña Amelia Lerena de Vega, testigo ocular del acto, que dice: “El sepulturero quiso limpiar los restos de Artigas, pero mi esposo y yo quisimos realizar esa tarea.

“El Dr. Etchevarría bañó los huesos con cloruro de cal, luego nosotros, con un cortaplumas de mango de nácar que todavía conservo, limpiamos uno a uno aquellos huesos grandes y fuertes...

“¡Qué hermosa frente debió tener aquella hermosa cabeza!...

“Nos hospedamos, continúa diciendo Amelia, en casa del presidente don Carlos Antonio López, y allí nos hicimos muy amigos con el hijo de aquél, Francisco Solano, que sucedería a su padre en el gobierno del Paraguay. Yo intimé mucho con la esposa de Solano, Elisa Lynch, una hermosa inglesa”.

El señor Asdrúbal Nieto, que es quien publica los recuerdos transcriptos por pertenecer a su archivo familiar, agrega: “Conocí a Elisa Lynch, me contaba mi abuela, cuando por el año 70 y pico, muerto ya Solano, de vuelta de Europa, le fué negada su entrada al Paraguay, por lo que quedó un tiempo en Montevideo, en casa de Amelia Lerena”.

Sigamos a ésta en sus memorias: “Figúrate, dice, con qué unción hablaba con toda aquella gente que había conocido en los últimos años a ese hombre inmenso, que era una expresión magnifica de la vida de nuestro pueblo!

“Haciéndome traducir del guaraní muchas palabras por mis acompañantes, recogí de sus labios frases de admiración, de caiño y de respeto hacia él...

“Hablaba el guaraní a la perfección.

“Aún a los 83 años salía de recorrida por los ranchos, jinete en su caballito brioso, que llevaba de cabeza levantada, indudable coquetería de legítimo orgullo...”

El P. Contreras, que cinco años antes hemos visto acompañando al héroe, estaba aún al frente de la parroquia; le cupo de nuevo la misión de acompañar a aquella fúnebre comitiva, que venía desde la patria lejana, a arrancárselo a “esa arcilla colorada y seca, tan adherida a sus huesos”.

El desterrado amó esta tierra paraguaya que le dió asilo en sus días sin ventura, y la tierra le devolvió su amor enraizándose a sus despojos, en despedida de amante, como queriendo retardar el momento de la partida eterna...

Firmado por el padre Contreras está el certificado de este acto que las autoridades pusieron en manos del comisionado, y que publica de María. Dice así: “En esta parroquia de la Recoleta de la Capital, a veintitrés de Setiembre de mil ochocientos cincuenta, yo, el cura interino de ella, enterré En el tercer sepulcro del Cauce N. 26 del cementerio general, el cadáver de un adulto llamado don José Artigas, extranjero, que vivía en la comprensión de esta iglesia”.

Recoleta, Agosto 21 de 1855.

Doy fe. — Cornelio Contreras”.

Pero al leer este documento nos encontramos con la nueva sorpresa, que tampoco coincide con lo expresado en la partida original, existente en el libro parroquial, ni antes ni después de hechas las enmiendas ya apuntadas. En este último nos hallamos con el agregado, que hemos subrayado, y la supresión de enterré en sepultura ordinaria y también en lo que dice referente a la lápida; como podrá verse comparando este texto con los dos ya publicados en el capítulo anterior.(Veáse libro)

Este certificado fué llevado por el doctor Vega a Montevideo y ha sido transcripto por casi todos los historiadores uruguayos; siendo en consecuencia el más conocido.

Los despojos de Artigas fueron colocados en una urna de latón pintado, cuyo recibo de compra hemos visto en el Archivo General de Montevideo. En él consta que fué mandada hacer en el taller de Nicolás Troja, de Asunción y que costó treinta patacones. En la citada institución nos han proporcionado también un extenso y serio informe sobre el traslado y desembarco de los restos de Artigas en Montevideo, por lo cual vemos que la muerte, rivalizando con la vida, no quiso ser más generosa. Extractaremos ese interesante documento.

Al doctor Vega, cumplida su misión en el Paraguay, se le expidió pasaporte para embarcarse en el vapor “Uruguay” hasta Buenos Aires, en compañía de su esposa, su criado Leandro y dos libertos paraguayos. Llegados allí, trasbordaron al vapor “Menay”, que llegó a Montevideo el jueves 19 de setiembre de 1855, con buen tiempo, algo ventoso”.

El horizonte político de la patria, que continuaba hosco y sombrío, no se aclaró para recibir al hijo que volvía de su largo ostracismo. Recios huracanes habían hecho tambalear el gobierno del general Flores y ocupaba en esos momentos el poder el presidente del senado don Manuel Basilio Bustamante. Por estos motivos, al arribo del “Menay”, no le fué permitido al pueblo concurrir al puerto para rendir el homenaje de su respetuosa admiración, justo anhelo largo tiempo acariciado.

Parece que sus manes se oponían a las demostraciones ostentosas hacia este hombre austero que había pasado a la otra vida en el anonimato de la soledad y de la miseria.

¡Aun más allá de la muerte, el héroe seguía cumpliendo su trágico fatalismo!

El desembarco de los fúnebres despojos se realizó en compañía de muy contadas personas, ese mismo día a las cuatro de la tarde. La urna funeraria fué colocada en un pequeño bote, en el cual subieron sus pocos acompañantes: el Ministro de Relaciones Exteriores doctor Adolfo Rodríguez, un ayudante del presidente de la república, un nieto del prócer Juan Pablo Artigas, único representante familiar, y algunas personas más.

Desde el “Menay” se dirigieron al vetusto muelle de la calle Treinta y Tres, desaparecido hace años. Allí posó de nuevo sobre el solar nativo el hijo que volvía ya transformado en idea, porque era la esencia de las aspiraciones de los pueblos americanos. El destino, tan avaro en sus dones, seguía mostrándole ceño adusto. Nególe al desterrado que regresaba lo que no niega a nadie: el derecho a descansar en la paz de un sepulcro. Seguía siendo víctima de su propia grandeza. Se temió que sus cenizas fueran capaces de provocar incendios en aquel pueblo suyo, en el cual supo despertar santas rebeldías contra la opresión, cualquiera fuera su origen y su forma.

¡En vez de hallar en su tierra la calma silente del cementerio, pasó a la aduana, representación del interés humano. Punto a donde convergen los frutos comerciales del mundo, el cual no es posible imaginar sino lleno de mercancías y artículos de todas clases y para todos los fines. Alli, en aquel tráfago comercial, tan poco propicio al silenció que reclama la muerte, quedaron depositados los restos de aquel preclaro varón.

Más de un año pasaron allí, en el polvo del olvido, hasta que el 20 de noviembre de 1856, fueron retirados para ser trasladados a la Iglesia Matriz y al cementerio

5. Óleo desembarco.



 

 

Si quieren dar lectura a los hechos desde los documentos de època sugiero los siguientes artìculos de la Revista Histórica del Museo Histórico Nacional Tomo 53 79-81 desde la pàgina 236 digital (230 del documento) a la 320 digital (294 del documento) , Visualizar aquì http://bibliotecadigital.bibna.gub.uy:8080/jspui/handle/123456789/138642 o pueden dar lectura debajo segùn el navegador que utilicen